Washington, 23 sep (PL) La aprobada reforma del sistema de salud estadounidense enfrenta un fuerte reto cuando entran hoy en vigor varias de sus disposiciones.
La ley adoptada en marzo ultimo está amenazada por la oposición republicana si logra ganar la mayoría en el Congreso el 2 de noviembre.
A seis meses de promulgado, el texto es blanco de los ataques del bando opositor que la considera «costosa e ineficaz».
Desde ahora en adelante las empresas aseguradoras que dominan el mercado de los seguros médicos no podrán poner un tope a los gastos de un usuario, un gran avance para pacientes que necesitan tratamientos muy costosos y de larga duración, alega la Casa Blanca en su defensa.
Sin embargo, muchos estadounidenses dudan de sus beneficios. Una encuesta ejecutada por el New York Times y la televisora CBS encontró que el 49,3 por ciento de los consultados se opone a esta ley y sólo 37 por ciento la aprueba.
Esa postura es entendible si se tiene en cuenta que aún la mayoría de los estadounidenses no conoce el contenido de la histórica legislación suscrita por Obama luego de un tortuoso camino para su aprobación.
Sondeos de medios locales encontraron que la mitad de la población esta engañada al creer que la legislación elevará los impuestos este año para la mayoría de la gente.
La víspera, el presidente Obama promovió personalmente las ventajas de la legislación, cuyo contenido incluye realmente muchos intereses de la población de bajos recursos, según opinión de expertos.
Por su parte, la oposición republicana a escasas semanas de las elecciones de medio término intentan ganar posiciones en el Congreso para revocar la ley.
Esto es favorecido por la ignorancia de sectores beneficiados que ahora toman argumentos opositores como el de afirmar que el país no puede permitirse algo tan masivo como la reforma a los servicios de salud con la economía como está.
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