Por: Gary Ernesto Martínez Gordon (PDA)
Hace 14 días, ante las torrentosas lluvias se abrió un “boquete” de 3 metros en el Canal del Dique, extendiéndose a más de 200 metros, inundando los municipios de Santa Lucía, Manatí, Candelaria, Campo de La Cruz, Suán ad portas, lo mismo repelón y Luruaco. Hasta el momento se estima que los trabajos para cerrar la brecha han cubierto 60 de los 210 metros que tiene en total.
Los damnificados siguen ascendiendo en número (iban más de 65 mil) y todo apunta a empeorar. Más de 60 mil reses ahogadas y más de 4.800 hectáreas cultivadas arrasadas.
Un helicóptero transporta bolsas de arena de 1 tonelada y media de peso y un grupo de 300 hombres en tierra hacen lo propio, sumado a las 4 barcazas que desde distintos flancos trabajan para acortar distancia.
El presidente Santos visitó la zona y expresó lacónicamente que esta tragedia pudo evitarse.
El Ministro de Transporte Germán Cardona no se comprometió a dar una fecha exacta para cumplir con el cierre, mientras tanto seguirán entrando 1.600 metros cúbicos por segundo como afirmó, es decir, que diariamente entran135.360.000 metros cúbicos, lo que calculando desde la fecha de la ruptura hasta el momento, a partir de esta constante, 1.895.040.000 metros cúbicoshan cubierto el área de los municipios devastados, esto es, 544 km2= 1/6 parte del Departamento, inundada en dos semanas.
Y sigue contando…
Lo que en su momento fue atribuido olímpicamente a la fuerza de la Madre Tierra tanto por el Gobernador, Ministro de Transporte y demás funcionarios públicos que han dado declaraciones de ésta índole, hoy se torna en delito, encrimen. Tal como instara Alfonso Camerano al Procurador General de la Nación, Monseñor Alejandro Ordoñez, “Solicito de su despacho abrir la correspondiente investigación respecto de las gravísimas omisiones de los funcionarios públicos facultados para servir a la comunidad que han dado lugar a la tragedia que significa para cientos de miles de familias del Sur del Departamento haber sido inundados por una avalancha de agua, desbordada a la altura del municipio de Santa Lucía, por donde circula el Canal del Dique, sumiéndolos en la miseria prolongada, al perder todo lo que tenían, frente al abandono del Estado abdicante de la obligación de mantener en condiciones óptimas los cuerpos de agua”.
Y puntualiza “Esta actividad (tránsito de vehículos pesados, paréntesis míos), por lo permanente, no podía ser ignorada por los Alcaldes municipales ni por las autoridades encargadas de vigilar la explotación de las minas en el territorio del departamento, en su mayoría al servicio de firmas consolidadas de la construcción en Atlántico y Bolívar” Ver: El Heraldo
Conclusiones:
Indiscutiblemente, la tragedia que azota a los atlanticenses más pobres, a los de siempre, desnuda el fracaso de los gobernantes y su modelo de gobierno, de espaldas al pueblo y en provecho propio, revela con descaro el abandono de un Estado que figura como democrático, pero reposa como parasitario.
Cuánta indolencia y mediocridad entre los Congresistas, Concejales, Diputados, Alcaldes y demás peleles que pesimamente se hacen llamar de la “Clase Política” del Departamento.
Mientras en Venezuela, el Presidente toma medidas básicas de ayuda como la toma de hoteles desocupados para albergar a familiar desamparadas, en Colombia tratan de ridiculizarlo. Ridículos e infames quienes contemplan agazapados la tragedia de nuestros hermanos, los humildes.
Mutis total hacen frente al papel de las Corporaciones Regionales Autónomas –CAR-, ¿en qué se gastan los 1.5 billones de pesos que le son asignados anualmente?, ¿Qué dice el Ministerio del Medio Ambiente de las políticas de prevención? ¿Si el país sufre anualmente los estragos del agua, donde están las medidas para evitar que se repita la historia?
¿Por qué tanta indolencia?
Desnudos están los miserables que llevan amarradas las riendas del país, ¡cada día quedan más desnudos!
Tan desgraciada es nuestra suerte bajo su control que las tragedias no se superan, se olvidan, o más bien, se desplazan por otras. Hace unos días se hablaba con energía del desastre de Campo Alegre, de la corrupción y talante nauseabundo del Des-Gobierno de Char, de su calidad de estafeta profesional o de la fuga de los sicarios y espías de Uribe por los crímenes cometidos en 8 largos años de oscuridad y la lista es muy larga.
¿Hasta cuándo seguiremos así?
Cosas que son sencillas de solucionar son un drama absoluto. Ante una posible investigación infructuosa, con relación a la oportuna y necesaria solicitud de Alfonso Camerano, que por cierto, fue abierta formalmente contra los Gobernadores de Bolívar, Magdalena y Atlántico habría que añadirle un castigo moral y donde más les duele, político, lo que de cierta manera se traduce en económico, a todos los partidos de Gobierno, ¡he ahí a los responsables!
Por ahora, nos corresponde desempolvar la pluma y alistar el morral y trabajar de la mano con nuestro hermano campesino cuyo aguinaldo le fue reemplazado por un bulto de arena.
Veedurías ciudadanas deberían impulsar los jóvenes a fin de establecer mecanismos de control ciudadano para impedir de una vez por todas que esta historia se siga repitiendo como tragedia. Son las nuevas generaciones las encargadas de asumir este rol, libres de contaminación y sin afanes de lucro, sin vicios dogmáticos y con amplia vocación solidaria, enamorados de la vida y de acción a flor de piel, en los jóvenes está no el futuro, el presente.
Con profundo calor humano,
Gary Ernesto Martínez Gordon
