
El dictador Emilio Eduardo Massera estaba internado en el Hospital Naval de Buenos Aires, donde falleció alrededor de las 16 de un paro cardíaco.
Junto con Jorge Rafael Videla y Orlando Ramón Agosti formó el primer triunvirato del Golpe militar de 1976, y fue el responsable directo del centro clandestino de detención que funcionó en la ESMA, en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires, hoy transformado en el Museo de la Memoria.
Sólo en Italia el dictador ocupó el banquillo de los acusados en un juicio por delitos de lesa humanidad, después del conocido “Juicio a las Juntas”. Allí, la Corte de Assiste estaba juzgándolo por la desaparición de tres ciudadanos italianos: Juan Pegoraro y su hija Susana, que estaba embarazada y tuvo una niña en la ESMA, y Angela María Aietta de Gullo.
El ex almirante, poderoso jefe de su Fuerza, había sido condenado a cadena perpetua en 1985 por los crímenes durante la dictadura -asesinato, torturas, privaciones ilegales de la libertad y robo- e indultado por el ex presidente Carlos Menem en 1990.
Volvió a la cárcel en 1998 por el delito de sustracción de menores. Y hace dos meses la Corte confirmó la nulidad de aquellos indultos, pero a raíz de que Massera estaba declarado incapaz por demencia se suspendieron las causas en su contra.