Caracas, 15 Sep. AVN (Leandro Albani).- El grupo Clarín mantiene una postura de guerra total frente a la aplicación de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales en Argentina y busca poner trabas a la norma a través de la justicia.
Así lo afirmó en entrevista con la Agencia Venezolana de Noticias (AVN), el periodistas y abogado argentino Pablo Llonto, quien aseveró que el holding es un “poder concentrado” que siempre sacó ventajas de los gobiernos de turno.
Autor de los libros “La Noble Ernestina”, sobre la historia del diario, y “La Vergüenza de todos”, donde investiga el Mundial de Fútbol de 1978 en plena dictadura militar, Llonto señaló que el pulpo mediático tiene “una postura de guerra total” frente a la nueva norma que regula y democratiza el espectro mediático del país.
“No querían que saliera la Ley y ahora, como ya salió, tratan de trabarla judicialmente”, indicó.
Para esto, Clarín inició una causa judicial donde solicita la inconstitucionalidad de la norma. A su vez pidió una medida cautelar, que ya fue aprobada, para la suspensión del artículo donde se establece que en el plazo de un año las empresas que posean licencias deben estar en regla con el texto de la nueva ley.
Este apartado afecta directamente al multimedios porque ya no se podrá tener más de una licencia de televisión en una misma ciudad, como sucede con el grupo que explota las señales Multicanal Cablevisión y Canal 13 en Buenos Aires.
Al ser consultado por la cantidad de medios que pertenecen a Clarín, Llonto reveló que además de los canales televisivos y el diario, se encuentran las señales de cable TN, Metro, Volver, los matutinos La Voz del Interior y Los Andes, el deportivo Olé, la radio AM Mitre, la agencia de noticias DYN, no menos de diez frecuencia FM, el diario la Razón y el mayor porcentaje en Papel Prensa, única compañía del país que provee de material a todos los medios gráficos.
A estos medios se le deben sumar las acciones que posee en las productoras de televisión y cine Pol-Ka, Ideas del Sur y Patagonik Film Gorup, y siete canales televisivos en el interior del país, además de editar las revistas Ñ, Viva, Genios, Jardín de Genios, Enseñar y Elle.
En su política de expansión, Clarín se asoció en diciembre de 1999 con el banco de inversiones estadounidense Goldman Sachs, señalado como uno de los causantes de la crisis inmobiliaria que estalló en la nación del norte.
En abril del presente año, la Comisión de Valores de Estados Unidos (Sec) acusó a la institución financiera por ocultar información y llevar a cabo fraudes con productos vinculados a las hipotecas de alto riesgo.
Con esta denuncia, Goldman Sachs incluso tendría que devolver las pérdidas que sufrieron sus clientes, que ascienden a más de 3.700 millones de dólares.
Un poco de historia
Fundado el 28 de agosto de 1945 por Roberto Noble, Clarín tuvo como ideario impulsar el “desarrollismo” en el país.
Desde el inicio el matutino se mantuvo cercano a gobiernos constitucionales o a las dictaduras militares, lo que le permitió realizar inversiones en otras empresas, servicios y productos hasta llegar a convertirse en un holding o grupo empresarial.
Luego de más de treinta años de ser uno de los formadores de opinión más grandes de Argentina, ahora se encuentra, por primera vez, en una fuerte encrucijada.
Su dueña, Ernestina Herrera de Noble, es investigada por la apropiación ilegal de dos hijos de detenidos-desaparecidos. El grupo también quedó al descubierto por la obtención irregular de la mayoría de acciones en la empresa Papel Prensa.
Un ejemplo de la postura del diario frente a la dictadura militar fue el editorial publicado el mismo 24 de marzo de 1976, cuando se produjo el Golpe de Estado: frente a “la violencia subversiva” y “su accionar criminal”, el matutino exigía “ordenar las medidas adecuadas para exterminarla”, asumiendo “la dura responsabilidad del combate”.
Ese día Clarín dio su veredicto sobre la realidad: “Se abre ahora una nueva etapa con renacidas esperanzas”, aunque el régimen que apoyaba se cobró las vidas de 30 mil personas, desaparecidas y asesinadas.
El negocio de Papel Prensa
Denunciada en reiteradas oportunidades luego de la caída de la dictadura militar, la venta de la compañía Papel Prensa en Argentina siempre despertó dudas y críticas.
Semanas atrás el gobierno de la presidenta Cristina Fernández presentó el informe “Papel Prensa: la verdad”, investigación que denuncia las irregularidades de la compra de las acciones de la empresa por parte de los diarios Clarín, La Nación y La Razón.
Luego de la muerte en un accidente aéreo del dueño de la compañía papelera, David Graiver, su viuda Lidia Papaleo fue presionada por la dictadura para vender las acciones mayoritarias que le correspondían.
De esa manera se benefició a los principales periódicos del país, que desde ese momento tuvieron el control de la producción y distribución del papel para diarios y revistas.
El Gobierno argentino denunció en el informe que Papaleo vendió las acciones “bajo amenazas” y “no era libre” en su proceder.
Tres días después de finalizada la transacción, en marzo de 1977, la viuda de Graiver fue secuestrada por militares, torturada, violada y condenada a cinco años de prisión.
Ahora la causa por la apropiación ilegal se encuentra en la justicia y el Ejecutivo envió al Congreso un proyecto para que la producción de papel de diario en el país sea un bien público.
Los hijos apropiados por la dueña de Clarín
Si hay un tema que se mantuvo casi en secreto, sobre todo por los medios, es la causa iniciada en 2002 por las Abuelas de Plaza de Mayo y de las familias Lanuscou-Miranda y García-Gualdero, contra la dueña de Clarín por la apropiación ilegal de dos menores durante la dictadura.
En el plan sistemático de desaparición de personas, la Junta Militar aplicó también la entrega a militares y policías principalmente de los bebés sustraídos a las prisioneras políticas.
Ernestina Herrera de Noble adoptó un niño y una niña en 1977, y en democracia organismos de derechos humanos revelaron que eran hijos de desaparecidos.
Para Llonto, que trata profundamente el tema en su libro sobre el grupo mediático, “Clarín apoyó a la dictadura antes de que le entreguen los niños” a la viuda de Noble, y este hecho fue un acto de “agradecimiento” por parte de los militares.
“Durante muchos años el apoyo de Clarín al régimen militar estuvo ligado a la conexidad de intereses que había y al escaso espíritu democrático que caracteriza al diario”, aseveró el periodista.
En la actualidad la causa por la apropiación de los menores entregados a la dueña de Clarín se encuentra en la justicia, aunque sin demasiados avances.
Enfrascado en su “guerra” contra la democratización de los medios, el holding lleva adelante una fuerte propaganda que intenta desmentir las noticias e informaciones que lo implican con la dictadura militar.
Al ser consultado sobre las reacciones en Argentina frente a esta revelaciones, Llonto analizó que “un sector de la sociedad empezó a ver desde 2008 lo que representa Clarín para los argentinos: un poder concentrado y preocupado sólo en sacar ventajas de los gobiernos”.
Aunque el “sentimiento de bronca” contra el grupo “no es mayoritario”, para el periodista argentino “la credibilidad de Clarín está puesta en duda por un buen sector de la población.