
El Gobierno de Bolivia reiteró este martes que con la nivelación de carburantes se busca acabar con la política capitalista que subvencionaba a países extranjeros “desangrando la economía” de la nación andina.
La información la dio a conocer el vocero del Palacio Quemado (casa de Gobierno) Iván Canelas, quien consideró que con la “última medida estamos acabando con el desangramiento de la economía del país para que los recursos que se fugaban vuelvan a beneficiar a los bolivianos”.
“No puede ser que los bolivianos pierdan sus beneficios para subvencionar a los otros países”, agregó.
Subrayó que opositores al Gobierno del presidente boliviano, Evo Morales, han pedido la derogación del aumento de gasolina, por lo que enfatizó que “al derogar el decreto seguirá la fuga de los recursos económicos al exterior, el contrabando que sale por la frontera boliviana y la enorme corrupción que ha generado la subvención de los carburantes”.
“Pedir la derogatoria es mantener el desangramiento y fuga de la economía y eso no puede ser”, manifestó Canelas.
El vocero de la Presidencia boliviana pidió a las Alcaldías de Bolivia que “cumplan con su obligación de controlar que no hayan excesos en el cobro de los productos de la canasta familiar (…) Lamentamos que transportistas hayan incrementado sus servicios hasta un 100 por ciento” tras el decreto de aumento de gasolina.
“En Cochabamba (centro) el transporte en un 90 por ciento funciona con GLP (gas licuado a presión)» por lo que el aumento de la gasolina no les afecta, «este es un abuso y queremos dar a conocer nuestra protestas contra dirigentes que dicen defender a la población y lo que hacen es que los castigan”, explicó.
Informó que el presidente Evo Morales “está preparando un mensaje al país que lo difundirá este miércoles” para hablar sobre la nivelación de combustibles.
El transporte público se paralizó este lunes tras la decisión del Gobierno de Evo Morales de levantar la subvención estatal de casi 400 millones de dólares a las gasolinas y nivelar los precios de éstas con los vigentes en los países circunvecinos.
La medida que los medios locales calificaron de «gasolinazo» y que el Gobierno boliviano dice que fue adoptada para evitar subvencionar a países vecinos, a cuyas fronteras fluían los líquidos bolivianos por vía del contrabando, representa un ahorro de 380 millones de dólares para el tesoro público.
El decreto establece un aumento entre el 57 y el 82 por ciento en el precio de los principales combustibles en Bolivia congelados desde hacía siete años.