La presidenta Cristina Fernández de Kirchner ofreció ayer un balance de gestión ante la dirigencia justicialista y los alentó a abandonar los dogmatismos y ofrecer «participación a todos, porque hemos aprendido que es preciso convocar a todos para poder seguir construyendo el país que necesitamos».
La presidenta encabezó en la quinta de Olivos la última reunión del año del Consejo Nacional del Partido Justicialista y en el cierre del encuentro instó a los representantes del PJ a «ser amplios y ofrecer participación a todos».
En ese sentido, la Presidenta destacó el crecimiento de los últimos años, y recalcó que no es «un crecimiento cualquiera», no sólo porque «hubo momentos también en el que el país creció 8 por ciento» sino porque «es un crecimiento con fuerte inclusión social».
Cristina citó además que otra medida que «confirma otra característica importante que ha tenido este crecimiento, es que ha tenido un carácter profundamente federal».
«Los próximos años serán de cambios aceleradísimos: quien no entienda o no decodifique esos cambios se quedará rezagado y no quiero que el peronismo no sepa interpretar correctamente el momento histórico que vivimos», y mencionó la «incorporación de miles de jóvenes a la política».
La Presidenta afirmó que «todos tenemos que hacer un gran esfuerzo de persuasión, de convencimiento hacia el resto de los sectores políticos y sociales», y se preguntó: «Cuánto más podríamos hacer si ayudaran, no al Gobierno sino al país, y fundamentalmente a quienes tenemos la responsabilidad de conducir el barco». Cristina afirmó que «lo peor para una sociedad es no tener una correcta percepción de la realidad», y agregó que «el gobierno necesita de la colaboración del resto de las fuerzas políticas».
En un discurso de poco menos de una hora, Cristina enumeró los logros de su gestión, los contrastó con otras circunstancias históricas y anticipó procesos que, a su criterio, vendrán pronto.
«Perón entendió en 1945 lo que pasaba y ese fue su aporte más importante a la historia de los argentinos» dijo y recalcó: «La Argentina tendrá en los próximos años una oportunidad sin límites, al igual que la América del Sur y podemos convertirnos, al igual que la región, en un país muy importante».
En términos de fuerzas internas del justicialismo, Cristina consideró que «tenemos respeto por todo aquel que se identifica con el peronismo pero a nosotros no siempre se nos ha respetado: el actual Parlamento por primera vez no nos aprobó el presupuesto».
La presidenta habló en el quincho de la residencia de Olivos, ante un nutrido grupo de dirigentes, funcionarios y legisladores que ostentan el cargo de consejeros nacionales del justicialismo como los gobernadores José Alperovich (Tucumán), Gildo Insfrán (Formosa), Sergio Urribarri (Entre Ríos), Daniel Scioli (Buenos Aires), Beder Herrera (La Rioja), Walter Barrionuevo (Jujuy), Jorge Capitanich (Chaco), Oscar Jorge (La Pampa) y José Luis Gioja (San Juan).
También estuvieron los ministros del Interior, Florencio Randazzo; de Planificación Federal, Julio De Vido y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; además de los sindicalistas Hugo Moyano (Camioneros), Andrés Rodríguez (UPCN), y José Luis Lingieri (Obras Sanitarias).
Además, los diputados Carlos Kunkel y Juan Carlos Dante Gullo; el referente del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, y el secretario de la Gestión Pública Juan Manuel Abal Medina.
En cuanto al balance de gestión, que incluyó el período de su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, destacó que «hemos crecido más que en 200 años».
«El pago de la deuda al Club de París no podrá impedir ni enfriar o detener ese crecimiento. Decían que hasta 2007 crecíamos por efecto de viento de cola mundial, pero desde 2008 el mundo se puso de cola y continuamos creciendo», concluyó Cristina.