Lima, 4 nov (PL) El presidente Alan García inauguró hoy las obras de construcción del Lugar de la Memoria, concebido oficialmente como un espacio de reflexión sobre la llamada guerra interna, vivida por el país entre 1980 y 2000.
El mandatario afirmó en la ceremonia de colocación de la primera piedra del parque que este debe ser una escuela de pensamiento que permita desterrar la intolerancia.
«Lo importante que es para todos los peruanos poder reflexionar en este lugar que será escuela de pensamiento, seguramente para desterrar las intolerancias que conducen siempre a la violencia y a la muerte», dijo el gobernante.
Llamó a construir «un país en el que puedan convivir todos los colores, todas las sangres, todas las teorías, los pensamientos y las actitudes, dentro de una democracia verdaderamente humana y plena».
La obra fue recomendada con el nombre de Museo de la Memoria por la Comisión de la Verdad que investigó el conflicto interno a comienzos de la presente década y lo atribuyó a los grupos armados y a excesos militares.
Organismos de derechos humanos denuncian que hubo una política represiva de violación sistemática de los derechos humanos.
Tras varios años de resistencia militares y conservadora,
el Gobierno le cambió de nombre por Lugar de la Memoria agregando el punto de vista de los uniformados en la muestra que allí será instalada y nombró para presidirla al escritor Mario Vargas Llosa.
El novelista renunció la semana en protesta por un decreto gubernamental que abrió la posibilidad de que prescriban los delitos de lesa humanidad, cometidos principalmente durante el conflicto interno.
Entre el público asistente a la ceremonia de hoy había familiares de civiles ultimados por militares que reclamaron el pago de compensaciones por la pérdida sufrida que, dijeron, el Gobierno ha ofrecido sin cumplir.
Casi al mismo tiempo, en la cárcel limeña de Lurigancho comenzaba un juicio a 29 ex militares, incluyendo dos generales, acusados de ser autores intelectuales o materiales de la matanza de la localidad andina de Accomarca.
En esa pequeña aldea, tres patrullas militares asesinaron a mansalva a 69 hombres, mujeres y niños, con el argumento que colaboraban con el grupo armado Sendero Luminoso, el 14 de agosto de 1985, en los inicios del primer Gobierno del actual presidente García.
En las afueras del presidio hubo manifestaciones de familiares de las víctimas, en demanda de justicia, y de ex militares que abogaban por los acusados alegando que luchaban contra el terrorismo y obedecían órdenes.