El pensador mexicano, Fernando Buen Abad asegura que el Gobierno de su país se vale de la guerra al crimen para perseguir a sectores críticos de izquierda y progresistas. Denuncia la “coparticipación descarada” del Estado mexicano en la industria del tráfico de drogas y alerta sobre el surgimiento de una “narcocultura”, que empieza a arraigarse socialmente
Fernando Buen Abad participó en el seminario Perspectivas de la Cokunicación de la Liberación de los Pueblos de América Latina, organizado por el Correo del Orinoco
Desde hace unos años, las noticias que llegan desde México tienen, en su mayoría, un factor común: la violencia desatada por las bandas de narcotraficantes y por las fuerzas de seguridad que, aseguran, pretenden combatir a esos grupos ilícitos.
Si bien la zona norte del país ha siso históricamente la más afectada por la situación, también los estados sureños padecen este tormento.
Según cifras dadas a conocer el pasado 2 de agosto por el jefe de Inteligencia Nacional mexicano, Guillermo Valdés, más de 28.000 personas han muerto como consecuencia de la llamada “narcoviolencia” durante los últimos cuatro años.
El filósofo y comunicador mexicano Fernando Buen Abad, en entrevista con el Correo del Orinoco, aseguró que ese número es engañoso.
“Son cifras oficiales y por lo tanto mentirosas. Creo que habría que, no sólo plantear las cifras en término de personas fallecidas, sino de personas heridas y dañadas de manera ‘colateral’ a estos eventos, lo que daría una suma que ni siquiera sospechamos”, advirtió.
DAÑO SOCIAL
Pero además de las víctimas mortales que arroja diariamente la violencia por el narcotráfico, Buen Abad resaltó que el daño social que se produce también es profundo.
“El tejido de una sociedad que está viviendo episodios de absoluto terror se comienza a deshebrar y esto se debe a que el problema es en realidad un modelo de política que se ha propuesto usar el narcoterror como una estrategia”, explicó.
A juicio del filósofo, esta maniobra busca disfrazar las formas de disolución social que el Estado quiere implantar para perseguir, reprimir y justificar todas sus agresiones.
La guerra contra el narcotráfico, indicó el comunicador, es apenas una parte del problema. La verdadera campaña bélica es contra los movimientos críticos, de izquierda, de avanzada y progresistas.
“La teoría del poder hegemónico es que todos son terroristas. Entonces se presenta como una guerra desatada contra todos los enemigos del Estado”, aseveró.
LOS QUE PARTICIPAN
Más allá de los verdaderos enfrentamientos que el Gobierno mexicano pueda tener con algunas mafias del narcotráfico, el interés por parte del Estado de que ese crimen siga impune se evidencia en el no desmantelamiento de la red que lo soporta.
“Detrás del tráfico de drogas hay involucrada toda una parafernalia. Por ejemplo, los bancos. Allí se movilizan, abriendo cuentas, lavando dólares, fortunas absolutamente inenarrables de las cuales no solamente reciben intereses, sino que son usadas como sistema de tráfico de financiamiento para las cosas más inexplicables”, denunció Buen Abad.
Para el filósofo, la actitud permisiva e incluso de complicidad que muestra el propio Estado ante esa situación denota una “coparticipación descarada”.
“El Gobierno ha tenido que reconocer a militares metidos en el narcotráfico, a funcionarios, a candidatos a gobernadores, a candidatos a diputados, pero sigue haciendo caso omiso al problema de la banca y el sistema financiero”, resaltó.
NARCOCULTURABuen Abad recalcó el hecho de que el problema del narcotráfico en México se está transformando en un asunto cultural.
“Existe actualmente una narcocultura en el país. Tenemos toda una expresión musical, de video clips, de fotografías. Ya hay un imaginario popular del narcotraficante e incluso hay una mitología popular que les confiere poderes milagrosos y mágicos por lo que se le rinde culto”, detalló.
El comunicador indicó que -a diferencia de lo que pasaba años atrás- esta narcocultura ha generado base social, de manera que en la actualidad la figura del narcotráfico tiene legitimidad cultural.
“Eso sólo puede lograse gracias a un Estado cómplice, partícipe de la situación, que lo que hace es tratar de generar episodios de apariencia de control”, manifestó.
FUERA DE CONTROL
Al margen de la coparticipación del Gobierno, para Buen Abad, la actual administración, encabezada por el presidente Felipe Calderón, no tiene capacidad para manejar este escenario.
“La violencia en México se desbordó por todos lados. Un gobierno como el de Calderón, que es un presidente espurio producto de un fraude, no tiene ni estatura ni capacidad política para hacer ningún desarrollo que permita poner esto en orden. Ni siquiera le importa”, reveló.
Por el contrario, Buen Abad expresó que la actual Administración se ha dedicado, con más ahínco que las anteriores a permitir la circulación de las bandas de crimen organizado, entre las que además se encuentran las de tráfico de personas y de armas.
El comunicólogo recordó que la ruta que sigue la droga es hacia Estados Unidos, el más importantes comprador a escala mundial, y que para llegar hasta allí las sustancias deben atravesar todo el país.
En cuanto se cobra la entrega del otro lado de la frontera, entonces hay que ingresar los millones de dólares.
“Esa mecánica necesita carreteras, transportistas, choferes, toda una logística a la cual un Gobierno no puede ser indiferente. Al contrario, la inteligencia de cualquier país sabe quiénes transportan esos volúmenes de mercancía y dinero, y en el caso de México, se les deja transitar”, explicó.
Por último, Buen Abad sintetizó: “Lo que se ha hecho es tarifar el país para que circulen esas mafias. Estamos ante la realidad de que tenemos un gobierno absolutamente cómplice que ha utilizado ese dinero para financiar campañas y fraudes electorales en el país”.
DESIGUALDAD
El filósofo y comunicador mexicano, Fernando Buen Abad, denunció que actualmente la desigualdad social es abismal en la nación azteca.
“La lucha de clases se expresa de manera muy aguda en México. El abismo entre las ocho familias que gobiernan el país no tiene nada que ver con el resto de la nación, que tiene uno de los niveles más altos de desempleo del continente”, subrayó.
Según el comunicador, casi 60% de la población se encuentra por debajo de la línea de pobreza.
“México tiene un nivel de analfabetismo escandaloso, la asistencia médica cada vez más marginal, la crisis de vivienda es absolutamente infernal e inhumana. Hay personas que no tiene qué llevarse a la boca varios días de la semana”, denunció.
Mientras -rememoró- en el otro lado de la moneda, existen mansiones que tienen helipuertos, avanzadas instalaciones tecnológicas y que pueden llegar a tener hasta 200 personas para su servicio. En esa tensión de clases muy fuerte vive México.