
El secretario del Departamento de Justicia de Estados Unidos (EE.UU.), Eric Holder, informó este lunes sobre el inicio de una investigación criminal por la filtración de más de 200 mil documentos divulgados este domingo por el sitio web WikiLeaks sobre comunicaciones secretas entre la Cancillería y sus embajadas alrededor del mundo.
El contraataque estadounidense hacia el sitio en Internet comienza con “investigaciones penales”, esto por revelar secretos de diplomáticos comprometedores para Washington, dijo el funcionario en rueda de prensa.
“La difusión de estos documentos puso en grave peligro a funcionarios norteamericanos en todo el mundo”, afirmó Holder quien además recalcó que “todo aquel que haya violado la ley en el caso de Wikileaks será llamado a responder sobre sus responsabilidades”.
El sitio de Internet filtró más de 250 mil documentos enviados por las embajadas al Departamento de Estado, los cuales dejan al descubierto secretos de la diplomacia estadounidense que incluyen acciones de espionaje, maniobras ocultas, críticas a líderes del mundo, golpes de Estado y corrupción.
Los documentos, divulgados por prensa europea y estadounidense, incluyen mensajes en los que el país norteño le exige a su diplomacia recolectar claves y números de cuentas de funcionarios de la Organización de Naciones Unidas (ONU), entre ellos el del secretario general, Ban Ki Moon.
Se cree que este escándalo puede perjudicar las relaciones de Estados Unidos con algunos de sus principales aliados. Del mismo modo, puede poner en un hilo los proyectos importantes de su política exterior, entre ellos el acercamiento a Rusia o el apoyo de ciertos Gobiernos árabes.
Por su parte, la Casa Blanca, ordenó a las agencias federales reforzar las medidas de seguridad sobre los documentos clasificados, después de su publicación en el portal Web. Las acciones se tomarán en las distintas dependencias del Gobierno.
El director estadounidense de inteligencia de la Oficina de Administración y Presupuesto, Jacob Lew, calificó el hecho como inaceptable e intolerable.
Entre tanto, el mundo continúa reaccionando por la difusión de los archivos.
El mandatario iraní, Mahmud Ahmadinejad, sostuvo que las revelaciones «no están basadas en verdaderas fugas de noticias, sino que forman parte de la guerra psicológica de Estados Unidos».
Los textos relacionados con la República Islámica no poseen valor y tienen un «objetivo maléfico», agregó el jefe de Estado durante una rueda de prensa.
“Una parte del gobierno norteamericano produjo estos documentos. Nosotros no creemos que se trate de fuga de noticias, creemos que fue todo organizado para que el material sea difundido regularmente buscando objetivos políticos”, opinó Ahmadinejad. Telesur
CM