Por:Gaspar Velásquez Morillo
En los procesos históricos hay situaciones, intespectivas, sobrevenidas y de gran complejidad, dónde los o el camino a escoger no son linderos desprovistos de obstáculos, incomprensión e inclusive que hay o muchas veces implican un paso atrás, dos pasos adelante.
Lo ocurrido a partir del 3 de enero de 2026 no es de fácil comprensión y nunca, pero nunca pasó por nuestra mente posibilidad y de otras condiciones que pudieron ser peores, esto es idealismo.
Hay valiosos hombres que por motivos personales, emocionales y famelicas de visión táctica y estratégica, que en vez de ser parte de la solución la empeoran, destilan sinsabor, frustración, desencanto y por lo tanto no ven salida a este laberinto de circunstancias y dejan en entredicho y dejan una estela de desconfianza para que la población dejen de creer y no le crean a quienes están dirigiendo o intentan llevar esta nave -que es el país- a situaciones menos, ásperas, penosas y traumáticas, para luego retomar el impulso y potenciar el curso histórico que venía desempeñándose y además profundizar la Revolución percatándonos dónde, cuándo, por qué, cómo, quien o con quienes contar y el para qué.









