Por Joel Michel Varona (Prensa Latina *)
La Habana, (PL) Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), que cumplen medio siglo de existencia, orientan hoy sus pasos a la revitalización de su membresía y funciones, en pos de preservar los éxitos alcanzados por el pueblo cubano desde 1959.
La organización -en la cual sus integrantes ingresan de manera voluntaria – tiene entre sus prioridades movilizar a toda la ciudadanía a través del contacto directo con las personas y las familias que interactúan en la comunidad.
Previo a su fundación -el 28 de septiembre de 1960- existían en la nación antillana diversas asociaciones con diferentes fines, quedando fusionadas en ella, para dar una respuesta enérgica y espontánea contra el terrorismo de Estado instrumentado por el gobierno estadounidense.
Fidel Castro, en ese entonces primer ministro del Gobierno Revolucionario, expresó en un acto público «vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva, están jugando con el pueblo y no saben todavía quién es el pueblo; están jugando con el pueblo y no saben la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo».
Esa misma noche, al terminar el discurso nacieron los primeros CDR, sui géneris asociación caracterizada por su entusiasmo, iniciativa, voluntad, solidaridad y combatividad.
La histórica colectividad vecinal está organizada por cuadras, zonas, municipios, provincias y nación, y reúne a ciudadanos cubanos mayores de 14 años de edad, sin distinguir credo, sexo o raza.
Entre las principales tareas en las que participaron los CDR desde sus inicios están la vigilancia revolucionaria contra acciones terroristas y delincuenciales y su respaldo decisivo en las campañas de alfabetización y de vacunación contra la poliomielitis y otras enfermedades prevenibles.
Una noble y humana misión que cumplen desde hace muchos años los cederistas es la donación de sangre de manera voluntaria.
Gracias a la labor de los CDR, la mayor de las Antillas alcanza un promedio de una donación de sangre por cada 19 habitantes, cota superior a la meta de la Organización Mundial de la Salud de una por cada 20 personas para países desarrollados y una cada 200 en naciones del Tercer Mundo.
Con la sangre donada de forma segura, se benefician pacientes con diferentes dolencias y es posible el ahorro de divisas a la economía del país con la sustitución de importaciones por concepto de producción de hemoderivados y medicamentos.
La donación voluntaria y no remunerada ha caracterizado este proyecto, y gracias a sus resultados la nación se satisface de los productos sanguíneos para apoyar proyectos tan humanitarios como el trasplante, la cirugía cardiovascular, la oncología, entre otros.
Este esquema fue diseñado desde 1962 con el objetivo primordial de salvar vidas humanas, y uno de sus protagonistas es la mayor organización de masas de la isla caribeña.
La Organización Panamericana de la Salud y otras instituciones internacionales de sanidad consideran a Cuba un ejemplo en este empeño, al promover un proyecto que aporta más de medio millón de donaciones cada año.
Actualmente los CDR se encuentra enfrascados en otra colosal batalla: erradicar los focos de vectores transmisores de enfermedades, en especial en la campaña contra el mosquito Aedes Aegypti.
Las autoridades sanitarias insisten en la importancia de organizar el combate frontal contra el agente transmisor del dengue apoyados por los CDR, pues es el ente indicado para movilizar a los vecinos para la inspección o fumigación de las viviendas.
Por estos días cuando el país caribeño se mantiene alerta ante el período más activo de la temporada ciclónica iniciada en junio pasado, los cederistas acometen labores voluntarias de limpieza de desagües, sótanos y azoteas, y coordinan con la Defensa Civil estrategias dirigidas a salvaguardar vidas de la población.
El trabajo de prevención social es otra de las tareas de la histórica organización, que de conjunto con otros factores de la comunidad presta especial atención en la formación del hombre nuevo en importantes etapas como la infancia y la adolescencia.
Otro frente en el que se destacan los CDR es la organización de los procesos electorales y la redición de cuentas de los delegados del Poder Popular elegidos por sus vecinos, la mayoría miembros de la organización.
(*) El autor es periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina.
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