Un informe publicado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, en inglés) admitió que los procedimientos de un programa antidrogas a través del cual se derribó un avión de misioneros en Perú en 2001 fueron violados sistemáticamente, lo que llevó al castigo de 16 agentes.
«Violaciones de procedimientos requeridos bajo el programa para desbaratar el Bloqueo de Puente Aéreo (ABDP, por su sigla en inglés) para interceptar y derribar aviones del narcotráfico ocurrieron en todos los 15 derribos en los que participó la CIA», señaló el informe hecho público este lunes.
El reporte de la oficina del Inspector General de la CIA fue emitido el 25 de agosto de 2008, sin embargo, fue dado a conocer este lunes gracias a la Ley de Autorización de Inteligencia del 2010.
El piloto de la pequeña nave y su familia, quienes residen en el distrito de Hoekstra, presionaron durante varios años para que el documento fuera divulgado.
El ABDP estuvo vigente desde el año 1995, cuando el para entonces presidente estadounidense Bill Clinton, realizó la autorización, hasta el año 2001, al ser derribado por la Fuerza Aérea Peruana (FAP) el avión de una asociación evangélica que desplazaba a una familia estadounidense de Brasil a su base de operaciones en Iquitos, Perú.
Este dispositivo de la Central fue «diseñado para interrumpir el transporte de pasta de coca en aviones civiles del Perú a Colombia», según el informe del inspector general.
La misionera Verónica Bowers y su pequeña hija perdieron la vida en el 2001 cuando la aeronave en la que viajaban fue atacada, luego de que la FAP la identificara erróneamente como nave del narcotráfico.
Por su parte, el piloto estadounidense, Kevin Donaldson, fue herido de gravedad. A pesar de su condición, logró que el aparato descendiera sobre el río Amazonas.
«Apenas unas horas después, funcionarios de la CIA comenzaron a describir el derribo como un error único, dentro de un programa que había funcionado correctamente. En realidad, ese no era el caso», admitió el informe.
El pequeño avión fue uno de los 15 derribados entre 1995 y 2001, como parte del programa antinarcóticos de la CIA.
La investigación registró que en los 15 ataques hubo muchos errores, entre ellos: falta de identificación de que no se trataba de aviones del narcotráfico, fallas en las líneas de comando, ausencia de disparos de advertencia o de un tiempo prudencial antes de proceder al derribo.
«Funcionarios de la CIA tuvieron conocimiento y consintieron la mayoría de estas violaciones, promoviendo un ambiente de negligencia y desprecio por los procedimientos diseñados para proteger la vida de inocentes que culminó en el derribo del avión de misioneros», subrayó el documento.
En 2009, la CIA realizó otro análisis en el que coincidió en que «hubo problemas con el programa», indicó un comunicado de la Central.
Entretanto, el director de la Agencia, Leon Panetta, aprobó en diciembre pasado esa nueva revisión, que produjo castigos administrativos a 16 agentes, algunos de ellos retirados.
«Este fue un evento trágico que ocurrió en 2001 y fue examinado en casi 10 años» por varios Departamentos del gobierno estadounidense, sostuvo Panetta.
«Hemos hecho cambios (…) y ahora estamos avanzando, enfocados, como siempre, en conducir operaciones de inteligencia efectivas», según declaró el director.
El derribo fue atribuido a FFAA de Perú
El estudio realizado por la CIA y una revisión subsecuente para esclarecer las responsabilidades del caso, atribuyó el accidente a las Fuerzas Armadas de Perú.
Las FFAA «identificaron de manera errónea al avión como involucrado en el tráfico de drogas y atacaron el aparato a pesar de las objeciones del personal de la CIA», manifestó la investigación.
Los analistas concluyeron, no obstante, que «había problemas con el programa» y se cometieron errores, lo que llevó a acciones disciplinarias. Telesur
CM