En las últimas elecciones mi buen amigo Efraín Labana Cordero me escribió un mensajito que aún conservo y cada vez se hace más vigente. Decía lo siguiente: “Todo indica que la oposición va a ganar… Va a ganar el derecho a vivir en una Patria Libre, Bolivariana y Socialista” (mayúsculas incluidas). Su contenido es una alegoría a lo que presagia ser el Socialismo del Siglo XXI el cual antes de que teoricemos sobre él como quisieran algunos detractores, debemos primero practicarlo para conocerlo. Y se preguntarán algunos por qué al socialismo no le fue posible antes incluir a una oposición que lo combate, y la respuesta es porque la crisis del capitalismo no había llegado al punto al que ha llegado ahora, sistema dispuesto incluso a inmolarse antes de permitir el cambio para salvarnos juntos.
Aunque esta conclusión parezca una paradoja, no lo es. El punto de giro al cual está llegando la sociedad que vive de la explotación del hombre por el hombre, hace precisamente que ella tenga que pasar por la inclusión de todos hasta de quienes se oponen a su propia salvación. Ellos también están aprendiendo a transitar el camino de regreso en espiral ascendente hacia una sociedad de iguales, la cual ya la humanidad experimentó no sólo en la comunidad primitiva que estudiara Carlos Marx para comprender de dónde veníamos y hacia dónde nos dirigíamos, sino en sociedades muy antiguas que no registran los anaqueles. Por ejemplo, en la India se dice que hubo civilizaciones hace miles de años donde la educación estaba por encima de todo y eran los valores lo que prevalecía.
En las elecciones del 26 de septiembre, como en un torbellino infinito de amor, nuestra victoria también incluirá a la oposición a pesar de ellos mismos. El efecto espejo se irá difuminando para poder vernos cara a cara. También el miedo a creer en nosotros mismos.
II
Como escribir en 1.900 caracteres el bombardeo de impresiones luego de nuestro triunfo electoral del 26 de septiembre. Más cuando dijimos en nuestro último artículo que nuestra victoria incluiría a la oposición y vemos como ella que nos acusa de exclusión, se engolosina porque el voto castigo la premia e insiste en subestimar nuestras fuerzas. Qué difícil es que esos sectores políticos reconozcan que gracias a la certera conducción del presidente Chávez, ellos no se han perdido todavía definitivamente en el laberinto de la conspiración y de la acción apátrida. Qué difícil es creer en el diálogo que quisiéramos cuando leemos los editoriales de odio de Teodoro Petkoff, las manchetas magnicidas de El Nacional y los titulares escritos por la CIA del Nuevo País.
No debemos tener tapujos en reconocer que quienes no apoyan al proyecto bolivariano sacaron un número superior de votos a nivel nacional en estas elecciones locales y regionales porque la discusión debe centrarse en cuál es el proyecto de país que ellos quieren. Querer minimizar la importancia de la votación en los circuitos o circunscripciones electorales está relacionado precisamente con el proyecto de país que ellos tienen en mente. Según la Real Academia Española, un circuito es en la electrónica un conjunto de conductores que recorre una corriente eléctrica por donde circulan en forma canalizada. Un circuito electoral vendría siendo “el conjunto del cuerpo electoral constituido por razón de residencia en un territorio, división político-administrativo, lengua, cultura u origen diferenciados”.
Pretender tomar como subterfugio la suma de peras con manzanas para justificar una suma aérea de votos que sí reflejan una protesta pero no el voto directo de la población por los candidatos de su preferencia, es seguir engañando para confundir la gente
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Como escribir en 1.900 caracteres el bombardeo de impresiones luego de nuestro triunfo electoral del 26 de septiembre. Más cuando dijimos en nuestro último artículo que nuestra victoria incluiría a la oposición y vemos como ella que nos acusa de exclusión, se engolosina porque el voto castigo la premia e insiste en subestimar nuestras fuerzas. Qué difícil es que esos sectores políticos reconozcan que gracias a la certera conducción del presidente Chávez, ellos no se han perdido todavía definitivamente en el laberinto de la conspiración y de la acción apátrida. Qué difícil es creer en el diálogo que quisiéramos cuando leemos los editoriales de odio de Teodoro Petkoff, las manchetas magnicidas de El Nacional y los titulares escritos por la CIA del Nuevo País.
No debemos tener tapujos en reconocer que quienes no apoyan al proyecto bolivariano sacaron un número superior de votos a nivel nacional en estas elecciones locales y regionales porque la discusión debe centrarse en cuál es el proyecto de país que ellos quieren. Querer minimizar la importancia de la votación en los circuitos o circunscripciones electorales está relacionado precisamente con el proyecto de país que ellos tienen en mente. Según la Real Academia Española, un circuito es en la electrónica un conjunto de conductores que recorre una corriente eléctrica por donde circulan en forma canalizada. Un circuito electoral vendría siendo “el conjunto del cuerpo electoral constituido por razón de residencia en un territorio, división político-administrativo, lengua, cultura u origen diferenciados”.
Pretender tomar como subterfugio la suma de peras con manzanas para justificar una suma aérea de votos que sí reflejan una protesta pero no el voto directo de la población por los candidatos de su preferencia, es seguir engañando para confundir la gente.
F. ciudad ccs.
rm.