Raúl Bracho
1) proyectos relacionados con la modificación del clima 2) experimentos de guerra biológica relacionados con patógenos producidos en laboratorio
Hay un discurso paralelo, la guerra se sigue esperando en campos de batalla y sin embargo tras la cortina de silencio, el imperio ejecuta una nueva dimensión con la guerra del futuro que ya llegó y es cotidiana, protegido tras la conspiración de que quienes la denunciamos somos sicóticos sociales y paranoicos anormales el imperio contraataca. Lo cierto es que nuestros cielos son dibujados con estelas extrañas, que a baja altura son algo notorio y evidente: se nos está fumigando, se interviene de forma descarada nuestro cielo y a su ves se altera el clima y probablemente nuestra salud social.
Colombia y Venezuela en lo particular han sido víctimas de esta ataque en el final del 2.010 y el comienzo del 2.011. Santos por no haber pactado con el imperio su complicidad para derrotar a Chávez y a éste por ser el gran espanto del capital. Crear tragedias es una nueva manera de agresión imperial, disimulada y con escaso nivel de reconocimientos públicos por los estados. Hay que sacar a la palestra todas las investigaciones posibles para que no nos tardemos tanto en darnos cuenta de lo obvio: las siete bases norteamericanas en Colombia bien pudieran estar generando las tormentas con las que desestabilizas nuestras dos patrias, con las que se bombardean vectores para someternos con bacterias y enfermedades insospechadas. La guerra del siglo 21 está en marcha.
Adjuntaré algunas expresiones sobre los fenómenos de los Chemtrails y de Haarp para su estudio:
Chemtrails, ¿qué son?
“Sin duda, con la información que ya tenemos a nuestro alcance podemos empezar a recomponer también nuestro particular rompecabezas.
Al menos dos tipos de proyectos podrían estar siendo llevado a cabo relacionados con los chemtrails:
1) proyectos relacionados con la modificación del clima
2) experimentos de guerra biológica relacionados con patógenos producidos en laboratorio.
De hecho, es muy probable que esas estelas en forma de “X” que vemos en el cielo sean marcas que dejan los pilotos para que puedan ser visualizadas desde los satélites para hacer un seguimiento de la evolución de la dispersión de las estelas químicas.
El clima y sus estados no son más que intercambio de calor. La generación de calor puede ser inducida artificialmente en la atmósfera añadiendo polvo de óxido de hierro magnético al polímero, para después calentarlo por medio de la energía que desprenden las antenas HAARP o cualquier otra fuente más localizada. El investigador de chemtrails Tommy Farmer que en los análisis que él llevó a cabo para examinar unos filamentos llamados “cabello de ángel” bajo un potente microscopio, vio unas aureolas hechas por el hombre de color rojo amarillento impregnadas en los filamentos de material. Farmer está convencido de que se trata de una aleación de hierro oxidado empleada en experimentos de modificación del clima.De manera que la modificación del clima se podría estar llevando a cabo sin la ayuda de las antenas de HAARP, sistemas que según el Dr. Nick Begich, se activa aparentemente sólo durante cortos periodos al año. La modificación climática se puede inducir como vemos vertiendo ciertas sustancias al aire, mezcla de metales y polímeros. Según Eastlund, el inventor de HAARP y el poseedor de la patente original dijo que esto era teóricamente posible y que los aditivos de polímero para absorción de microondas se comercializaban. Muy probablemente el proyecto HAARP está relacionado con los efectos que se producen por encima de los 50 km; sin embargo los chemtrails se producen en los límites de los 10 km de altura.Documentos del Pentágono que han sido revelados muestran que éste está muy interesado en “sistemas de tormentas dirigidas” para la modificación del clima y en emplear aerosoles para oscurecer el cielo.
Las fumigaciones generalmente se llevan a cabo por aviones de ciertos tipos: Boeing KC-10 A, Boeing KC-135 (707) y C-130 para elevadas alturas y el jet C-130 para bajos niveles de fumigación (Ver estudios del experto en chemtrails Tommy Farmer).”
Estelas en una puesta de sol londinense.
Un dispositivo de orgonita, el towerbuster, usado contra las antenas de telefonía móvil.
Entre quienes denuncian la existencia de las chemtrails hay quien que recomienda el uso de orgonita contra éstas. La orgonita es una mezcla de virutas de metal, cuarzo y resina de poliéster que, supuestamente, potencia la energía orgónica positiva y sirve para eliminar un amplio abanico de males y agentes nocivos. El dispositivo de orgonita utilizado para eliminar las chemtrails es conocido generalmente como cloudbuster y consiste en unos seis tubos de cobre de unos dos metros de largo, clavados en un cubo lleno de orgonita.
Sin embargo, la teoría de la energía orgónica no cuenta con evidencia alguna que respalde su existencia o supuestos efectos, y es considerada pseudociencia, siendo una variante más de las diversas propuestas de energía vital, al igual que el mesmerismo o el élan vital”
He recibido fotos y mensajes de preocupación por la presencia de Chemitrails en los cielos de Caracas y su litoral, podemos denunciar que lo más probable es que estamos siendo bombardeados desde la bases gringas en Colombia. El socialismo debe entender que ya estamos en la segunda década del siglo 21, el siglo de los alienigenas y de los palnetas del sistema, de la expansión al sistema solar. Las armas convencionales cada vez son las menos protagonistas de los peores escenarios que tendremos que afrontar. El imperio contraataca con mansalva contra la especie y nuestro medio ecológico.
Es un deber sopesar estas probabilidades y asumir respuestas sociales de protección. El socialismo no puede ser inocente y desprevenido mientras que tras los bastidores de la historia organismos como la nasa, Haarp y Chemitrailsy el pentágono nos atacan con nuevas formas mas de intervención en el aire y el agua que consumimos, que nos están preparando para cambios genéticos y ecológicos de insospechables consecuencias. La lucha es política, social, económica y ambiental. Venceremos!
R.M