Santiago Izaguirre
El sur también existe contó Mario Benedetti. Y tenía razón.
Con Simón y Palomo recorriendo Latinoamérica.
Más abajo viene José y de pronto se encuentran en Perú.
Y ahí los dos no caben pero que importa si la empresa esta por encima.
Viglietti escuchó a Emiliano jurar que la tierra es de quien la trabaja.
Y ahí nomás Jara se puso a desalambrar.
En Ayacucho se coronó Antonio José.
Augusto ya no está pero venció. ¿Queda alguna duda?
Y Marcos sigue exigiendo. Y Emiliano vuelve a sonreír.
«En una revolución se triunfa o se muere, sólo si es verdadera» dijo Ernesto.
Jesús fue revolucionario. Camilo también. Eran verdaderas entonces.
Salvador espero en la Moneda a las huestes del águila con un fusil de Fidel.
Enfrentando al águila mil palomas. De todos los colores, de todos los rincones.
En mi país juramos con gloria morir.
A la izquierda, Bernardo vivió con honor y murió con gloria.
A la derecha, Orientales la patria o la tumba.
Y así con los que hicieron que lo nuestro sea un poco más nuestro.
Con los que siguen construyendo la patria grande.
Insistimos a quienes nos despojaron.
Insistimos a quienes nos despojan.
Insistimos a quienes no nos dejaron ser.
Insistimos a quienes no nos dejan ser.
Porque el Sur, Mario, el Sur existe… e insiste.
CM