Prensa Latina
El presidente Hosni Mubarak llamó hoy a la unidad y la calma entre musulmanes y cristianos, luego del atentado contra una iglesia copta en Alejandría, que provocó al menos 21 muertos y posteriores enfrentamientos callejeros.
«Este acto de terrorismo sacudió la conciencia del país, sacudió nuestros sentimientos e hirió los corazones de musulmanes y coptos egipcios», puntualizó el mandatario en una comparecencia ante la televisión estatal para condenar el letal ataque en el barrio alejandrino de Sidi Beshr.
Sin ocultar su conmoción por el incidente, Mubarak prometió que las instancias correspondientes darán con los responsables del bombazo, y alertó que «estamos todos en esto unidos en el enfrentamiento al terrorismo y lo derrotaremos».
De acuerdo con el jefe de Estado, «la sangre de sus mártires en Alejandría se mezcló para decirnos a todos que todo Egipto es el objetivo y que el terrorismo ciego no diferencia entre coptos y musulmanes».
Asimismo, calificó el ataque de una «operación terrorista que lleva, en sí misma, la huella de manos extranjeras que desean convertir a Egipto en otro escenario de terrorismo como cualquier sitio en la región y en el mundo».
La jerarquía cristiana del país también expresó sus condolencias por el suceso y pidió a sus fieles mantenerse unidos, mientras la organización opositora islamista Hermandad Musulmana declaró que «ninguna religión en el mundo puede condonar tal crimen».
El ataque dejó igualmente un saldo de por lo menos 70 heridos, todos cuando salían de la iglesia Al-Qiddissin (Los Santos, en árabe) donde alrededor de mil personas asistió a una misa de año nuevo.
Cientos de cristianos se lanzaron a las calles de Alejandría, la segunda ciudad más importante de Egipto con costas al mar Mediterráneo, y se enfrentaron a cristianos y policías en varias ocasiones durante este sábado.
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