En los últimos días, han quedado reflejados los dilemas que debe sortear la oposición en Córdoba, de cara al examen en las urnas del año próximo. Julián Cañas.
En los últimos días, han quedado reflejados los dilemas que debe sortear la oposición en Córdoba, de cara al examen en las urnas del año próximo.n los últimos días, han quedado reflejados los dilemas que debe sortear la oposición en Córdoba, de cara al examen en las urnas del año próximo. El radicalismo y el juecismo intentan –con poca suerte– encontrar la fórmula para hacerle pagar algún costo al PJ que ejerce el poder.
El gobernador Juan Schiaretti no podrá ir por su reelección, pero por decisión propia ató su futuro político a la suerte del peronismo en los próximos comicios.
La resultante es que el mandatario provincial se mueve como candidato en campaña.
Ejercer el gobierno otorga beneficios y también perjuicios. El PJ tiene a su disposición las herramientas que brinda el poder. Por ejemplo, asegurarle un cargo jerárquico a casi 400 militantes y dirigentes peronistas.
No obstante, el oficialismo debe rendir cuenta por su gestión. Las complicaciones de la empresa energética (Epec), el Banco de Córdoba y la Caja de Jubilaciones seguramente estarán en el centro del debate de la próxima campaña electoral.
Desde el llano, el radicalismo y el juecismo ensayan estrategias para tratar de erosionar al oficialismo.
Hasta ahora, los opositores no dieron en el blanco. El diputado nacional Oscar Aguad tiró la sospecha de fraude en la utilización del voto electrónico que impulsa el PJ.
El dirigente radical cuestionó la reforma política, un instrumento que el peronismo vendió como “revolucionario”, pero que transformó en un maquillaje para que todo siga igual en el sistema electoral cordobés.
Aguad también señaló que Schiaretti especula con la fecha de la elección, para beneficiar a su partido.
Pero el dirigente radical se olvidó del pasado no tan lejano. En 1998, cuando era el ministro de Gobierno, el entonces gobernador Ramón Mestre decidió adelantar casi un año los comicios para tratar de sacar provecho. La jugada no le salió bien, ya que fue derrotado por De la Sota.
Por esto, el radicalismo no es el más indicado para hacer esta acusación, ya que hizo lo mismo cuando estuvo en el poder.
Un ministro provincial se preparó para responderle a Aguad, pero lo frenaron. La estrategia del PJ es que la UCR sea un muro de contención a un posible crecimiento de Luis Juez. En este plan, no convenía remarcar esta incoherencia del casi seguro candidato a gobernador radical.
Juez, por su parte, entró en el escenario grande de la política provincial con un discurso contestatario. “Somos el contrapoder”, suele recitar el senador. Pero esta semana el juecismo cometió un grave error. Sus diputados nacionales fueron funcionales a la estrategia K de levantar la sesión en la Cámara Baja. Esto le valió que el PJ y la UCR lo acusaran de acercarse a los Kirchner.
Que Juez tuviera que salir a explicar la postura de sus diputados fue un contratiempo para su rígida posición de tratar de mostrarse lejos de las luces del poder.
jh