Animales al servicio del correo, el camello

Por Juan Hernández Machado (Prensa Latina *)
La Habana, (PL) Junto a palomas, caballos y perros, que han prestado una importante colaboración al desarrollo de los servicios de correo a nivel mundial, figura el camello, que durante muchos años enlazó las principales zonas desérticas del planeta.
Uno de los países con una antigua tradición del uso de este animal para la transportación del correo es la India.
En los diferentes Estados Feudales que la conformaban así como posteriormente, cuando la británica Compañía de las Indias Orientales comenzó a ejercer su influencia en los albores del siglo XIX, el camello fue utilizado tanto en las rutas interiores como en las que enlazaban a la India con Afganistán y el resto del Asia Central.
Esas rutas atravesaban el gran desierto indio del Estado de Rajastán y en el Oeste el desierto de Thar.
Se reporta que solamente en la gran ruta Calcuta- Delhi- Lahore, para los años 1846- 47 se utilizaban más de 13 mil camellos para transportar mercancías y correspondencia.
En la ruta Lahore- Peshawar la característica era usar carruajes postales tirados por cuatro camellos.
En algunas cartas antiguas circuladas en la India de mediados del siglo XIX se puede apreciar, a tinta y a mano, la inscripción «By camel post» o «By dromedary post», haciendo alusión a si la correspondencia fue transportada a través de camello o dromedario.
Con la inauguración de las primeras líneas de ferrocaril en 1853 y el mejoramiento de las carreteras y del tráfico fluvial, el correo por camello disminuyó sensiblemente en ese país.
Quedan, como reconocimientos postales a esa actividad, un sello para correo ordinario emitido en 1937, por valor de 3,6 annas y dedicado al «Dak Camel Mail» (correo por camello).
También en 1954, en ocasión del Centenario del correo en La India, se hizo una emisión de cuatro valores postales y el de un anna muestra distintos medios de correo utilizados en 1854, entre ellos el camello postal.
Para la exposición INPEX 86, en ese año, se emitió un sello que muestra a un camello elegantemente ataviado, de los que servían como estafeta ambulante en el desierto de Thar, en el siglo XIX.
En Turquía, los Servicios Postales Otomanos utilizaron el camello en diferentes vías, siendo la principal la que partía de Estambul hacia el este para llegar a Erzurum (Armenia) y a Tabriz (Azerbaijan), internándose posteriormente en Persia.
La otra también partía de Estambul e iba hacia Konya y Aleppo. En ese punto se dividía en dos, una que seguía hasta el Golfo Pérsico y la otra que enlazaba con la gran ruta litoral mediterránea hasta Argelia y Túnez.
Por su parte, se tiene conocimiento que la Administración Imperial Rusa, al hacerse cargo en 1870 del correo ruso en Mongolia y en el resto del Imperio chino, estableció una oficina postal en Urga y el correo se transportaba en carromatos cerrados tirados por dos camellos y escoltado por cosacos a caballo.
Los camellos se introdujeron en Australia en 1840 para ser usados como medio de transporte en la exploración del interior del territorio. Se calcula que hasta 1907 fueron importados entre 10 mil y 20 mil camellos de La India.
Se conoce que hubo un servicio privado de abastecimiento, que incluía el postal, desde Oodnadatta hasta Alice Springs, el cual utilizaba camellos y el recorrido de 520 kilómetros duraba aproximadamente cuatro semanas.
Ese servicio se mantuvo hasta 1929 cuando el desarrollo del ferrocarril lo volvió obsoleto.
En el actual territorio de Djibouti, en el Cuerno Africano, los franceses crearon su primera oficina postal en la ciudad de Obock y para comunicarse desde la misma con la de Djibouti, debían bordear todo el Golfo de Tadjoura, territorio semi desértico. Para ese sistema postal comenzaron a utilizar el camello ligero, más veloz que el de carga, llamado «Mehari».
El sistema no se extendió a otras partes del territorio ya que la gran mayoría de la población era analfabeta y no enviaba correspondencia.
En 1893 se emitieron dos sellos triangulares, por valor de dos y cinco francos, respectivamente, y ambos reflejan a un jinete en su camello transportando la correspondencia. Los sellos llevaban el nombre de «Obock»
Un año después se hizo otra emisión similar de cinco valores, también triangulares. El valor de cinco francos fue sobrecargado ese mismo año con la palabra «Djibouti»
En 1902 se hizo una emisión de 16 valores para correo ordinario los cuales llevaban la inscripción «COTE FRANCAISE DES SOMALIS». De ellos, había siete que presentan al jinete en su Mehari llevando la correspondencia.
Existe también mucha evidencia del uso del camello para el transporte de correo a través de las llamadas rutas camelleras o caravaneras en Egipto, Sudan, Túnez, Libia, Argelia y Marruecos.
En este último país existió una compañía privada a fines del siglo XIX que ofrecía el servicio entre Alcazarquivir y Ouzzán. Para franquear la correspondencia transportada en este servicio se hizo una emisión de siete sellos en 1896.
Cada uno decía «Maroc» en la parte superior y «Alcazar Ouzzán» en la inferior. Al centro tenían una reproducción de la obra «El correo del desierto», de Horace Vernet, que muestra a un mensajero montado en camello.
Argelia, por su parte, comenzó este servicio desde el siglo XVI bajo dominación turca, cuando el país se dividió en tres provincias: Orán, Medea y Constantina.
Los servicios postales utilizando camellos fueron fortalecidos durante la ocupación francesa (1830-1957) cuyos representantes facilitaron que los «meharitas» (jinetes en camello), como se les denominó, distribuyeran la correspondencia en los profundos parajes desérticos. Argelia emitió 13 valores postales para uso permanente entre 1936-41, de los cuales cinco reflejan a un «meharita» haciendo un alto en el camino a través del Sahara.
En Túnez, las rutas iban desde la capital hacia Trípoli en dirección Este y hacia Constantina y Argel en dirección Oeste.
Ese país hizo una emisión semi postal en 1928 y los beneficios de la sobre tasa iban para las sociedades benéficas infantiles.
Esos sellos muestran las caravanas que unían a Túnez con Chad, primero el jinete en camello y luego el transporte motorizado.
En Libia el servicio de correos en camello se remonta a mediados del siglo XVIII.
La ruta Trípoli- El Cairo, pasando por Bengazi, demoraba entre 25- 30 días, al igual que la de Trípoli – Fezzan, hacia el Sur.
Cuando introdujeron el «mehari», a fines del siglo XIX se redujo a 18 días el recorrido.
En Egipto la británica Compañía de las Indias Orientales aprobó en 1837 abrir la ruta Suez-El Cairo-Alejandría, para el transporte de personas, productos y correspondencia, la cual fue conocida como «Overland route».
Los barcos procedentes de Bombay, India, llegaban al puerto de Suez y los pasajeros tenían la opción de seguir hasta El Cairo a bordo de carruajes, que demoraban de 16-24 horas; a lomo de burros, de 30-50 horas, o en camello, de 20-30 horas.
Toda la correspondencia era transportada en camellos, los cuales fueron sustituidos por caballos en 1841 aunque en determinadas partes del Alto Egipto los llamados camellos postales continuaron hasta 1874.
El Sudán, el recorrido en la ruta entre el norte de Darfur y El Cairo tardaba unos 40 días en 1821 y por eso era conocida como «Ruta de los cuarenta».
Para garantizar la rapidez del correo se establecieron postas en el camino con dos o tres camellos frescos y listos a los cuales se transferían las sacas postales para el próximo destino.
Dos veces a la semana llegada el correo desde El Cairo a Sudan, y se distribuía por camello a las oficinales postales provinciales de Berber, Jartoum, Sinnar, Gedaret, Dongola, Kordofan y Darfur.
Bastan los datos aportados para comprender que el «tanque del desierto», como también es conocido nuestro amigo el camello, se ganó un merecido lugar en la historia postal de estos países y mundial.
A pesar de los adelantos de la modernidad, ahí están los sellos emitidos y la correspondencia transportada para recordarnos que el hombre se sobrepone a cualquier adversidad geográfica y de conjunto con los animales a su alcance, que mejor se adapten a la misma, encuentra las debidas soluciones para el desarrollo pacífico.
El irreverente camello es un buen ejemplo de esto.
(*) El autor es figura de mérito de la Federación Filatélica Cubana y colaborador de Prensa Latina

Animales al servicio del correo, el camello  Por Juan Hernández Machado (Prensa Latina *)
La Habana, (PL) Junto a palomas, caballos y perros, que han prestado una importante colaboración al desarrollo de los servicios de correo a nivel mundial, figura el camello, que durante muchos años enlazó las principales zonas desérticas del planeta.
Uno de los países con una antigua tradición del uso de este animal para la transportación del correo es la India.
En los diferentes Estados Feudales que la conformaban así como posteriormente, cuando la británica Compañía de las Indias Orientales comenzó a ejercer su influencia en los albores del siglo XIX, el camello fue utilizado tanto en las rutas interiores como en las que enlazaban a la India con Afganistán y el resto del Asia Central.
Esas rutas atravesaban el gran desierto indio del Estado de Rajastán y en el Oeste el desierto de Thar.
Se reporta que solamente en la gran ruta Calcuta- Delhi- Lahore, para los años 1846- 47 se utilizaban más de 13 mil camellos para transportar mercancías y correspondencia.
En la ruta Lahore- Peshawar la característica era usar carruajes postales tirados por cuatro camellos.
En algunas cartas antiguas circuladas en la India de mediados del siglo XIX se puede apreciar, a tinta y a mano, la inscripción «By camel post» o «By dromedary post», haciendo alusión a si la correspondencia fue transportada a través de camello o dromedario.
Con la inauguración de las primeras líneas de ferrocaril en 1853 y el mejoramiento de las carreteras y del tráfico fluvial, el correo por camello disminuyó sensiblemente en ese país.
Quedan, como reconocimientos postales a esa actividad, un sello para correo ordinario emitido en 1937, por valor de 3,6 annas y dedicado al «Dak Camel Mail» (correo por camello).
También en 1954, en ocasión del Centenario del correo en La India, se hizo una emisión de cuatro valores postales y el de un anna muestra distintos medios de correo utilizados en 1854, entre ellos el camello postal.
Para la exposición INPEX 86, en ese año, se emitió un sello que muestra a un camello elegantemente ataviado, de los que servían como estafeta ambulante en el desierto de Thar, en el siglo XIX.
En Turquía, los Servicios Postales Otomanos utilizaron el camello en diferentes vías, siendo la principal la que partía de Estambul hacia el este para llegar a Erzurum (Armenia) y a Tabriz (Azerbaijan), internándose posteriormente en Persia.
La otra también partía de Estambul e iba hacia Konya y Aleppo. En ese punto se dividía en dos, una que seguía hasta el Golfo Pérsico y la otra que enlazaba con la gran ruta litoral mediterránea hasta Argelia y Túnez.
Por su parte, se tiene conocimiento que la Administración Imperial Rusa, al hacerse cargo en 1870 del correo ruso en Mongolia y en el resto del Imperio chino, estableció una oficina postal en Urga y el correo se transportaba en carromatos cerrados tirados por dos camellos y escoltado por cosacos a caballo.
Los camellos se introdujeron en Australia en 1840 para ser usados como medio de transporte en la exploración del interior del territorio. Se calcula que hasta 1907 fueron importados entre 10 mil y 20 mil camellos de La India.
Se conoce que hubo un servicio privado de abastecimiento, que incluía el postal, desde Oodnadatta hasta Alice Springs, el cual utilizaba camellos y el recorrido de 520 kilómetros duraba aproximadamente cuatro semanas.
Ese servicio se mantuvo hasta 1929 cuando el desarrollo del ferrocarril lo volvió obsoleto.
En el actual territorio de Djibouti, en el Cuerno Africano, los franceses crearon su primera oficina postal en la ciudad de Obock y para comunicarse desde la misma con la de Djibouti, debían bordear todo el Golfo de Tadjoura, territorio semi desértico. Para ese sistema postal comenzaron a utilizar el camello ligero, más veloz que el de carga, llamado «Mehari».
El sistema no se extendió a otras partes del territorio ya que la gran mayoría de la población era analfabeta y no enviaba correspondencia.
En 1893 se emitieron dos sellos triangulares, por valor de dos y cinco francos, respectivamente, y ambos reflejan a un jinete en su camello transportando la correspondencia. Los sellos llevaban el nombre de «Obock»
Un año después se hizo otra emisión similar de cinco valores, también triangulares. El valor de cinco francos fue sobrecargado ese mismo año con la palabra «Djibouti»
En 1902 se hizo una emisión de 16 valores para correo ordinario los cuales llevaban la inscripción «COTE FRANCAISE DES SOMALIS». De ellos, había siete que presentan al jinete en su Mehari llevando la correspondencia.
Existe también mucha evidencia del uso del camello para el transporte de correo a través de las llamadas rutas camelleras o caravaneras en Egipto, Sudan, Túnez, Libia, Argelia y Marruecos.
En este último país existió una compañía privada a fines del siglo XIX que ofrecía el servicio entre Alcazarquivir y Ouzzán. Para franquear la correspondencia transportada en este servicio se hizo una emisión de siete sellos en 1896.
Cada uno decía «Maroc» en la parte superior y «Alcazar Ouzzán» en la inferior. Al centro tenían una reproducción de la obra «El correo del desierto», de Horace Vernet, que muestra a un mensajero montado en camello.
Argelia, por su parte, comenzó este servicio desde el siglo XVI bajo dominación turca, cuando el país se dividió en tres provincias: Orán, Medea y Constantina.
Los servicios postales utilizando camellos fueron fortalecidos durante la ocupación francesa (1830-1957) cuyos representantes facilitaron que los «meharitas» (jinetes en camello), como se les denominó, distribuyeran la correspondencia en los profundos parajes desérticos. Argelia emitió 13 valores postales para uso permanente entre 1936-41, de los cuales cinco reflejan a un «meharita» haciendo un alto en el camino a través del Sahara.
En Túnez, las rutas iban desde la capital hacia Trípoli en dirección Este y hacia Constantina y Argel en dirección Oeste.
Ese país hizo una emisión semi postal en 1928 y los beneficios de la sobre tasa iban para las sociedades benéficas infantiles.
Esos sellos muestran las caravanas que unían a Túnez con Chad, primero el jinete en camello y luego el transporte motorizado.
En Libia el servicio de correos en camello se remonta a mediados del siglo XVIII.
La ruta Trípoli- El Cairo, pasando por Bengazi, demoraba entre 25- 30 días, al igual que la de Trípoli – Fezzan, hacia el Sur.
Cuando introdujeron el «mehari», a fines del siglo XIX se redujo a 18 días el recorrido.
En Egipto la británica Compañía de las Indias Orientales aprobó en 1837 abrir la ruta Suez-El Cairo-Alejandría, para el transporte de personas, productos y correspondencia, la cual fue conocida como «Overland route».
Los barcos procedentes de Bombay, India, llegaban al puerto de Suez y los pasajeros tenían la opción de seguir hasta El Cairo a bordo de carruajes, que demoraban de 16-24 horas; a lomo de burros, de 30-50 horas, o en camello, de 20-30 horas.
Toda la correspondencia era transportada en camellos, los cuales fueron sustituidos por caballos en 1841 aunque en determinadas partes del Alto Egipto los llamados camellos postales continuaron hasta 1874.
El Sudán, el recorrido en la ruta entre el norte de Darfur y El Cairo tardaba unos 40 días en 1821 y por eso era conocida como «Ruta de los cuarenta».
Para garantizar la rapidez del correo se establecieron postas en el camino con dos o tres camellos frescos y listos a los cuales se transferían las sacas postales para el próximo destino.
Dos veces a la semana llegada el correo desde El Cairo a Sudan, y se distribuía por camello a las oficinales postales provinciales de Berber, Jartoum, Sinnar, Gedaret, Dongola, Kordofan y Darfur.
Bastan los datos aportados para comprender que el «tanque del desierto», como también es conocido nuestro amigo el camello, se ganó un merecido lugar en la historia postal de estos países y mundial.
A pesar de los adelantos de la modernidad, ahí están los sellos emitidos y la correspondencia transportada para recordarnos que el hombre se sobrepone a cualquier adversidad geográfica y de conjunto con los animales a su alcance, que mejor se adapten a la misma, encuentra las debidas soluciones para el desarrollo pacífico.
El irreverente camello es un buen ejemplo de esto.
(*) El autor es figura de mérito de la Federación Filatélica Cubana y colaborador de Prensa Latina