África: agobio de dolencias asociadas al ambiente

Por Oscar Bravo Fong (Prensa Latina *)

Luanda, (PL) Salud y ambiente aspiran a convertirse en un binomio con indisoluble unidad en África, continente golpeado por la pobreza, en el que el 28 por ciento de las enfermedades son atribuibles al entorno.
Por esa razón, ministros africanos de ambos sectores se pronunciaron en una reciente cita en Angola por garantizar la sostenibilidad medio ambiental, que pasa por el aumento del número de personas con acceso a agua potable y el logro de saneamiento básico.
Al recorrer algunos países africanos, resulta doloroso apreciar como millones de habitantes aún consumen agua contaminada procedente de pocetas y ríos, generadora de enfermedades como la diarrea y el cólera.
Debido a factores ambientales que provocan afecciones intestinales y la falta de agua potable, cada año mueren en el continente un millón 300 mil niños, según organismos sanitarios.
Más de la mitad de los habitantes de la región sufren dolencias relacionadas con ese líquido.
También, niños adquieren enfermedades mediante parásitos intestinales que dañan su salud.
No resulta ocioso recordar que una de las primeras causas de muerte en la región es la malaria, trasmitida por el mosquito anofeles, el cual deposita sus larvas en recipientes o tanques con agua estancada.   ¿Pero son sólo esos problemas los que dañan el entorno y la salud humana?
Se trata tan solo de una exigua parte, si tenemos en cuenta que aún en demarcaciones como el Delta del Níger o en el Golfo de Guinea existe una elevada contaminación por derrames de petróleo.
Aún son ostensibles las grandes áreas de tierras agrícolas erosionadas, por ejemplo en Uganda, e incluso un amplio segmento del Delta del Nilo, lo que conspira contra la seguridad alimentaria de poblaciones africanas enteras.
También aumentan los niveles de desnutrición, ya que el cambio climático hace que en unas zonas llueva mucho y en otras poco, lo cual afecta la producción de alimentos e incide en la deforestación.
En declaraciones a Prensa Latina, el director Nacional del Programa de Cambio Climático en Guinea Bissau, Alexandre Cabral, expresó que su país, con un 60 por ciento de pobreza social, es uno de los más golpeados por los efectos de ese fenómeno.
Afirmó que como consecuencia de lluvias irregulares en el territorio disminuye la producción agrícola, lo que provoca inseguridad alimentaria en millones de pobladores.
Al opinar sobre la situación ambiental de África, consideró que en esta región se deben emplear energías limpias, dedicar más recursos financieros para la preservación de la ecología y transferir tecnologías sanas de Norte a Sur.
Para muchos, por otro lado, resulta preocupante que apenas el 31 por ciento de la población en África subsahariana viva en un medio ambiente saneado, porcentaje que corresponde aproximadamente a la mitad de la media mundial, ascendente al 61 por ciento.
La situación de esta subregión se agrava ya que sólo el 60 por ciento de sus habitantes emplean agua potable, cifra muy por debajo de la media mundial que es del 87 por ciento, según datos de Naciones Unidas.
Brotes epidémicos de polivirus salvaje en adultos sugieren que la carencia de agua tratada y malas condiciones de saneamiento son un factor importante en la propagación de esa enfermedad, apuntó Luis Gómes Sambo, director para África de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según expresó en la apertura de la Conferencia de ministros africanos, el vicepresidente angoleño, Fernando da Piedade Dias dos Santos, «la lucha común por un ambiente sano exige enfrentar la acumulación de residuos no tratados y la polución atmosférica».    Exhortó, por otra parte, a controlar los riesgos ambientales causados por procedimientos humanos y valoró que resultan insostenibles los modelos actuales de crecimiento económico.
Aunque son los países ricos, con sus emisiones de gases nocivos y de efecto invernadero, los mayores responsables de la contaminación del planeta, África está llamada a emplear sus potencialidades internas para mitigar las consecuencias del cambio climático, valoró el foro.
De otro lado, para resolver los problemas sanitarios asociados al medio ambiente los gobiernos africanos deben aumentar los financiamientos a los sectores de salud y ambiente, que son muy bajos aún, expresó a Prensa Latina Rui Gomes Baz, representante de la OMS para Angola.
Argumentó que según un reciente estudio en 17 países del área, en el ámbito del ambiente se aportan como media presupuestos de apenas el 0.1 por ciento y hasta el dos como máximo.
Mientras tanto -afirmó- en el ramo de la salud esa variación va del tres al 11 por ciento, pese a que en una cita de Jefes de Estados africanos se acordó dedicar por lo menos el 15 por ciento al financiamiento de ese sector.
En el contexto regional, la solución de problemas sanitarios acumulados se hace difícil ya que numerosas poblaciones viven en zonas rurales remotas, sin atención médica, o desplazadas por la guerra y el hambre, o atrapadas por la pobreza y enfermedad.
Para avanzar más en el tema salud-ambiente, según la Declaración de Luanda, suscrita por ministros del área, cada país africano debe aportar para el sector de la salud no menos del 15 por ciento de su presupuesto nacional.
En opinión del viceministro angoleño de ambiente, Syanga Abilio, hacer más efectivo en África el funcionamiento del binomio salud-ambiente y proteger de ese modo la salud humana, implica acelerar la implementación de estrategias integradas a todos los niveles.
Gobiernos y organismos tienen el reto de aunar esfuerzos con el objetivo de combatir los riesgos ambientales para la salud relacionados con el cambio climático, incluyendo la subida del nivel del mar que afecta con fuerza a pequeños estados insulares en desarrollo.
También resulta necesaria una cruzada para extinguir los focos de polución y sanear la ecología, junto al control de enfermedades trasmisibles y no trasmisibles.
África, continente que en el año 2050 tendrá unos dos mil 300 millones de habitantes, intenta hoy unir voluntades políticas y de la sociedad civil para legar a las nuevas generaciones un ambiente sano en el que éstas puedan trabajar y convivir en paz, con salud.
(*) El autor es corresponsal de Prensa Latina en Angola.
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