
Caracas, 23 Ago. AVN .- Con la exhibición de 150 piezas óseas, como vértebras, cráneos, costillas, mandíbulas, radios y cúbitos, de esqueletos de los primeros pobladores de América (hace 14 mil años) y hasta el siglo XX, se realiza un recorrido sobre diversos aspectos de hombres y mujeres a lo largo de la historia, como su alimentación, enfermedades y actividades.
«Los huesos son como libros o papel fotográfico, porque en ellos queda impresa la historia de un ser humano», afirmó el antropólogo físico José Concepción Jiménez, al presentar la exposición «La huella de los huesos.
Un acercamiento a la antropología física», que permanecerá hasta enero próximo en el Palacio de la Escuela de Medicina, en el Centro Histórico de la ciudad de México.
Algunas de estas piezas pertenecen a poblaciones extintas como las de la Era de Hielo, como el cráneo de la Mujer del Peñón de los Baños, que corresponde a uno de los ejemplares humanos más antiguos de América, que data de hace 12 mil 750 años y fue localizado en 1959 en la ciudad de México.
Esta osamenta presenta rastros de una alteración congénita que provocó que uno de sus dientes incisivos nunca se formara.
A partir de las marcas y deformaciones de los huesos, la muestra revela padecimientos y evolución de estas personas, así como las técnicas que siguieron diferentes culturas para tratarlas, informó el especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta).
Esta exposición se enmarca en las actividades conmemorativas del Bicentenario de la Independencia.
Alfonso de Maria y Campos, director general del INAH, dijo que esas 150 piezas forman parte de la Colección Osteológica resguardada por la Dirección de Antropología Física (DAF) y que está compuesta por unas 22 mil piezas óseas.
Este acervo óseo es único en el país que resguarda los restos de los pobladores prehispánicos, lo que convierte al trabajo desarrollado por la DAF en una labor inigualable para cualquier otra institución antropológica a escala mundial, indicó.
«La huella en los huesos es un acercamiento y un homenaje al trabajo realizado por generaciones de antropólogos físicos que de forma callada han aportado datos decisivos en las grandes investigaciones arqueológicas e históricas», expresó el titular del INAH.
En la muestra se ambienta un laboratorio con los instrumentos más utilizados, así como la reconstrucción de un entierro en el que se aprecia la manera cómo son hallados los restos en un contexto arqueológico.
La exposición se divide en cuatro núcleos: el primero se refiere a las enfermedades en la época de los primeros pobladores de México, hace más de 14 mil años; continúa con los padecimientos durante la época prehispánica hasta llegar a los que surgieron durante el Virreinato de la Nueva España, por último presenta las enfermedades que afectan en este siglo XXI y que continúan dejando huella en nuestros huesos.