Texto: Mélida Briceño
Ocho jóvenes promesas debutaron en el concierto “Antiguo y profano”, la noche del jueves. Linda Marín promueve una serie de conciertos.
El silencio de la noche dio paso a los sonidos de las cuerdas, el piano y las armoniosas notas del canto lírico de ocho jóvenes promesas de la ciudad, quienes deleitaron al público con la interpretación de un nutrido repertorio de arias antiguas, en un recorrido por los años 1500 hasta llegar a 1700.
La profesora de canto Linda Marín, en compañía de la soprano Alba Marina Rodríguez; los pianistas Vanessa Pérez y Gabriel Vivas, y el Cuarteto de Cuerdas, presentaron el concierto de la cátedra libre de canto lírico, denominado “Antiguo y profano”, a las 7:30 de la noche, del pasado jueves, en el Teatro Baralt.
El público, bajo un ambiente tenue y lleno de calma, disfrutó de las más hondas composiciones de Pergolesi, Scarlatti, Caccini, Vivaldi, Benedetto Marcello, Vincenzo Ciampi y Vitalli, entre otros.
Las maestras Linda Marín y Alba Marina Rodríguez, piensan que con este concierto se le está devolviendo el canto lírico a la ciudad en su contexto teatral que se había perdido. “Las arias antiguas son muy importantes en la historia de la música, principalmente para el desarrollo de los nuevos talentos, por eso quisimos darle la oportunidad a estos jóvenes que han sido nuestros alumnos y sabemos que son muy buenos. La ciudad debería abrirle más espacio al recital de música clásica”, expusieron las organizadoras.
El concierto se realizó en dos partes. La primera fue dedicada a las áreas antiguas con solistas y la segunda de duetos. El concierto abrió con una pieza emblemática de la opera Rinaldo: Lascia Ch’io Pianga, la cual fue interpretada tanto por las maestras de canto como por los mismos alumnos, entrando todos, de uno a uno, al escenario en semicírculo. “Fue magistral. Nos quedamos complacidos, el concierto sobrepasó nuestras expectativas. Las piezas de las arias antiguas son muy poco conocidas, incluso por quienes se dedican a la música”, expresó Augusto González, docente jubilado.
La noche lírica continuó con la pieza Se tu m’ami, se sospiri, de Pergolesi, bajo la interpretación de la maestra Marín. Después continuó el joven Francisco Candelario con O del mio dolce ardor, del compositor Chirstophe W. Gluck.
Carolina Viloria, la única alumna del grupo, sorprendió al público con la pieza Pur dicesti, o bocca bella, de Antonio Lotti. “Fue realmente hermoso, parecía un ángel, fue una de las piezas más hermosa del repertorio, aunque todos estuvieron excepcionales. Esto es lo que debe proyectarse en los centros culturales de Maracaibo”, dijo Luz Nava, quien ocupaba uno de los primeros puestos.
Ángel Chávez, tenor que interpretó Gia il sole dal Gange, de Scarlatti, dio sus impresiones al finalizar el concierto: “La labor que está haciendo la profesora Linda Marín después de su jubilación es muy importante, pues estos eventos no son tan masivos y queremos cambiar eso. Estamos muy felices de contribuir al progreso cultural de la ciudad, con la música culta buscamos elevar el nivel intelectual de la sociedad”.
El cierre no podía estar en mejores manos: las maestras Marín y Rodríguez interpretaron Vo Cercando, de Emanuele, Barone d’Astorga. El público no resistió, se levantó y ovacionó con delirio al mejor de los conciertos de canto lírico.
Fuenrte: Panorama, Maracaibo
