Proyecto de fibra óptica submarina entre Cuba y Venezuela funcionará en julio de 2011

 

Los presidentes Raúl Castro y Hugo Chávez firmaron el proyecto submarino en 2007. (Foto: Archivo)

 

El cable submarino de fibra óptica generará una serie de beneficios para Cuba y optimizará el intercambio social entre ambos países. Hasta el momento, la isla se conecta a Internet a través de un satélite que debido al bloqueo estadounidense, hace que el servicio se vuelva lento y costoso, pero con este proyecto, la velocidad de conexión se multiplicará y La Habana verá un ahorro del 25 por ciento.

El cable de fibra óptica submarino que une a Cuba y Venezuela comenzará a funcionar en julio de 2011 con el objetivo de lograr mayores avances y multiplicar la rapidez en la calidad de los servicios de comunicación y conexión de la mayor de las Antillas, informaron fuentes oficiales.

El viceministro cubano de Informática y Comunicaciones, Alberto Rodríguez, dijo este viernes que con el cable submarino se mejorará el servicio de infocomunicaciones «para enfrentar los desarrollos futuros».

Además de contribuir al fomento de los lazos de cooperación entre las dos naciones a partir de julio del próximo año, el proyecto permitirá fortalecer la soberanía y la seguridad cubana, dijo el funcionario.

Por su parte, Waldo Roboredo, vicepresidente de Telecomunicaciones de Gran Caribe, S.A., compañía encargada del proyecto que cubrirá una distancia de 5 mil 340 kilómetros, explicó que Cuba multiplicará unas «tres mil veces la velocidad actual de transmisión de datos, imágenes y voz».

Agregó que el cable de fibra óptica submarino cumplirá también con un importante «intercambio social» entre Cuba y Venezuela, y le generará a la isla un ahorro del 25 por ciento en los costos de operación por conexión satelital.

Tras el bloqueo comercial, económico y financiero al que Estados Unidos sometió a la isla hace casi cincuenta años, Cuba se conecta con el mundo a Internet por medio de un satélite.

Esa situación implica que el acceso al servicio sea lento, costoso y está limitado a las instituciones del Estado, las universidades, las escuelas y un grupo de profesionales como médicos y periodistas.

El proyecto tiene una inversión de 70 millones de dólares y funcionará por 25 años.