Quito, 6 oct (PL) El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, elogió hoy la reacción ciudadana frente a la reciente intentona golpista y llamó a construir un gran frente político de todos las tendencias y sectores en rechazo a la violencia.
En respuesta a una pregunta de Prensa Latina durante un encuentro con periodistas extranjeros, Correa calificó de espectacular la inmediata reacción ciudadana, «se reunieron unas 10 mil personas en la Plaza Grande y se mantuvieron allí hasta que llegué en la noche».
«Otras seis mil personas marcharon hasta el Hospital de la Policía a intentar rescatarme, pero los recibieron con balazos, con bombas de gas lacrimógeno y al canciller Ricardo Patiño, mientras conversaba con policías, lo agredieron y le rompieron la cabeza», relató.
«Esa reacción ciudadana fue espectacular, enfatizó, pero hay que organizarla, de lo contrario, minúsculos grupos, más aún si están armados, pueden crear el caos como hemos visto el pasado jueves 30 de septiembre», advirtió.
«Saben (los opositores) que no pueden vencernos en las urnas, intentarán otra cosa, querrán atentar contra la vida del Presidente, de otros miembros del gobierno, asambleístas y líderes políticos progresistas, muchos de los cuales ya han recibido amenazas», dijo.
«Ante eso, enfatizó, se impone organizar la sociedad, con la derecha de buena voluntad, la izquierda y el centro, contra cualquier intento de imponer la violencia en el país».
«Estamos haciendo un gran frente político, con fuerzas incluso que no coincidimos ideológicamente, pero en defensa de la democracia y rechazo a las acciones de violencia que nos perjudican absolutamente a todos», anunció.
«Hay que lograr organizar a esas fuerzas sociales mayoritarias que rechazan esas acciones, porque es muy difícil eliminar la posibilidad de que lo intenten nuevamente (una sonada golpista)», acotó.
Pero, alertó, «hay que continuar las investigaciones y depurar la policía, donde existe un núcleo ideológico, de extrema derecha, sanguinario, heredero de la época policial donde se secuestraba a la gente, se torturaba en los calabozos y se les hacía desaparecer».
«Hay grandes resentimientos, subrayó, porque este gobierno ha reabierto casos donde se violaron los derechos humanos y se están investigando, y porque se cortó la dependencia de ciertas unidades policiales con la Embajada de Estados Unidos».
«De esa Embajada, denunció Correa, recibían muchos recursos extraoficialmente, por llamarlo de alguna manera».
«Hay mucha resistencia de ese núcleo duro, como se demostró el día 30, dispuesto a cualquier cosa para seguir mandando en este país y, como gobierno y como sociedad tenemos que enfrentarlos, desarmarlos y sancionarlos con toda la firmeza de la ley», recalcó.
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