Por Dagmar Sucre
Es una negación tajante que hago en nombre de “Pancha” (mi perra) y de todos los caninos, felinos, pajaritos y viejitos a quienes observo con impotencia en su sobresalto, cada vez más seguido, cuando todos escuchamos esos estruendosos ruidos que azotan nuestra tranquilidad por estas fechas.
En la madrugada desde la misma Iglesia, católica, apostólica y romana San Carlos Borromeo, ubicada en la UD5 de Caricuao, se lanzan los primeros cohetes con un sonido tan estruendoso que hace estremecer las ventanas y los carros estallan en lamentos de sirenas que antes de que pare viene el otro “pum” que refuerza el anterior.
A pesar del aval que pudiera tener la antigüedad del invento de los chinos, apelo al aval que representa que en muchos países esta práctica está restringida a las plazas más representativas de cada ciudad.
Si usted vive en armonía con la naturaleza comprenderá lo que le digo y si ha tenido como miembro de la familia a una mascota entenderá mejor.
Pastillas tranquilizantes, cerrar ventanas, colocar música y meterme con ella en el baño aún no son suficientes para calmar su ansiedad y jadeo interminable. Mi vecina que vive en casa me cuenta que el suyo se lanza -sin medir- desde la platabanda y los que están en la calle corren desesperadamente huyendo de ese ruido sin rumbo fijo. La pequeña mascota de Elena salió corriendo después de una explosión y aún no la consigue. Yo me pregunto si esta vez “pancha” sobrevivirá esta Navidad.
A mí me vienen inevitablemente imágenes de la invasión a Irak, a Afganistán, donde el amanecer traía la calma y el gallito cantando a su hora acostumbrada representaba la esperanza del cese al fuego. Seguirían aquí con el mismo empeño en lanzar cohetes ¿si hubiera una guerra? ¿Cuál sería la reacción antes esos sonidos después de haber vivido un bombardeo de verdad? ¿Es tan difícil: regular, ponerse en los zapatos de otro?.
Será posible que desde que amanece y hasta bien tarde en la noche ¿tenemos que procurar sobrevivir ante este abuso de la iglesia, de los padres, de fanáticos y de tanto chamo ocioso por ahí, que no consigue mejor diversión-distracción que andar explotando fuegos artificiales? Responda usted.
cm
Soy de Mcbo y tambien paso por esas barbaridades en diciembre y tambien otras fechas. Pero en mi casa, que tengo calle por delante y por detras, en esta ultima se reunen niños menores de 15 años a hacer desastres con esos cohetes. Para mi salir a reclamarles que se alejen, porque los ponen JUSTO en MI PORTON, es motivo de burla para ellos. De hecho este 25 pasado, sali a reclamarles y a pesar de que estaban «LOS ADULTOS» alli(sus padres???) estos ni dijeron una palabra. Tengo a mi mama con ALZHAIMER en mi casa y podran imaginar por lo que tuvo que pasar. Llamè al 171 : «no sra. estamos en navidad y no podemos hacer nada»; aunque les dije que son menores de edad y de paso los estaban poniendo en MI PORTON la respuesta se repitio. Es que no existe respeto en este pais??? Es que en ese momento NADIE piensa en la capa de ozono???Es que no existen los bebes y las personas enfermas??? HASTA CUANDO; POR DIOS!!!
Y el 171??? Pura BASURA…
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