Los damnificados ricos

Por  Clodovaldo Hernández

Bajo el enfoque periodístico, las principales víctimas del sacudón climático son los empresarios

Es evidente que las catástrofes llamadas naturales afectan principalmente a la gente más pobre. Entonces, ¿por qué será que si uno lee ciertos diarios, escucha cierta radio y ve cierta TV queda con la firme convicción de que las principales víctimas del sacudón climático son los empresarios, los propietarios, los inversionistas? Para decirlo en los términos de blanco o negro, típicos de nuestro debate político: en la versión periodística de este rudo episodio, quienes han quedado damnificados son los ricos. Vaya si es rara esta catástrofe o, mejor dicho, vaya si es rara esta prensa.

Haga la prueba, no me crea a mí, que no soy observador imparcial ni nada que se le parezca. Un diario está preocupadísimo por el desplome del Producto Interno Bruto del primer semestre del año que viene; otro denuncia que caerá la inversión en hotelería y turismo; la TV critica la expropiación de latifundios. Todos, a coro, rechazan la pervertida propuesta de expropiar los campos de golf del Caracas Country Club, una idea tan loca -dicen los comentaristas- que sólo se le había ocurrido anteriormente a Juan Barreto.

En este discurso mediático, las personas muertas, las desaparecidas, las que perdieron hasta las chancletas, los habitantes de cerros, zanjones y campos -los pobres, pues- van quedando en segundo plano, detrás del drama principal, protagonizado por economistas sabihondos que vaticinan recesión; por líderes empresariales con el maquillaje corrido de tanto llorar (por su plata, claro); por ganaderos tan gordos como sus propias vacas que reclaman exenciones de impuestos, dada su triste situación.

Peor aún, bajo el enfoque periodístico predominante, las víctimas reales de la tragedia real se convierten en los malos de la partida. Son el peso muerto que impedirá el repunte económico de 2011; son el lastre del negocio turístico; son los feos que echan a perder el ambiente navideño en zonas de gente que se considera chic, como La Candelaria o El Recreo; son los impresentables que asustan a los amantes de las bellas artes en los museos y teatros convertidos en refugios por el rrrrrégimen.

Caramba, llega uno a pensar mal de los colegas: ¿qué clase de persona hay que ser para «montar» una nota explicando en cuántos puntos aumenta el riesgo-país por el alojamiento de desarrapados en hoteles turísticos (o «tirísticos», como sea)?

Un amigo me dice que en las tragedias salen a la luz las peores excrecencias de la sociedad: los saqueadores de viviendas destruidas, los violadores de mujeres y niñas sobrevivientes, los especuladores con los bienes escasos, los ladrones de donaciones. En este caso, incluyamos a los damnificados ricos y a sus defensores mediáticos.

clodoher@yahoo.com

Un comentario sobre “Los damnificados ricos

  1. Buenas tardes,Sr. Hernandez.Al fin pude conseguir un lugar para conectarme de alguna manera con Ud. Siempre leo su columna de opinión
    en El Universal,y,realmente logra Ud. sacarme una sonrisa con su humor
    ácido y punzante como un estilete,que hasta sangre saca.Puede tener Ud. la seguridad que por acá apareceré también para leerle.Ya guardé este sitio en mi lista de preferidos y por favor no vaya a creer de ninguna manera
    que se lo manifiesto como por no dejar.Admiro siempre un intelecto que descuelle entre tanta mediocridad reinante.
    Gracias.

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