El bloqueo a Cuba es la precarización de la vida humana

La Red Latinoamericana y Caribeña prepara acciones consensuadas y conjuntas. Penélope Alsina, del movimiento de solidaridad Cuba y Venezuela, denunció el bloqueo energético

El bloqueo energético estadounidense a Cuba impacta con fuerza al pueblo de esta nación, ya agravada por acciones coercitivas en lo económico, comercial y financiero desde hace 64 años, que recién se conmemoró el pasado 7 de febrero.

A esto se suma la orden de considerar a Cuba como una amenaza inusual y extraordinaria para el Gobierno de Estados Unidos, recientemente firmada por el presidente Donald Trump.

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Las dos caras de la ilusión: entre el consuelo individual y los mitos colectivos

Por: Miguel Posani

La ilusión, en su sentido más amplio, es una percepción o creencia que se aparta de la realidad objetiva, pero que se mantiene con convicción. Es una construcción psíquica motivada por un deseo, diferente de la alucinación en que contradice directamente la realidad, sino que la reinterpreta. Sin embargo, este fenómeno individual tiene profundas ramificaciones sociales: las ilusiones compartidas cristalizan en mitos colectivos que estructuran culturas, movimientos políticos y visiones del mundo.

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La impunidad al poder

Por: Marcelo Colussi

No queremos gente de países de mierda. Somalia es un lugar sucio y asqueroso”.

Donald Trump

No queremos gente de esos malditos países que han estado inundando la nación [estadounidense] de asesinos, sanguijuelas y adictos a los subsidios”.

Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos,

Para el campo popular, para las grandes mayorías de todo el mundo, los tiempos están cambiando para mal. Cada vez más, en forma penetrante, se va imponiendo una cultura de atropello hacia los más débiles, de ensoberbecimiento de los poderosos, de aplastamiento de las diferencias y de todo tipo de protesta. Quienes ejercen los poderes cada vez se tornan más desenfrenados, impunes, violentos, mostrándolo sin el más mínimo remordimiento. “¡Aquí mandamos nosotros, y punto!” El esclavismo no se quiere ir de la historia de la humanidad.

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16 febrero 2026·5 Minutos de lectura·0

Marco Rubio en Múnich: Neocolonialismo sin Rubores y ¿Primer Acto de Campaña?

Por Crismar Lujano* – Diario Red

El imperio no abandonó el colonialismo, lo transformó. Pasó de la ocupación directa a la hegemonía financiera, tecnológica y militar. Lo que distingue este momento es la franqueza con la que se reivindica la primacía.

En la Conferencia de Seguridad de Múnich, uno de los principales foros geopolíticos del mundo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, le sacó el último velo a la ya descarnada política exterior MAGA para los próximos años. Su discurso fue recibido con una ovación de pie por buena parte de las élites europeas aliviadas de escuchar al jefe de la diplomacia estadunidense reivindicar la alianza imperialista oldfashioned de colonialismo sin complejos y poder militar sin límites, invitados, ahora sí, a la ansiada restauración geopolítica del dominio occidental.

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Petro toma la delantera en la batalla del salario mínimo en Colombia

El ministro de Trabajo anuncia que la mayoría de los gremios acepta el aumento del 23% que el presidente decretó .

Por: Camila Osorio

Gustavo Petro ha hecho una nueva movida económica más polémica a solo meses de las elecciones legislativas de este año: decretar la última semana de diciembre un aumento del salario mínimo para el 2026 de un 23%, para que quedara en 2 millones de pesos, un poco más de 500 dólares. Es una cifra muy superior a la inflación de Colombia en 2025, el 5,1%, y a lo que el sector privado y los sindicatos habían propuesto a finales del 2025, 9% y 15% respectivamente, en una mesa de concertación donde el Gobierno suele sentarse como árbitro entre ellos, no como el actor que sube la apuesta. Los gremios criticaron fuertemente la decisión, y muchas voces alertaron del riesgo de aumentar la inflación y profundizar el ya alto déficit fiscal. El decreto del salario mínimo recibió múltiples demandas y el Consejo de Estado, la semana pasada, lo suspendió. También pidió al Gobierno una mejor argumentación y le dio ocho días para emitir un nuevo decreto. Pese a esos ruidos, la movida económica de Petro le ha dado una victoria política. Tanto los gremios como las cabezas de la derecha ahora piden mantener ese aumento del 23%.

Esencialmente, candidatos en la derecha argumentan que el Ejecutivo puede dar alivios tributarios al empresariado que debe pagar ese salario. Algo similar ha dicho el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios, Bruce Mac Master, el gremio más grande de Colombia. “El país se tiene que volcar a tratar de contrarrestar los inmensos efectos que sobre inflación y empleo se han generado”, añadió el viernes pasado, tras conocer la decisión judicial. El presidente y sus seguidores convocaron a manifestaciones, el próximo jueves, para también mostrar el apoyo popular al aumento.

El Gobierno también convocó a un encuentro de la mesa de concertación este lunes, para escuchar las posiciones de empresarios y trabajadores sobre la suspensión. “Fue una conversación fluida, respetuosa, franca”, dijo el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, al salir de la reunión. “Hemos constatado que del lado de los empresarios hay una opinión mayoritaria en favor: [dicen] que resultaría equivocado expedir un decreto que modifique el incremento del 23,7%”. Las centrales sindicales, como era lo esperado, tampoco quieren modificar la cifra, contó el político de izquierdas. El ministro insistió en que se refería a “la mayoría”, puesto que la Federación Nacional de Comerciantes o Fenalco, ha insistido con que el incremento del 23% implica la pérdida de 773.000 empleos. Su cabeza, el antiguo congresista conservador Jaime Alberto Cabal, se negó el año pasado a mantener las negociaciones ante lo que consideraba una solicitud excesiva de los sindicatos.

El Gobierno ahora debe emitir el decreto que cumpla con los requisitos que exige el Consejo de Estado, que es esencialmente una nueva argumentación. Los críticos del Gobierno señalan que el presidente sustentó el decreto en un inédito argumento de crear un “salario vital familiar”, el monto que necesita una unidad familiar para vivir dignamente según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo, y dejó de lado factores como la productividad o la inflación, que exige la ley que regula los incrementos.

“Los trabajadores y trabajadoras no viven solos, viven en su familia”, ha dicho el jefe de Estado cuando lanzó su decreto en diciembre, en defensa de su aumento, que parte del concepto de salario vital que ha defendido la Corte Constitucional. Según ese cálculo del presidente, en promedio hay 3,4 personas por familia, y de ellas 1,5 son trabajadores. La canasta familiar es un poco más de tres millones de pesos, por eso el Gobierno considera que se cubriría ese mínimo vital familiar con 2 millones de pesos de salario por cada trabajador. Reconoció que es un aumento que genera “presión sobre los precios”, en referencia al temor de que suba la inflación, pero quería “democratizar la riqueza para que la mayoría de la gente que trabaja viva mejor”.

Un mes y medio después, y dado el resultado de la comisión tripartita, lo más probable es que Petro reitere el aumento del 23,7% con el nuevo decreto. Aunque ahora tenga la tarea de ponderar los demás elementos en una argumentación distinta, ya ha logrado que los gremios empresariales y la derecha acepten su aumento, una victoria política clave para el primer mandatario de izquierdas de la Colombia contemporánea. Es una victoria también para sus candidatos al Congreso, que llegarán a las urnas en menos de tres semanas con el viento de haber logrado un histórico aumento del salario mínimo, de más de 18 puntos porcentuales por encima de la inflación.

Violencia Sexual y Reproductiva en Palestina: las Mujeres como Blanco Estratégico del Genocidio

Por Carolina Bracco* – LatFem

Lejos de ser un “daño colateral”, la violencia sexual y reproductiva contra las mujeres palestinas forma parte de una estrategia colonial de larga duración. El genocidio en Gaza se inscribe en una lógica demográfica que busca impedir la reproducción de la vida palestina y aniquilar no solo el presente, sino también la posibilidad de futuro.

El genocidio en Gaza debe ser comprendido como la fase más reciente de un proyecto colonial de asentamiento que, desde sus orígenes, tuvo como objetivo la eliminación de la población originaria palestina con el fin de garantizar la supremacía judía sobre el territorio. Lejos de constituir un episodio excepcional, la violencia actual se inscribe en una Nakba continua, iniciada en 1948 y jamás interrumpida.

Ese año, bajo el amparo del Mandato Británico, las milicias sionistas llevaron adelante una limpieza étnica sistemática que forzó a más de 750.000 personas a abandonar sus hogares. Más del 80% de la población nativa fue expulsada del territorio que poco después sería declarado Estado de Israel. Esta violencia fundacional -acompañada de más de 13.000 asesinatos- produjo en pocos meses una transformación radical de la composición demográfica: la población judía pasó de representar aproximadamente el 30% al 81% del total. El objetivo era reemplazar a la población existente, sentando las bases de un orden colonial cuya lógica eliminatoria continúa operando hasta el presente.

Pero a diferencia de otros procesos de asentamiento, el proyecto colonial no terminó: se naturalizó. Israel fue reconocido por la comunidad internacional sin exigirle justicia, reparación ni retorno para la población desplazada. 

A pesar de las expulsiones masivas de 1948 y 1967 -que afectaron a 250.000 personas-, de la inmigración de más de un millón de judíos de la ex Unión Soviética entre 1990 y 2000, y de las múltiples matanzas, la proporción de población palestina en el conjunto del territorio entre el río Jordán y el mar Mediterráneo nunca dejó de aumentar.

En el año 2000, los colonos judíos y sus descendientes representaban el 52% del total. Para 2010, eran apenas el 49%. Diez años después, solo el 47%. Estos son datos aportados por el académico palestino Joseph Masad, quien ve en el genocidio actual una estrategia política clara; la única que permitiría preservar la supremacía de los colonos sobre el territorio histórico palestino.

La preocupación sobre el desbalance demográfico ha estado siempre en la retórica y la política israelí; ya desde los años 70, la entonces primer ministra Golda Meir -la misma que decía que los palestinos “no existían”- declaraba que se iba a dormir preocupada pensando cuántos niños árabes nacerían durante la noche. Cuatro décadas más tarde, la ministra de justicia Ayelen Shaked  declaró abiertamente que había que dispararles a las mujeres palestinas embarazadas porque “dan a luz a pequeñas serpientes”. 

En tanto reproductoras de la vida y de la continuidad nacional, las mujeres palestinas han sido históricamente construidas por el régimen colonial como amenazas demográficas. En este marco, la violencia sexual, obstétrica, física y simbólica ejercida contra ellas ha sido una práctica persistente y estructural. Su finalidad es intervenir sobre la reproducción de la vida palestina y quebrar su continuidad en el tiempo.

El genocidio debe entenderse precisamente en estos términos: como la destrucción sistemática de un pueblo, que no se limita a la eliminación física directa, sino que opera también a través del bloqueo, el asedio prolongado, la hambruna inducida, la producción de trauma colectivo y la aniquilación de los horizontes de presente y de futuro. En este proceso, los cuerpos de las mujeres se convierten en un campo central de disputa, donde la violencia reproductiva funciona como una tecnología orientada a impedir la persistencia misma del pueblo palestino.

“Reprocidio”: aniquilar el presente y el futuro

Lo que está en el centro del genocidio es la eliminación de la vida. Y por eso, la resistencia a ese intento de borramiento no solo pasa por la supervivencia inmediata, sino también por la capacidad de reproducir la vida: de gestar, de parir, de criar. Hoy, en Gaza, eso es prácticamente imposible. La violencia reproductiva se manifiesta en todos los niveles: no hay hogares, no hay intimidad posible, no hay médicos especialistas, no hay tratamientos de fertilidad. Las violaciones dejan huellas traumáticas en los cuerpos que afectan directamente la posibilidad de gestar. Entre 2022 y 2025, los abortos espontáneos aumentaron un 300% y la natalidad cayó un 41%. Y aún si una mujer logra concebir, ¿en qué condiciones va a parir? Sin hospitales, sin cuidados neonatales, sin anestesia para las cesáreas. Y si da a luz y el bebé sobrevive, lo espera el frío y la hambruna: madres desnutridas, sin acceso a leche materna, sin leche de fórmula, sin agua potable, sin inmunidad básica.

Este conjunto de prácticas es definido por la académica gazatí Hala Shoman define como reprocidio: una forma específica de violencia colonial que apunta a desmantelar las estructuras reproductivas de una población para eliminarla no solo en el presente, sino también en su potencial de futuro.

El caso paradigmático fue el bombardeo del centro de fertilidad Al Basma, el más grande de Gaza, en diciembre de 2023. Un misil destruyó más de 4.000 embriones y más de 1.000 muestras de esperma y óvulos no fecundados. El doctor Bahaeldeen Ghalayini, fundador del centro, describió la magnitud del ataque con una frase desgarradora: “5.000 vidas en un solo proyectil”. Este ataque deliberado forma parte de una política sistemática y sostenida de aniquilación reproductiva, que abarca desde la destrucción de hospitales materno-infantiles hasta el impedimento de partos seguros, el uso de violencia sexual en cárceles, el envenenamiento ambiental, la destrucción de viviendas y la imposibilidad estructural de criar o amamantar en condiciones mínimas de dignidad.

A ello se suma el colapso total del sistema sanitario, la falta de electricidad en incubadoras, la multiplicación de partos sin anestesia ni insumos, el incremento exponencial de cesáreas de urgencia y de histerectomías realizadas para evitar hemorragias fatales. En algunos casos, médicos han tenido que realizar cesáreas post mortem para salvar a bebés de los vientres de sus madres asesinadas. 

Las condiciones de parto y crianza en refugios improvisados -muchos de ellos rodeados por tanques israelíes o sin acceso a agua, alimento ni privacidad- han generado un entorno de trauma estructural y desesperanza. Muchas mujeres expresan el deseo de volver a tener a sus hijos dentro del cuerpo, como única forma de protegerlos.

En paralelo, los ataques contra la reproducción no se limitan a Gaza. En las cárceles israelíes, se multiplican los relatos de violencia sexual y tortura con impactos directos sobre la salud reproductiva. Estas agresiones no solo buscan dañar cuerpos individuales: buscan humillar, quebrar, implantar el terror, desmantelar el entramado íntimo de la vida palestina, borrando las posibilidades de maternidad, paternidad o intimidad compartida.

Violencia sexual como tecnología colonial

La violencia sexual no es un fenómeno reciente ni marginal, sino que ha estado en el centro de las prácticas colonizadoras desde el inicio. Ha sido política sistemática de los gobiernos laboristas y de derecha por igual. En la masacre de Deir Yassin, el 9 de abril de 1948, se reportaron violaciones masivas a mujeres y niñas palestinas. Según el historiador Ilan Pappé, los líderes sionistas anunciaron con orgullo el número elevado de víctimas para sembrar el pánico. Huir era, en esas condiciones, la única opción racional. Desde entonces miles de niñas y mujeres, pero también hombres y niños, han sido víctimas de violaciones, tortura genital, feminización forzada, castración como parte de una tecnología colonial sistemática de dominación.

El centro de detención Sde Teiman, donde hay más de 4.000 gazatíes detenidos desde el 7 de octubre, se ha convertido en un centro de tortura aún más cruel que Guantánamo o Abu Ghraib. Las denuncias de violación y abuso sexual son múltiples. En lugar de procesar a los agresores, se ha visto a sectores de la sociedad israelí manifestarse en defensa de los soldados acusados.

Las dinámicas de género y sexualidad son fundamentales para comprender la estructura del colonialismo israelí. La dominación opera a través de la feminización del enemigo: violar a una mujer palestina es humillar a su comunidad; feminizar al varón colonizado es castrarlo simbólicamente; desmembrar un cuerpo es convertirlo en desecho.

La masculinidad blanca, colonial y sionista se impone no solo por la fuerza, sino también por el discurso. En los medios hegemónicos y en los sectores liberales de Occidente, los palestinos son presentados como bárbaros, violentos, misóginos, fanáticos, o simplemente como números sin rostro.

Esta operación discursiva configura lo que Orlando Patterson definió como “muerte social”: el despojo simbólico de la agencia, la historia y la pertenencia al género humano. En este marco, la violación de los cuerpos palestinos es una herramienta. Y su impunidad, un síntoma de deshumanización estructural.

En la práctica, esto se traduce en una política genocida integral donde la destrucción deliberada de escuelas, hospitales, universidades, bibliotecas, iglesias, mezquitas, redes de agua y energía, es una estrategia sistemática para impedir la reproducción social palestina. Lo que se busca destruir no es solo el presente, sino la posibilidad de un futuro colectivo. Es una violencia que afecta a los cuerpos, pero también a los saberes, a los afectos, a la memoria, a las formas de vida.

Sostener la vida bajo condiciones de muerte

En este contexto de violencia absoluta, afirmar la vida se convierte en un acto insurreccional. Sin embargo, no todas las familias pueden o desean reproducirse. Muchas mujeres han expresado públicamente su decisión de evitar embarazos durante el genocidio, ante el colapso sanitario y el riesgo extremo de muerte materna o infantil. Como escribió Hala Shoman en redes sociales en agosto de 2024: “Piensen bien antes de traer niños al mundo. Las tasas de aborto espontáneo se han triplicado. Las madres mueren desangradas. No hay leche, ni comida, ni medicamentos. Esto es un ruego envuelto en amor y en miedo”. Estas palabras condensan el dilema ético y político que enfrentan quienes desean continuar una vida afectiva y familiar en medio de un régimen de exterminio.

Al mismo tiempo, esta negativa temporal a la reproducción no contradice el impulso afirmativo de vida, sino que forma parte de una ética del cuidado y de una política de la protección frente al exterminio. Como señala Shoman, resistir no significa solo tener hijos; significa hacer posible las condiciones de vida. Y eso, en Gaza, hoy es una forma radical de lucha.

Sostener la vida bajo condiciones de muerte implica desafiar el marco jurídico que define el genocidio solo en términos de cifras de muertos. Destruir la capacidad de reproducción, imponer el duelo permanente, clausurar el horizonte, impedir la crianza, criminalizar la infancia y aislar el deseo son formas de aniquilación que el derecho internacional sigue sin reconocer plenamente.

La historia de las mujeres palestinas es la historia de Palestina. Es una historia de resiliencia y de resistencia, de ocupación y exilio, pero también de continuidad y lucha por la posibilidad misma de existir, de continuar, de vivir con dignidad. Se trata de una lucha que no es sólo por la liberación, sino también contra la eliminación.

Las mujeres palestinas, en este contexto, no son solo víctimas. Son sujetas activas de resistencia. En sus cuerpos se inscribe el proyecto de exterminio, pero también la obstinada voluntad de vivir. Y mientras siga habiendo vida que se defienda, que se reproduzca, que se narre, habrá futuro para Palestina. 

*Carolina Bracco, politóloga, Dra. en culturas árabe y hebrea, escritora e investigadora.

A 41 años de su siembra, el canto necesario de Alí Primera sigue latiendo en el corazón de la patria

Venezuela conmemora hoy un nuevo aniversario de la partida física del Cantor del Pueblo, Alí Primera. A más de cuatro décadas de aquel trágico accidente en 1985, su voz no solo permanece intacta en el dial de las radios, sino que se ha convertido en el pulso moral de un pueblo que encuentra en sus letras la fuerza para la esperanza y la justicia social.

Un canto que venció a la muerte

Un día como hoy, la noticia del fallecimiento del Cantor del Pueblo en un accidente de tránsito en la Autopista Valle-Coche de Caracas enlutó a toda la nación. Sin embargo, el tiempo se ha encargado de confirmar la profecía que él mismo dejó plasmada en sus versos: “los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”. Alí Primera no se marchó; se sembró en la tierra para germinar en cada rincón de América Latina como el estandarte de la «Canción Necesaria».

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UBPD identifica y entrega formalmente el cuerpo de Camilo Torres Restrepo

CI.- La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) entregó oficialmente los restos del sociólogo y revolucionario Camilo Torres Restrepo. El sacerdote Javier Giraldo recibió la urna que, a partir de ahora, descansará en el osario de la capilla de la Universidad Nacional en Bogotá.

La directora de la UBPD, Luz Janeth Forero Martínez, explicó el rigor del proceso de identificación: «La afirmación de que se trata del cuerpo del Padre Camilo Torres es el resultado de la evaluación y conciliación de toda la información contextual, histórica y forense. Mediante un proceso de triangulación de información sin precedentes, utilizamos fuentes orales y escritas, tanto públicas como reservadas».

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El regreso de Camilo Torres

CI.- Sacerdote, intelectual y revolucionario, Camilo Torres Restrepo se convirtió en un símbolo de los movimientos sociales en América Latina y el mundo. El reciente hallazgo de su cuerpo, desaparecido por el Ejército durante seis décadas, vuelve a poner su nombre en el centro de la memoria histórica colombiana, justo cuando se cumplen 60 años de su muerte en combate.

Los orígenes de un líder

Jorge Camilo Torres Restrepo nació en Bogotá el 3 de febrero de 1929, en el seno de una familia privilegiada perteneciente a las élites colombianas. Fue hijo de Calixto Torres Umaña e Isabel Restrepo Gaviria.

Aunque intentó estudiar derecho en la Universidad Nacional, abandonó la carrera para convertirse en sacerdote católico, influenciado por unos dominicos que conoció a través del padre de su novia. Fue ordenado en 1954.

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Amor y odio

Por: Luis Britto García

Odii et amo!
Cátulo: Catulli Carmina

Amor. Amor es locura que transfigura defectos en perfecciones. Amor centuplica la pérdida. Amor es falso nombre del instinto. Amor es concentración del absoluto en lo concreto. Amor es espejismo que hace soportable la realidad. Amor es perder el terror a ser cursi. Amor es retirada de las condiciones. Amor es generador de la vida y excusa para soportarla. Amor es afirmación que vence todo intento por negarlo. Amor es compendio de todo lo que nos falta. Amor es única amargura y piedad única del mundo. Amor es idolatría de lo efímero. Amor es lo único que hay que conocer del mundo.

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