Bolivia exige incorporar propuestas de Conferencia Mundial de los Pueblos en Cumbre de Cancún

Por Adalid Cabrera Lemuz

La Paz, 6 oct (ABI).- Con el fin de que las recomendaciones de la Primera Conferencia de los Pueblos sobre el Cambio Climático y la Defensa de la Tierra sean incorporadas en la agenda de la Cumbre de Cancún, Bolivia participa en un encuentro que se celebra en Tianin, China, con la asistencia de representantes de 190 países.

Millares de representantes de organizaciones internacionales, gobiernos y movimientos sociales e indígenas de todos los continentes se reunieron en la localidad de Tiquipaya, Bolivia, en abril pasado para emitir una serie de recomendaciones en defensa de la vida y de la humanidad.

Entre las recomendaciones de la Conferencia se destaca la necesidad de que las naciones industrializadas paguen su deuda climática por el daño provocado por sus políticas irracionales de desarrollo en la vida de la tierra.

Igualmente la necesidad de crear un Tribunal de Justicia Climática que establezca sanciones a los países y empresas transnacionales que llevan adelante acciones sin tomar en cuenta la preservación del medio ambiente y solamente para obtener pingües ganancias.

La representación boliviana en China está encabezada por el embajador de Bolivia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Pablo Solón, quien lamentó que las naciones industrializadas pretendan «mercantilizar los bosques y los recursos naturales para no asumir su responsabilidad como deberían en defensa de la naturaleza y el medio ambiente.

Señaló que los países capitalistas intentan introducir en las negociaciones para la lucha del cambio climático una «mercantilización de los bosques».

Solón lamentó que algunas naciones industrializadas incorporen como una nueva estrategia para evadir sus responsabilidades proponer fondos de protección de los bosques a través de su mercantilización, lo que en los hechos es poner un precio a la naturaleza, de acuerdo con la cantidad de dióxido de carbono que absorbe.

A su retorno de la asamblea extraordinaria de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), celebrada en Nueva York los pasados días, el presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció que pudo conocer que algunas naciones industrializadas pretenden mercantilizar los bosques para no pagar la deuda climática que les corresponde.

Dijo que, lejos de pagar esa deuda, los países industrializados pretenden minimizar sus gastos al conseguir certificados de una supuesta defensa de los bosques y la reducción de la contaminación entregando algunos dineros a los países poseedores de recursos naturales.

Desde la perspectiva de Bolivia y de los movimientos sociales e indígenas del mundo, la naturaleza no debe ser objeto de mercantilización debido a que es la fuente de la vida.

El presidente de Bolivia envió una carta a los dirigentes de los pueblos indígenas del mundo en las que señaló que la naturaleza, los bosques y los pueblos indígenas «no están a la venta».

El Mandatario puntualizó que, en base a su conveniencia económica, antes que llevar adelante acciones contra la contaminación del medio ambiente, la estrategia de las empresas del mundo industrializado está ahora dirigida a comprar certificados de los países en desarrollo donde existan bosques.

Agregó que, por ejemplo, «si una empresa tiene que invertir 40 o 50 millones de dólares para reducir la emisión de una tonelada de carbono en un país desarrollado, quiere optar por la compra de un certificado de red por 10 o 20 millones de dólares en un país en vías de desarrollo en el afán de demostrar que ha cumplido con su deber de preservar el medio ambiente».

Dijo que, de esa manera, esos países quieren poner en marcha su programa de «privatización de la naturaleza, lo que en los hechos significa una trampa del mundo capitalista para evadir su compromiso de reducción de emisiones de carbono».

Morales enfatizó con reiteración que es necesario que el mundo reconozca los derechos de la tierra porque son más importantes que los propios derechos humanos. «Si es que la naturaleza dejaría de existir y no diera vida, la humanidad desaparecería», enfatizó.

Advirtió que cada día desaparece del mundo una extensión en bosques equivalente a unas 13 millones de hectáreas de bosques y de selvas por la irresponsabilidad con la que el mundo capitalista aplica irracionales políticas de industrialización,

Indicó que, para establecer la armonía entre hombre y naturaleza, «el camino no es ponerle precio a la Madre Tierra, sino reconocer que no solamente los seres humanos tienen derecho a la vida y a reproducirse, sino también la naturaleza a regenerarse, una vez que sin la Tierra los seres humanos no pueden sobrevivir».

«Los países desarrollados gastan millonarias sumas en defensa, seguridad y guerras y no en el cambio climático. Incluso durante sus crisis financieras han incrementado sus gastos militares», anotó.

El Mandatario subrayó que será vital la decisión que tomen las naciones del mundo en la Cumbre sobre el Cambio Climático que se celebrará entre noviembre y diciembre de este año en Cancún, México, donde los pueblos del mundo defenderán sus propuestas en defensa de la tierra por encima de los planteamientos de los industrializados.

Una primera Cumbre al respecto, celebrada en diciembre del año pasado en Copenhague, Dinamarca, no logró acuerdos ni entre las propias naciones industrializadas sobre las medidas a adoptar en defensa del planeta y contra el calentamiento global que hace cada vez más riesgosa la sobrevivencia del planeta.

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