Por Mauricio Pabón Lozano.
Entonces la realidad superó la imaginación.
Quiero dejar por escrito; para mis amigos del próximo siglo, lo que pienso, en mi condición de colombiano, sobre la situación de Egipto. Me agarró la manifestación de los estudiantes de la plaza de la liberación en Cartagena de Indias: donde muchos critican mi supuesta afición, a la casa de Gloria Iguarán. Pero ahora no quiero hacer mención de esa casa terrible. Sí, decía, la manifestación de los estudiantes, y todas las esferas sociales de la vida política de Egipto. ¿Qué puede pensar un colombiano sobre lo que ocurrió, allá, en ese lugar remoto? En primera instancia, lo que todos saben; su exjefe de Estado, es decir Mubarak, arrancó su vida política como militar. ¿Qué relación tiene esto con Colombia? Visto en términos generales, nada. Otro asunto son los treinta años en el poder de Mubarak. ¿Qué relación tiene esto con Colombia? Visto en términos generales, nada. El 60 por ciento de la población egipcia metida hasta el cuello en una pobreza por debajo de la pobreza; sin acceso a la salud, educación, vivienda y sin ningún tipo de seguridad para garantizar la nutrición del futuro del país.
El asesinato a periodistas.
El asesinato a estudiantes.
l circulo secreto de Mubarak con propiedades por arriba de los 30 millones de euros. ¿Estos puntos tienen relación con Colombia? No. Porque si se recuerda al doctor Álvaro Uribe, que no es militar de profesión, pero si para-militar de formación, se podría encontrar una relación de coincidencia con el exjefe de Estado egipcio. Además Mubarak y Uribe son amigos. Pero no quiero seguir nombrando a Uribe: él solo es un enano de nuestra larga tragedia histórica. Vamos a temas de mayor envergadura. Considero que el aguacero que se desató en la casa de Gobierno en el Cairo, puede desatarse en la Casa de Nariño. Colombia desde el punto de vista sociológico, tiene los problemas de Egipto. Miles de muchachos sin acceso a la educación superior, la política exterior diseñada por EE-UU, pobreza por todos lados, muy pocas oportunidades de un trabajo decente y la confusión interna que confluye a que cada colombiano considere a su vecino como enemigo. Entre otras cosas Mubarak controlaba todo lo que leía, veía, escuchaba e imaginaba el pueblo de Egipto. Y contralaba el ejército, la economía y aun así, no pensó en un problema de generación; los grandes protagonistas de su salida son menores de 34 años. Tenía todo el poder en sus manos. Él, como individuo era manejado como un niño por EE-UU, pero la Casa Blanca lo dejaba matar, hasta que todo se fue al traste; y ya era imposible sostenerlo en un Cairo temblando. Jamás pensó en la gente. En darle salud gratis; vivienda a un costo moderado, en diseñar un sistema de educación de inclusión y en gastar menos para invertir mas. Estos errores traían el germen de su caída inevitable. En Colombia puede ocurrir lo mismo. La culpa no la tiene Juan Manuel Santos, ni su Papá ni el Papá de su Papá. Pueden controlar RCN, Caracol Radio, La W Radio, el periódico El Tiempo, y todo lo que se escriba, se diga, o se vea, pero tarde o temprano no van a poder ocultar la pobreza criminal de vivir con una o media comida al día; pobres sin educación, vivienda y sin salud. Yo sé que Colombia va a vivir un nuevo bogotazo. No sé la hora de ese día, pero ese día se aproxima. Los jóvenes de Egipto tampoco lo sabían: pero luego de una formidable madures política; llegó.Ω
Caracas 13 de febrero de 2011.
Hora: 10:00.pm.
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