«siempre he sido humilde»: Édgar Rentería

 

Foto: David Schwarz El pelotero barranquillero ha ganado tres veces el galardón.

Al mejor de 2010 difícilmente se le pasa una bola sin batear y por eso cada pregunta que le lanzó El Espectador la convirtió en hit.

Por: Fabián Mauricio Rozo C.


¿Qué es lo más valioso que tiene Édgar Rentería?

Mi personalidad, ser yo y no dejar que otro me cambie. Siempre he sido así e intento ser tranquilo y humilde.

Si pudiese definir este año en una palabra, ¿cuál sería?

Lo catalogo como bueno porque si bien ya había tenido la oportunidad de ganar una Serie Mundial en el 97 y había logrado otras distinciones en Grandes Ligas como Guante de Oro y Bate de Plata, el año 2010 resultó favorable por su terminación, ya que no pintó nada bien al comienzo por las lesiones.

¿Qué tuvo de diferente esta consagración con los Gigantes respecto a la de los Marlins?

Sin duda este segundo anillo lo gocé más porque ahora tengo mayor experiencia. En el primero tenía apenas 21 años y era mi segunda temporada, así que no alcancé a apreciar la magnitud que ofrecía ese título, ni mucho menos sabía cómo celebrarlo, por lo que el de ahora lo he disfrutado muchísimo, sobre todo por el año que he pasado, ya que al comienzo fue de tristeza e incertidumbres y después tuvo un final de bastantes alegrías. Sufrí harto, trabajé fuerte y a lo último encontré la recompensa.

¿La opción de retiro esta temporada fue real?

Sí, la contemplé por la cantidad de lesiones que tuve que afrontar. Cada mes salía una y sufría mucho por los dolores, entonces llegó el momento en que dije: gracias a Dios he jugado varios años en el mejor béisbol del mundo y me puedo ir, pero después me sentí sano y cambié de idea.

¿Alguien lo convenció de seguir?

Me apoyé en los consejos de amigos dentro y fuera del béisbol, de la familia por supuesto, y todos vieron que podía jugar un poco más, entonces les dije: vamos a seguir pues, y por fortuna no los defraudé.

¿Cómo se logra abstraerse de todo un entorno para definir la Serie Mundial?

Con mucha concentración, estando relajado y sabiendo quién es el pitcher, conocer sus lanzamientos, determinar cuáles te pueden hacer daño y entonces ahí es donde la experiencia te permite encontrarle la forma de impactarle y también de no pararle bolas a lo que pasa en el estadio.

¿El haberle conectado el cuadrangular de la victoria a Cliff Lee realzó el logro?

Claro, él es uno de los mejores lanzadores de Grandes Ligas, sabíamos en el equipo que era muy difícil y él te da un lanzamiento para batearlo y si no lo aprovechas, no hay más chances, entonces la verdad resultó importante conectarle.

¿Cuál ha sido el pitcher que le ha resultado más incómodo para batearle?

Recuerdo a Matt Clement, no le veía muy bien la bola y cada vez que le enfrentaba me iba en cero.

¿El béisbol le ha dado más de lo que esperaba?

Cuando uno está pequeño ve las Grandes Ligas tan inmensas y lejanas que ni se preocupa de eso, pero cuando vas ascendiendo en las menores y mejorando en tu juego, empiezas a ver que sólo es cuestión de aprovechar la oportunidad brindada.

Justo cuando la liga colombiana se expande en el interior del país llegó su segundo anillo. ¿Ese era el hit que hacía falta para terminar de impulsar el deporte del bate en el país?

Queríamos expandirlo para que el béisbol sea un deporte nacional y tengamos el apoyo de todos, de los medios y la empresa privada. La gente del interior quería juego y ahora se le dio, ojalá todo termine bien para seguirlo llevando a todas las regiones de Colombia.

¿Se puede pensar en un bogotano, un caleño o un antioqueño jugando en Grandes Ligas?

Claro que sí, no sólo en la Costa hay grandes peloteros, también en el interior se encuentran buenos jugadores y por eso quisimos abrirles espacio en la liga para que los preparen.

Hace rato Orlando Cabrera y usted son los únicos colombianos en el béisbol estadounidense, ¿cuándo veremos más peloteros nacionales en la Gran Carpa?

Vamos por buen camino, tenemos buenos jugadores en las ligas menores, no es fácil hacerlo y la idea es que se mantengan y tengan su chance, pero viene formándose un grupo muy bueno y estoy seguro de que dentro de pocos años vamos a tener ocho o diez grandes ligas colombianos.

¿Le decepcionó que los Gigantes lo dejaran libre después de darles el anillo?

Es algo normal en las Grandes Ligas y cada una de las dos partes sabe cómo trabajarlo. Sabíamos que iba a pasar, así que no me causó ninguna sorpresa ni decepción porque conozco el negocio.

¿Por qué decidió jugar dos temporadas más?

Por la confianza que tengo y la buena salud. Espero firmar con cualquier equipo de las dos Ligas, ojalá sea la Nacional y prepararme.

¿Cuándo se conocerá su próxima novena?

Puede ser en una semana o un día, todo dependerá de las negociaciones.

¿Sigue para buscar el tercer anillo?

Como dicen por ahí, el mejor es el próximo y hay que luchar por él. Para eso uno juega, no importa las veces que te lo pongas porque siempre va a ser una satisfacción ganarlo de nuevo.

¿Los Yanquis es el equipo soñado para terminar una carrera?

Nunca he pensado en eso y menos con los Yanquis. Los fanáticos me preguntan mucho por eso, pero dentro de las Grandes Ligas la realidad es otra y todo el mundo es igual. Las organizaciones son buenísimas y sé que los Yanquis tienen una particularidad, que son más conocidos, pero el béisbol en la cancha es diferente y cada quien sabe lo que tiene que hacer. Si no fuese así, Nueva York ganaría todos los años y no lo puede hacer.

Fabián Mauricio Rozo C. | Elespectador.com