Prensa Centro de la Diversidad Cultural (16-08-10)
El Ejecutivo Nacional, por intermedio de una acción combinada de sus ministerios del Poder Popular para la Educación y para la Cultura, pueden profundizar un proyecto de formación que le permitirá a los futuros profesionales, que se vienen capacitando actualmente en los distintos niveles educativos, poder alcanzar un conocimiento profundo de la venezolanidad.
La información se desprende de un diálogo mantenido con Benito Irady, Viceministro de Cultura y presidente del Centro de la Diversidad Cultural -fundación adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Cultura- sobre cómo instruir a los niños, niñas y jóvenes para que estén en capacidad de saber diferenciar y vincular hechos de las tradiciones populares de una región u otra de Venezuela, saber cómo nos definimos en cada una de esas regiones como venezolanos y, particularmente, que puedan lograr alimentarse del conocimiento de cientos de miles de venezolanos que todavía generan saberes a partir de las tradiciones orales, a partir de los conocimientos que se transmitieron de generación en generación.
Se trata, insiste Irady, de ver la cultura en su acepción más amplia de conocimientos, de ese mundo de la profundidad de un país que, hoy en día, tiene rasgos verdaderamente significativos de las decenas de pueblos indígenas distribuidos en distintas partes del territorio nacional. “Ellos, los indígenas, conservan sus lenguas, sus creencias, sus formas de comprender la religiosidad y, además, conservan toda una manera de hacer y de vivir. Pero no solo ellos, sino que más allá de esos espacios que habitan los pueblos indígenas en cualquier rincón de esa Venezuela remota, que va más allá de la capital de la república, nos encontramos con esas expresiones”.
Puntualiza, que afortunadamente la Constitución, de 1999, de la República Bolivariana de Venezuela, cuando nos define, en su preámbulo, como un país multiétnico y pluricultural, y cuando establece, en el capítulo de los derechos culturales, los incentivos y la protección a esas formas de expresión cultural de la venezolanidad, “afortunadamente hay un punto de partida desde el cual se puede y se debe construir todo ese escenario del más profundo conocimiento de esa venezolanidad, que es la única garantía de asegurar, por el conocimiento mismo, la hermandad de todos los venezolanos, es la única garantía de asegurar la verdadera soberanía de un país”.
Irady, sin pretender achacarle al pasado todo lo bueno o malo que sucede en el país con teoremas historicistas, insiste en que Venezuela ha vivido un fenómeno muy significativo que no ha sido parte de la historia de nuestros países vecinos. “Ese fenómeno se llama el paraíso del petróleo y todo lo que ha significado su extracción y su explotación industrial. Hacia el año 1950, cuando fue asesinado el presidente de la junta de gobierno, el coronel Carlos Delgado Chalbaud, Caracas no era la ciudad que vemos hoy; era una urbe que estaba en proceso de construirse, apenas se estaba inaugurando la avenida Libertador, como ejemplo; era una pequeña Caracas con un reducido número de habitantes”.
Puntualiza, que progresivamente toda “la guerra cultural” que desató la aparición del petróleo en Venezuela, así como la insurgencia de las costumbres de otras regiones del mundo, que se trajeron o se instalaron acá, pero que pertenecían al mercado o al comercio o a la posibilidad de obtener grandes beneficios económicos o grandes ganancias, fueron transformando totalmente a ese venezolano que vivió en otra Venezuela, que era la Venezuela rural. “Yo siempre comento el hecho que Venezuela pasó de un 80 por ciento de población rural a un 80 por ciento de población urbana, en menos de 50 años. Y todo aquello transformó al país, porque los venezolanos, que vivían en diversas regiones de la geografía nacional, vieron a Caracas y, particularmente al eje industrial del centro costero, como la gran posibilidad de obtener mayores riquezas en nuevas posibilidades de trabajo. Esos venezolanos dejaron el campo, dejaron atrás sus costumbres y se entregaron a vivir en caos, en un grupo de ciudades, donde actualmente se concentra el mayor número de habitantes del país, para tratar de obtener mejores beneficios económicos, pero la mayor parte de esos ingresos se quedaron en las manos de las minorías que ya conocemos”.
Se lamenta que haya una gran masa poblacional seducida en este siglo XXI por todos los mecanismos de la globalización, por todo lo que comercialmente ofrece la televisión, por lo que comercialmente se ofrece por muchas vías, por la necesidad de estar a la moda y por la necesidad de identificarse con marcas y modelos exógenos.
Igualdad de condiciones
Advierte que como en reacción a ese nefasto proceso de la globalización, se ha generado una lucha o un debate en numerosas reuniones convocadas por la Unesco para tratar “el tema de la diversidad cultural, porque la diversidad cultural lo que busca es la igualdad de condiciones para que todos los pueblos, o todos los grupos sociales, puedan tener las mismas posibilidades de ser partícipes y reconocidos culturalmente y las mismas posibilidades de ser respetados en este mundo”.
Y como reacción a todo ese proceso de lucha por conservar e incrementar la venezolanidad, Irady comenta que “desde el Centro de la Diversidad Cultural no hay una región de Venezuela donde no hayamos establecido, durante los últimos cuatro años, relaciones directas con los cultores o cultoras, portadores de tradiciones o como se les quiera denominar, aunque yo prefiero denominarlos portadores de sabiduría popular”.
“Y es ese saber popular venezolano -insiste Irady- el que alimenta el trabajo de este Centro, porque en un papel de aprendizaje donde estamos todos, de ese mundo tan extraordinario y de tanta dimensión en el país, estamos logrando tareas de divulgación, tareas de investigación y tareas de acercamiento a esos grupos. En cuatro años hemos alcanzado más de 15.000 actividades y hemos tenido contacto con unos veinte mil artistas, artistas o creadores que no sólo corresponden al mundo de la cofradías organizadas, muchas de ellas desde hace unos 200 años, en muchas regiones, cuando hablamos de los diablos danzantes o cuando hablamos de las celebraciones de San Benito, ese santo en el sur del Lago de Maracaibo y el uso de los chimbangueles como el elemento musical de esa regiones, o cuando hablamos de las celebraciones de San Juan Bautista para citar algunas de la cofradías donde tienen fuerza”. Precisa Irady que “es muy importante explicar cómo nos encontramos con los grupos cófrades que insisten en mantener viva esa cultura y tratando de evitar que se deforme la realidad de sus costumbres, pero también al lado de ellos hay otras agrupaciones que han venido realizándose a la luz de lo que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece al definirnos como un país pluriétnico o pluricultural”.
Reiteró que “no hay duda alguna de los avances significativos que han logrado los pueblos indígenas con las respectivas legislaciones, mientras que en otros sectores o espacios culturales no han podido alcanzar el mismo nivel de éxito”.
Finalizó diciendo que “la diversidad cultural está más allá de un simple concepto de la cultura, que manejemos de forma muy esquemática reflejada al borde de las artes plásticas, la música, la danza o el teatro. La diversidad cultural busca promover la paz, garantizar realmente el equilibro entre los pueblos. Eso es lo que hace el Centro de las Diversidad Cultural. Con las trece sedes que tenemos distribuida en toda la geografía nacional, realmente hemos logrado un nivel de acompañamiento de miles y miles de venezolanos, quienes ven en este debate que constantemente estamos organizando sobre la diversidad cultural, una posibilidad de expresarse y de manifestar ideas, de hacer propuestas, no solamente dentro del país, sino que hemos logrado alianzas con instituciones similares en América Latina, en el Caribe, en América del Norte, en Asia y África. El Centro de la Diversidad Cultural en sus últimos cuatro años ha logrado traspasar barreras importantes, tal como se puede comprobar con nuestra pagina web (www.diversidadcultural.gob.ve.), que en menos de un año en funcionamiento ha recibido tres mil setenta y cinco visitas mensuales en promedio mientras que el buscador Google ha recibido mas de dos millones y medio de citas desde la creación de esta institución. FIN.-
