EL CIBERESPACIO ES EL NUEVO CAMPO DE BATALLA POR LA SOBERANÍA

Por: Gaspar Velásquez Morillo

¿Por qué esta afirmación? Porque hoy un imperio puede paralizar un país sin disparar un solo misil. Lo vivimos el 28 de julio (fecha del ataque al CNE), cuando millones de intrusiones intentaron voltear el sistema electoral venezolano. Lo sufrimos el 3 de enero (ataque a la FANB), cuando Estados Unidos neutralizó los sistemas electrónicos de nuestra Fuerza Armada antes del secuestro de nuestro presidente y su esposa. Y lo padecimos hace apenas meses contra PDVSA, la principal industria nacional, cuyo sistema informativo fue boicoteado para descontrolarnos.


Pero la lista es más larga y revela un plan sistemático. El sabotaje eléctrico que nos dejó varios días a oscuras no fue casual: los sistemas de control remoto fueron vulnerados. También hemos visto delitos informáticos contra bancos venezolanos, extrayendo datos para vaciar cuentas o generar caos financiero. El imperio ha rastreado nuestros buques petroleros para secuestrarlos y quedarse con el crudo y las embarcaciones. Igual hicieron con el avión de Emtrasur: nos lo robaron desde Argentina y lo desguazaron en territorio estadounidense. El propósito evidente es aislarnos y excluirnos del sistema financiero electrónico mundial que dirige el sistema financiero estadounidense.


Estos no son fallos aislados, son actos de guerra cibernética. La lección es clara: quien controla los datos, controla el territorio. Por eso, el ciberespacio es hoy la primera trinchera.


La respuesta de la presidenta encargada, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, ha sido contundente y constitucional. Ante el bloqueo imperial, activó cuatro medidas fundamentales:

1. Oficina Nacional de Defensa y Seguridad Cibernética (adscrita a la Vicepresidencia), que militariza nuestra defensa digital.

2. Leyes de blindaje: Ley de Ciberseguridad y Ley de Datos Estratégicos, que clasifican como secreto de Estado la información de petróleo, finanzas y defensa.
3. Infraestructura soberana: Migración a la Plataforma Patria, con servidores propios, porque no se puede ser transparente con servidores enemigos.


¿Por qué estas medidas son acertadas? Porque hoy toda información tiene valor estratégico, además de valor geopolítico y geoeconómico. Las salas situacionales de gobiernos adversos o aliados, los centros de investigación y hasta el Big Data y la IA se alimentan de nuestros datos para tomar decisiones. Las medidas coercitivas unilaterales (bloqueo) se construyen con información sensible extraída de nuestras propias vulnerabilidades. Por eso, el Análisis Crítico del Discurso ya no es solo académico: es una herramienta de guerra para atacar o contrarrestar. Conocer los estados emocionales, los niveles de conciencia y las fortalezas de la población es tan vital como un tanque de guerra.

Venezuela entendió la asimetría. Como dijo Simón Bolívar: “Se ha visto a pequeños pueblos derrotar a grandes imperios” (Discurso de Angostura, 1819). Pero también nos advirtió: “Más nos han engañado con la mentira que con la fuerza” (Carta de Jamaica, 1815). Por eso no lanzamos piedras desde el Litoral al portento bélico imperial. Concentramos nuestro contraataque en tres terrenos donde somos fuertes: la diplomacia bolivariana de paz, la economía y la ciberseguridad bolivariana. Nos movemos como podemos, con lo que podemos y hasta donde podemos, pero con una certeza: la soberanía se defiende primero en el ciberespacio.

gasparvelasquez4824@gmail.com

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