El filósofo marxista de origen húngaro, ganador del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2008, István Mészáros, dictó la conferencia Naturaleza, Dialéctica del cambio y el avance histórico, en la Escuela Venezolana de Planificación, en la cual planteó la necesidad de la radicalización de la conciencia social en un espíritu emancipador.
En la conferencia estuvo el vicepresidente de la República, Elías Jaua, y el ministro del Poder Popular para la Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, quien definió al filósofo como “pensador revolucionario comprometido con un cambio social radical de la sociedad”.
Mészáros, conocido en Venezuela por sus libros «Más allá del Capital», citado recurrentemente por el presidente de la República, Hugo Chávez, y por «El desafío y el cambio del tiempo histórico», ganador del Premio Libertador, dijo que la importancia fundamental para la transformación socialista es su irreversibilidad.
“Esta irreversibilidad debe ser sostenida por la población, que es reproductora de todo el sistema socialista, y la manera de hacerlo es transferirle el control de la toma de decisiones”, destacó.
Apuntó que la toma de decisiones tiene una importancia fundamental porque afecta la vida de las personas, y son ellas las que deben ser responsables de efectuar la transformación y “aceptar la responsabilidad que ello implica”.
El profesor Emérito en la Universidad de Sussex dijo que en cualquier empresa capitalista las decisiones se toman en los niveles más altos y muchas veces de manera destructiva, mientras que los trabajadores sólo pueden obedecer.
Destacó que también en el sistema soviético la gente se vio excluida en la planificación. “Ningún orden mundial puede sostenerse sin un proceso de planificación racional, y con un proceso en el que se ejecute lo planificado, sin el consentimiento de la gente, eso le faltaba al sistema soviético”.
No obstante, como solución Mészáros propone que “el poder de la toma de decisiones lo debe ejercer el pueblo, y sea el pueblo quien asuma la responsabilidad”.
Además, el filósofo reveló que existen esperanzadoras tendencias que apuntan a la transformación, no obstante, dijo que la dialéctica histórica en abstracto no puede ofrecer garantía de resultado positivo.
“Esperar, eso significaría renunciar a nuestro papel en el desarrollo de la conciencia social que forma parte integral de la dialéctica histórica. Lo que se necesita para el futuro es una radicalización de la conciencia social en un espíritu emancipador y lo estamos necesitando más que nunca”, insistió.
Destacó varios hechos recientes que apuntan a las posibilidades de un cambio estructural como la creciente hibridación del sistema del capital que requiere financiamiento estatal. «Se vierten billones de dólares en el sumidero de la bancarrota capitalista y la fraudulencia institucionalizada con sumo cinismo”.
“En la agenda histórica ha aparecido una complejidad dialéctica del cambio estructural epocalmente sustentable, jamás antes vista. Hoy tenemos esperanzadoras tendencias que apuntan en esa dirección, incluida la necesidad de vencer las determinaciones formales y las violaciones sustantivas de la libertad y la igualdad que no pueden seguir siendo mantenidas”, dijo. AVN
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