¡Y al final… la mierda huele igual, sea de príncipe o sirvienta!

Hernan Durango

Por: Lautaro Acosta.
Armenia.- Esta lapidaria frase incluida en la canción Quesos, cosas, casas de Ricardo Arjona, bien podría titular cualquier tipo de parangón entre el gobierno de Uribe Vélez y el del actual Presidente de la República, Juan Manuel Santos; quien en sus primeros cien días de gobierno ha tratado de montar (contando siempre con el apoyo irrestricto de la “gran prensa” colombiana), toda una campaña de expectativa referente a lo que puede significar para el futuro de Colombia, su cambio de estilo en el manejo de los asuntos de Estado, frente al chovinismo vulgar que en ellos huelo su antecesor.
Al mejor estilo del marketing norteamericano, la campaña trata de reflejar una aparente prosperidad en temas de relévate importancia como lo son la seguridad ciudadana, la economía nacional y las relaciones internacionales con los países vecinos, entre otros. No es de extrañar esta maniobra, pues en el devenir histórico de la nación, una especie de prospecto gubernamental ha sido desde siempre la herramienta utilizada por la burguesía criolla, para vender  a la opinión pública nacional e internacional, la imagen de presidentes “demócratas y progresistas” a la cabeza de un Estado motejado desde la Constitución de 1991 como Social y de Derecho; mas la realidad es otra y jamás dejara de ser contundente.
Cien días del gobierno Santos: cien días en los que han sido asesinados 48 líderes sociales y sindicalistas; cien días en los que los “héroes de la patria” siguen bombardeando indiscriminadamente los campos de Colombia, violando y masacrando niños, trasgrediendo la integridad de los inermes; cien días en los que el desempleo, el hambre y la miseria crecen sin control; cien días  de inseguridad ciudadana desbordada; cien días del mismo accionar de los narco-paramilitares, rebautizados convenientemente como bandas criminales; cien días de tragedia invernal que encuentra en la pobreza extrema de millones de colombianos el camino expedito para hacer estragos, para recordarnos como estamos; cien días de secular manguala parlamentaria y escándalos de corrupción, nepotismo y burocracia; cien días de esperanza solo en las mentes ingenuas y dubitativas de algunos pseudo-izquierdos; cien días como antesala de lo que será un gobierno con cambios en la forma pero no en el fondo.
Uribe o Santos,  extracción mafiosa o rancio linaje, impostura descarada o sutil mendacidad, palabrería de culebrero o discurso de conciliador, mente asesina o asesino de mentes, etc. etc. ¿Qué cambia? Nada, todo seguirá igual. El proyecto político del actual mandatario de Colombia continuara siendo obsecuente con el mismo amo, privilegiara los intereses de su propia clase, obstaculizara la salida política y negociada al conflicto social y armado, buscara la reelección inmediata, y también gozara de un hedor insoportable; porque al final… la mierda huele igual, sea de príncipe o sirvienta.
Lautaro Acosta.
Armenia, 17 de noviembre de 2010.
 

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