Ejército británico implicado en torturas y asesinatos en Iraq

Londres, 26 oct (PL) El ejército británico elaboró en secreto manuales especializados para ser usados en los interrogatorios a prisioneros iraquíes durante la guerra que comandaron Estados Unidos y Reino Unido en 2003 contra la nación del golfo Pérsico.

Militares del país europeo entrenaron a policías nativos y personal de su propia nacionalidad en técnicas de torturas para provocar humillación, desorientación, agotamiento y miedo en los presos interrogados, reveló el periódico The Guardian en una serie de artículos sobre la invasión a Iraq.

Las revelaciones acerca de la implicación de Reino Unido en ejecuciones sumarias y tormentos físicos y psicológicos a prisioneros siguen a los documentos develados recientemente por el portal independiente Wikileaks, al denunciar violaciones ocultadas durante años por el Pentágono y sus aliados que participaron en esa guerra ilegal.

Algunos de los manuales de capacitación para sesiones de torturas se elaboraron entre 2005 y 2008 con orientaciones dirigidas a lograr malestar físico e intimidación en los presos.

Una de las técnicas más aconsejadas fue la de mantener desnudos a los detenidos y con los ojos vendados, o la de interrumpir el sueño, además de la incomunicación que se les aplicó permanentemente, señala The Guardian.

Según una investigación iniciada en 2008 por denuncias de violación de derechos humanos, el ejército de Reino Unido está implicado en abusos y asesinatos de civiles iraquíes como el caso de Baha Mousa, torturado hasta su muerte por militares británicos en Basora, en septiembre de 2003.

Los abogados que representan a más de 100 iraquíes, detenidos e interrogados por fuerzas británicas entre 2003 y 2007, presentarán pruebas convincentes en noviembre próximo ante el Tribunal Superior de Londres de que éstos fueron torturados de manera sistemática.

El defensor público Phil Shiner declaró el lunes que la responsabilidad legal de Reino Unido es muy clara en numerosas muertes de civiles. Citó a cientos de casos de detenidos, prisioneros en centros de reclusión, vehículos interceptados y hasta de personas trasladadas en helicópteros.

La documentación, según Shiner, incluye 59 denuncias de presos encapuchados a la fuerza, 11 sometidos a descargas eléctricas, 122 por privación sensorial con el uso de orejeras, 131 sometidos a aislamiento, 52 por privación de sueño, 39 por desnudez forzosa y otros tipos de castigos, todos prohibidos por la Convención de Ginebra de 1949 sobre la tortura.

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