Creciente ola de asesinatos de periodistas en Honduras

Ocho periodistas fueron asesinados en Centroamérica en lo que va del año.

Por Jackie B. Diaz para Infosurhoy.com

Un amigo del periodista de televisión Jorge Orellana lamenta su muerte el pasado abril. (Edgard Garrido/Reuters)

WASHINGTON, D.C., EE.UU. – El periodista hondureño Luis Galdámez pensó que él y su hijo iban a morir. “

«Tres hombres comenzaron a dispararme”, dijo Galdámez. “Estaban en un auto con cristales polarizados y sin placas”.

Recuerda que hubo seis disparos mientras él y su hijo estaban parados cerca de la puerta de entrada de su casa en la capital del país el pasado 14 de septiembre.

“Mi hijo y yo reaccionamos rápidamente y comenzamos a responder los disparos”, dijo Galdámez.

Su hijo, cuyo anonimato Galdámez pidió conservar, estaba esperando a su padre en su domicilo cuando las balas empezaron a llegar en su dirección. Ambos, que llevaban armas para protección, respondieron los disparos pero no hirieron a nadie.

Los asaltantes se dieron a la fuga. “Ninguno de los tiros nos hirieron ni a mí ni a mi hijo, e inmediatamente llamamos a la policía”, dijo Galdámez, de 43 años.

La policía llegó dos horas más tarde.

“Vinieron simplemente para decirme que lo lamentaban, pero que tenían siete casos que atender y que el mío no era prioritario”, declaró.

Galdámez lleva diez años como conductor del programa de radio y televisión “Tras la verdad”, conocido por criticar al gobierno del presidente Porfirio Lobo y por denunciar casos de corrupción y de abuso a los derechos humanos que presuntamente cometidos miembros de las fuerzas de seguridad.

Pero ser el blanco no es nada nuevo para Galdámez, quien dijo haber recibido varias amenazas de muerte entre 2005 y 2007. En 2005, le dispararon mientras se encontraba en su auto, lo que lo decidió a comprar un arma para estar protegido.

Los ataques continúan

Amigos del periodista de televisión Jorge Orellana se muestran acongojados junto a su féretro el pasado 21 de abril. (Edgard Garrido/Reuters)

Pero lo que le sucedió a Galdámez y a su hijo no es un incidente aislado; de hecho, es algo que se está volviendo bastante común en Honduras. Ocho periodistas fueron asesinados entre el 1 de marzo y el 24 de agosto de este año, y la mayoría de los asesinatos ocurrió cuando las víctimas abandonaban sus lugares de trabajo, según informó el gobierno.

“No resulta claro si existe una conexión entre los asesinatos”, dijo Jaime Banegas, secretario general de la Secretaría de Seguridad. “Estamos investigando caso por caso”.

Estas muertes generan inquietud entre los reporteros, quienes temen ser el blanco de los asesinos simplemente por cumplir con su tarea.

“No me siento seguro cubriendo una historia que podría involucrar algún riesgo, lo que limita la cobertura”, dijo Carlos Rubén Ortiz Ruiz, periodista de Radio X y presidente de la Asociación de Prensa de Honduras. “Hemos recibido muchos testimonios de periodistas que recibieron amenazas de muerte”.

Honduras se ha convertido en el segundo país más peligroso para los periodistas después de México, que ha sufrido el asesinato de 11 miembros de los medios informativos este año, según informó el Instituto de Prensa Internacional (IPI). El IPI es una organización mundial de editores, ejecutivos de medios informativos y periodistas que se dedica a proteger a los miembros de los medios de comunicación y defender la libertad de prensa.

“Es fundamental que las autoridades investiguen profundamente estos crímenes, para no permitir el surgimiento de la cultura de la impunidad”, declaró Anthony Mills, gerente de prensa y comunicaciones de IPI a través de un comunicado.

Galdámez dijo que ha solicitado protección durante años.

“Le prometen a usted el mundo y luego no hacen nada”, dijo, y añadió que recibió otra amenaza de muerte unos días después del atentado que sufriera el pasado 14 de septiembre. “Me envían mensajes diciendo que me van a dejar los tobillos amarillos y que mi cuerpo aparecerá con moscas en la boca, entre otras cosas».

Los asesinatos siguen impunes

Tres días después de los disparos, las autoridades del departamento de derechos humanos fueron a su casa y buscaron evidencias para constatar el atentado, dijo Galdámez.

Periodistas protestan por los asesinatos de sus colegas en las puertas del Congreso Nacional en Tegucigalpa el pasado 3 de mayo. (Edgard Garrido/Reuters)

“Vinieron después de una tormenta, después de que se recolectaran los residuos y cuando los pisos estaban mojados, y solo encontraron la vaina de una bala”, dijo Galdámez.

La demora en la respuesta no sorprende al Comité de Protección a Periodistas (CPJ), una ONG dedicada a la defensa mundial de la libertad de prensa, con sede en la ciudad de Nueva York.

El CPJ ha estado realizando un seguimiento de los asesinatos de los periodistas en Honduras.

“Las investigaciones no fueron suficientes”, dijo Carlos Lauría, coordinador ejecutivo del Programa para las Américas del CPJ. En el caso del [periodista] Nahúm Palacios, la autopsia se realizó tres meses después del asesinato”.

No se tomaron fotografías en la escena del crimen ni se recopiló evidencia forense, según la investigación del CPJ. Tres meses más tarde, se realizó una autopsia junto a la tumba, después de que el gobierno hondureño pidiera colaboración a la Oficina Federal de Investigaciones de EE.UU. (FBI).

“Es un hallazgo muy notable y que necesita ser investigado”, dijo Banegas al ser consultado por Infosurhoy.com acerca de las conclusiones del CPJ.

Banegas dijo que su departamento no tiene todos los detalles del caso Palacios porque la Policía Nacional no prestó asistencia a las autoridades locales en las investigaciones en el momento del asesinato. Palacios fue asesinado en la ciudad de Tocoa, donde el departamento forense más cercano se encuentra a 120 km.

El gobierno del presidente hondureño Porfirio Lobo solicitó ayuda a la Oficina Federal de Investigaciones de EE.UU. (Stan Honda/AFP/Getty Images)

“El índice de policías por habitante en el país es bajo, pero estamos trabajando para mejorar nuestro tiempo de respuesta, nuestra logística y tecnología; la fuerza policial se está volviendo más democrática y funcional”, dijo Banegas. “Sin embargo, no es algo que sucederá de la noche a la mañana”. La Policía Nacional arrestó a una persona y libró varias órdenes de arresto en dos de los ocho casos.

En el caso de David Meza Montesinos, se identificó e interrogó a un sospechoso, que fue liberado horas más tarde por falta de mérito. Pero según el Art. 295 del Código de Procedimiento Penal de Honduras, si surge nueva evidencia en los próximos cinco años, el sospechoso puede ser juzgado. Un tribunal hondureño emitió óredenes de arresto para cuatro sospechosos en conexión con el asesinato de Meza.

En el caso de Jorge Alberto “Georgino” Orellana, hay un sospechoso detenido en custodia en el Centro de Detención de San Pedro Sula, pero no está previsto que el juicio comience sino hasta dentro de dieciocho meses como mínimo.

“Continuamos investigando los demás casos con extrema precisión”, señaló Banegas. “Hay personas de interés en casi todos los casos”.

Galdámez condujo su programa el día después de sufrir el atentado.

“Me someto a la justicia hondureña, y ellos pueden revisar todos los programas que he realizado, y si yo he mentido o si alguien dice que yo los he chantajeado en los diez años que llevo haciendo el programa, entonces me entrego…pueden llevarme a la cárcel o hacer lo que quieran conmigo”, dijo Galdámez. “No tengo miedo porque no he hecho nada malo…si quieren matarme saben dónde estoy”.

Seis meses, ocho asesinatos

  • Joseph Hernández Ochoa, 26 años, recibió varios disparos en su auto el 1 de marzo en Tegucigalpa
  • David Meza Montesinos, 51 años, recibió varios disparos en su auto el 11 de marzo en La Ceiba
  • Nahúm Palacios, 34 años, recibió varios disparos cuando ingresaba a su hogar el 14 de marzo en Tocoa
  • José Bayardo Mairena, 52 años y Manuel Juárez, 54 años, recibieron 26 disparos en su auto el 26 de marzo en Juticalpa
  • Jorge Alberto “Georgino” Orellana, 50 años, recibió un tiro en la cabeza cuando salía del trabajo el 20 de abril en San Pedro Sula
  • Luis Arturo Mondragón, 53 años, recibió varios disparos cuando salía del trabajo el 14 de junio en El Paraíso
  • Israel Zelaya Díaz, 56 años, fue secuestrado y recibió tres tiros en la cabeza el 24 de agosto en San Pedro Sula