¿REVOLUCIÓN CULTURAL? José López

Primera Línea

“…Es mejor perder el habla, que temer hablar..»

En estos últimos días, luego del proceso electoral del 26-S, cuando ya se hizo evidente que la mayoría de los diputados de la revolución, (algunos tenían casi ocho años allí, otros: cuatro) en la Asamblea Nacional ya le daban paso a otros, comenzaron voces entre ellos que, apresuradamente querían impulsar la aprobación de algunas leyes que, de tanto esperar; hasta telarañas les salieron en sus gavetas, entre ellas: La ley orgánica de Cultura.

Hemos visto y escuchado a la legisladora María de Queipo, tal como hizo antes  Cristóbal Hernández, o a la Chiche Manaure anunciar su inminente aprobación.

Sin embargo, también hemos escuchado al Ministro Farruco Sesto hablar de un proyecto de ley de cultura, del que no se sabe quienes lo han venido  construyendo y del cual Precisó “que están trabajando en la propuesta que llevarán a la Asamblea Nacional, “cuando ésta sea en su mayoría Bolivariana”. El proyecto titulado Ley de Gestión Pública de la Cultura, tiene que estar constituido según el titular del Despacho, con el aporte de todos y todas, “tenemos que trabajar juntos en base a la buena voluntad porque la cultura no tiene quien la amarre”, enfatizó Sesto   (Fecha:, 26 Aug 2010 14:24:37 -0430 De: enlace@minci.gob.ve)

A todas estas, vemos con preocupación una nueva contradicción entre el ejecutivo y el legislativo en materia cultural, que a la larga, y como siempre, perjudica es al sector cultura en particular y, al pueblo en general.

De cualquier manera; la mayor parte de la culpa en que no exista un instrumento de ley que normatice y de una vez por todas imponga un carácter lineal acerca del carácter revolucionario de la ejecución cultural del país, recae en primera instancia, en la falta de voluntad política de los legisladores, que no les importa para nada la defensa de la identidad cultural de la patria, no les importa para nada el proceso violento de transculturización que estamos viviendo, no les importa que la cultura, esté transformada en un adorno para los eventos oficiales de alcaldes, gobernadores y funcionarios del Estado y, en segunda instancia, en los propios artistas, dirigentes culturales y sociales que hemos permitido esta situación, sin alzar la voz porque; ¿Por qué después de diez años de Revolución, no hemos podido, aparte de una tímida y vacilante “Misión Cultura” impulsar un proceso de Revolución Cultural, desde, con y para el pueblo?

¿Por qué después de diez años de Revolución, el Estado continúa negando el apoyo a las instituciones culturales propias y apoyando manifestaciones culturales exógenas como lo son el nefasto reguetón? Hemos visto, por ejemplo, como el tal “Franco y Oscarcito, alienadas manifestaciones culturales, sin conciencia revolucionaria nos “representaban” en el mundial de softball femenino.

No es posible, que continuemos con la perniciosa práctica eventista,  a la que muchos “culturosos” varguenses adversan y que, sin embargo, a falta de planes, a ella constantemente recurren, olvidando los procesos de formación cultural, la investigación cultural. Claro, primero que nada están las arcas de sus propias organizaciones “Culturales mercenarias”.

En los actuales momentos, los cantores revolucionarios, recorren el país, defendiendo a la Revolución que dirige nuestro Comandante Chávez, enfrentando al rampante eurocentrismo conjugado en el Sistema Nacional de Orquestas, que se lleva la mayor parte del presupuesto de la cultura para deleitar a los “culturólogos” del gobierno que quieren aparentar que son “cultos” porque oyen a Mozart, a Beethoven, etc. Pero que desconocen la delicia de un “Adiós a Ocumare” o un “Geranio”, por decir algo. Bueno, para esos cantores no hay pasajes, autobuses con Aire Acondicionado, Hoteles confortables, etc. Porque, para algunos funcionarios del gobierno revolucionario, la única referencia cultural de la patria,que conocen y reconocen, es a la “Música Clásica” que promueve el Maestro Abreu.

La Revolución Cultural, compañeros, debe ser fiel reflejo de la intencionalidad de la Revolución bolivariana y si no agrupamos, recogemos, enseñamos ni difundimos, desde la perspectiva de la Revolución, a nuestras diferentes, ricas y variadas manifestaciones culturales, estaremos condenados, como tal, a girar eternamente, en torno a modelos culturales, alienados al capitalismo imperialista y solamente reivindicativos, sin trascendencia en la historia que comenzamos a escribir el 19 de Abril del año 1810.     (PATRIA SOCIALISTA O MUERTE….VENCEREMOS CAMARADAS)