Naciones Unidas, 8 oct (PL) Cuba reiteró hoy en Naciones Unidas su propuesta para destinar al menos la mitad de los actuales gastos militares a atender las necesidades del desarrollo económico y social, a través de un fondo manejado por la ONU.
La iniciativa fue ratificada por el embajador permanente alterno de la Isla ante la organización mundial, Rodolfo Benítez, al hablar en el debate de la Primera Comisión de la Asamblea General dedicado a los temas de desarme y seguridad internacional.
El diplomático subrayó que la prohibición y eliminación total de las armas nucleares «es y debe seguir siendo la máxima prioridad en la esfera del desarme».
Afirmó que mientras millones de personas sufren los efectos de la actual crisis económica y financiera y las cuatro quintas partes de la humanidad viven en condiciones de subdesarrollo y pobreza, los gastos militares mundiales aumentan de forma vertiginosa.
Apuntó que en la última década esas erogaciones crecieron en un 50 por ciento hasta llegar ahora a un billón 531 millones de dólares, cifra muy superior a la ayuda internacional al desarrollo.
Benítez dijo que con esos recursos se puede alimentar a los mil 20 millones de hambrientos existentes en el mundo y a los 17 mil menores que cada día mueren de hambre (uno cada cinco segundos) y garantizar vivienda adecuada a más de 640 millones de niños.
La sola existencia de las armas nucleares y de las doctrinas que prescriben su posesión y empleo constituyen una grave amenaza para la paz y seguridad internacionales, proclamó el representante cubano.
Apuntó que la reciente reunión de revisión del Tratado de No Proliferación dejó en claro que persiste una gran distancia entre la retórica y las buenas intenciones de algunos Estados poseedores de esas armas y los compromisos que están dispuestos a asumir.
Al respecto, lamentó que las propuestas de los Países No Alineados para la adopción de un Plan de Acción sobre Desarme Nuclear quedaron solo como aspiraciones vagas y diluidas.
Entre esas iniciativas destacó la de fijar el año 2025 como tope para lograr la total eliminación de las armas nucleares.
«El desarme nuclear no puede seguir siendo un objetivo continuamente pospuesto y condicionado», sentenció.
Más adelante, Benítez reafirmó el compromiso de Cuba con las convenciones de las Armas Químicas y de las Biológicas y con todos los aspectos del Programa de Acción para prevenir y combatir el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras.
Sobre este último, defendió el derecho legítimo de los Estados a fabricar, importar y conservar armas pequeñas y ligeras para atender sus necesidades de seguridad y legítima defensa.
También advirtió que el proceso preparatorio de la Conferencia de la ONU para un Tratado de Comercio de Armas debe avanzar dentro del marco de Naciones Unidas, de una manera balanceada, gradual, transparente e inclusiva y sobre la base del consenso.