Brasilia, 31 dic (PL) La erradicación de la miseria, el desarrollo económico y el ahorro público sin afectar programas sociales e inversiones en infraestructura sobresalen hoy en el programa de gobierno de la presidenta entrante de Brasil, Dilma Rousseff.
Desde poco después de ganar la segunda vuelta de los comicios generales el 31 de octubre pasado, Rousseff ha venido definiendo las líneas fundamentales del gobierno que comandará a partir de mañana, cuando reciba la banda presidencial de su padrino político, el popular y carismático Luiz Inácio Lula da Silva.
Entre los principales aspectos de su proyecto de gobierno, Rousseff ha exaltado en primer lugar su firme compromiso con la erradicación de la miseria y la creación de oportunidades para todos los brasileños.
Para lograrlo, pidió la colaboración de toda la sociedad, que no debe descansar mientras haya un brasileño con hambre, familias viviendo en las calles, niños pobres abandonados a su suerte.
Asimismo, reconoció que le espera un duro trabajo para mejorar el desarrollo económico, y aseguró que la nueva era de prosperidad que vive su país gracias a la genialidad del presidente Luiz Inácio Lula y del pueblo se produce en momentos que las economías de las grandes potencias están debilitadas.
Por ello, indicó que cuidará de la economía con toda responsabilidad, pues el pueblo brasileño no acepta más la inflación como solución irresponsable para eventuales desequilibrios, ni que los gobiernos gasten más de la posible y rqzonable.
«Haremos todos los esfuerzos por la mejoría de la calidad del gasto público, por simplificar y atenuar la tributación y la calificación de los servicios públicos. Pero rechazamos las visiones de ajustes que recaigan sobre los programas sociales, los servicios esenciales de la población y las necesarias inversiones», puntualizó.
Buscaremos, prosiguió, el desarrollo a largo plazo, con índices elevados, social y ambientalmente sustentable y para eso velaremos por el ahorro público, la meritocracia y la excelencia en el servicio público y el perfeccionamiento de todos los mecanismos que liberen la capacidad emprendedora de los empresarios y el pueblo.
Al respecto, añadió, que valorizará al pequeño y medio empresario para formalizar millones de negocios individuales y familiares, para lo cual construirá mecanismos modernos de perfeccionamiento económico y dará amplio respaldo a las agencias reguladoras para la promoción de la innovación y la competencia saludable.
Tras insistir que presentará siempre con total claridad sus planes de acción gubernamental, Rousseff adelantó que llevará a debate público las grandes cuestiones nacionales, y tratará con transparencias las metas, resultados y dificultades.
Y por encima de todo eso, la mandataria entrante reafirmó el compromiso con la estabilidad de la economía y las reglas económicas, de los contratos firmados y de las conquistas establecidas.
De ahí, sentenció, que trataremos con pensamiento de largo plazo los recursos provenientes de nuestras riquezas, como el Fondo Social que se espera crear con los grandes yacimientos de hidrocarburos descubiertos en aguas ultraprofundas (pre-sal) en la costa atlántica, y que serán destinados a realizar muchos objetivos sociales.
En resumen, subrayó, no alienaremos nuestras riquezas para dejar sólo al pueblo las migajas y por ello rechazaremos el gasto efímero que deja para las futuras generaciones sólo deudas y desesperanzas.
Rousseff ratificó compromisos de campaña como elevar la calidad de la educación y de los servicios de salud, mejorar la seguridad pública y combatir las drogas.
Enfatizó que su elección constituye una demostración del avance democrático de Brasil, porque por primera vez una mujer presidirá el país y de ahí su compromiso de honrar a las féminas brasileñas y sostuvo que la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres es un principio esencial de la democracia.
La presidenta entrante se comprometió también con velar por la más amplia y estricta libertad de prensa, la más amplia libertad religiosa y de culto, y la observación permanente de los derechos humanos.
«La visión moderna del desarrollo económico es aquella que valora al trabajador y a su familia, al ciudadano y a su comunidad, ofreciendo acceso a educación y salud de calidad. Es aquella que convive con el medio ambiente sin agredirlo y sin crear pasivos mayores que las conquistas del propio desarrollo», acotó.
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