
Diputados costarricenses rechazaron el atraque de embarcaciones militares de Estados Unidos (EE.UU.) en puertos del país, sin la autorización de la Asamblea Legislativa (Parlamento). El hecho es considerado una grave violación a la soberanía nacional.
«No es posible que en un puerto costarricense desembarquen dos buques artillados sin autorización», denunció la diputada opositora, Carmen Muñoz, del Partido Acción Ciudadana (PAC).
Muñoz afirmó que se trata de una clara violación de la soberanía y de la tradición pacífica del país.
La legisladora denunció que las naves Cliper Oceanica y Aspen arribaron al puerto de Golfito, ubicado en la Bahía de Golfito, sureste de la costa Pacífica de Costa Rica los pasados 15 de agosto y 30 de octubre, sin contar con los permisos del Parlamento.
Por su parte, el jefe de la fracción parlamentaria del PAC, Juan Carlos Mendoza, resaltó que las acciones son una violación de la Carta Magna del país, que en 1948 abolió su Ejército.
El arribo de los buques guardacostas a territorio costarricense es una “flagrante violación” a la Constitución Política, insistió Mendoza en rueda de prensa.
Los diputados del PAC aseguran que los barcos estadounidenses no figuran en la lista de las 99 naves de Guardacostas y Marina, del país norteño, que fueron autorizados por el Congreso costarricense a atracar, en caso de que lo necesitaran, en puertos de este país en el segundo semestre de 2010.
El permiso entregado por el Parlamento se enmarca en un convenio de patrullaje conjunto antidrogas que realizan los Gobiernos de San José y Washington desde 1999 tanto en el Pacífico como en el Caribe de Costa Rica.
Previa aceptación del Gobierno
El Gobierno de Costa Rica respondió a las criticas y admitió que uno de los buques que ingresó sin permiso del Parlamento, pertenece a un cuerpo militar estadounidense; sin embargo, señaló que no se requería del trámite por tratarse de un barco desarmado.
El ministro costarricense de Seguridad, José María Tijerino, manifestó a través de un comunicado que una de las naves que llegó en octubre al puerto de Golfito, se denomina USCGC Aspen, la cual, de acuerdo con Tijerino, “pertenece a la Guardia Costera de Estados Unidos y sirve para la limpieza de boyas, además funciona como remolcador para trampas flotantes utilizadas para detener aceite derramado”.
Tijerino señaló que el objetivo de esta nave al atracar en puerto costarricense era “reabastecerse de combustible y suministros, ya que regresaba a su puerto de origen en San Francisco (California, EE.UU.) luego de realizar labores de limpieza del derrame de la plataforma” de BP en el Golfo de México.
«La otra embarcación, Cliper Oceánica, no es ningún buque de Estados Unidos, ni está armado, pues es un barco tanque (carguero) con bandera de Bahamas”, acotó.
La denuncia de los parlamentarios opositores se da en momentos en que el Legislativo debate una nueva autorización para el atraque, permanencia en puerto y desembarque de hasta 73 navíos de guerra, 96 helicópteros y unos 10 mil marines.
La discusión es sobre la ampliación, por seis meses (enero-junio 2011), del convenio de patrullaje antidrogas con Estados Unidos.
Por su parte, el Frente Amplio también repudió la llegada del contingente militar estadounidense a la nación caribeña, presuntamente para combatir el narcotráfico.
A través de un comunicado el Frente Amplio apuntó que con tal despliegue militar en la región, Estados Unidos intenta defender intereses geopolíticos y económicos. Además, es una amenaza a los gobiernos y fuerzas progresistas de América Latina.
El Gobierno, no obstante, ha negado que sea por intereses estadounidenses y se trate de una militarización de las labores de seguridad del país. En este sentido, ha defendido el convenio, pues asegura que desde su implementación (1999) ha dado buenos resultados.
teleSUR-Prensa Latina-Andes/yi-MM