Lina Ron: sabor a Revolución.

Ramón Martínez.

Mujer combatiente de la legión de Manuela Sáenz, que empuñó la espada del libertador y condujo a su ejército- de desposeídos-, al combate en apoyo de la Revolución Bolivariana, comandada por el presidente Hugo Chávez; a quién ella expreso su amor y apoyo incondicional, a pesar de su rebeldía que corría,- como un poderoso torrente sin que nadie lo pudiera contener-, característica que junto a su irreverencia , la llevó a ocupar un sitial de honor en este proceso de cambio y un sitio muy especial en  la historia de las mujeres combatientes por la libertad y la inclusión de los sin voz y desposeídos, no solo en Venezuela , si no en América Latina.

Mujer Rebelde a quién no la contenía ni el argumento más sólido que le dieran, solo su pasión y entrega por los desheredados era su razón y meta, avanzando como si fuese un corcel de acero que solo se frenaba cuando su objetivo se cumplía. Eterna irreverente ordenaba a su ejército, quién en su anarquía organizada, montados en sus caballos de hierro, cumplían la orden de la “comandante Lina”.

Mujer Audaz que descollaba como una estela de fuego, con todo su furor, hacia la conquista del espacio inmenso que nunca tuvo aquella masa huérfana y desposeída, sus hijos de pueblo, hermanos de sangre y de mil batallas, seres que clamaban justicia y que ella guiaba como nadie más lo sabía hacer.

Mujer Irreverente que se enfrento en audaz acción, una de tantas, a la oligarquía eclesiástica en aquella toma del Palacio Arzobispal en Caracas; en aquel no lejano año 2008, en donde increpa a la jerarquía eclesiástica, a que reflexione y depusiera su actitud frente al proceso que se vivía en la Venezuela Bolivariana. La toma de la sede de Globovisión, apoyada por su ejercito de desposeídos, significo uno de los hechos más relevantes en su accionar, ya que dicho canal estaba totalmente y aún – lo sigue- parcializado hacia los intereses de las trasnacionales de la des-información, y de los intereses de las políticas imperiales. Fue una de esas acciones que marcaron su vida,  además causo impacto de gran resonancia en la opinión publica nacional e internacional, ganando apoyo y muchos detractores por su acción.

Mujer Irreductible que nunca se calló, siempre su voz de mando tenía el eco en su ejército, presto a atender su llamado y salir en defensa de la revolución en el momento que fuera y donde fuera.

Su vida se vio fulminada por un paro cardiaco, pero su legado, continua retumbando como retumbaron las ráfagas de fusil, las descargas de artillería liviana que la despidieron desde la revolucionaria y popular parroquia caraqueña del 23 de enero. En  su homenaje acudió el pueblo inmensamente lleno de amor y también de esa pasión por la vida, acto que se convirtió no en un funeral si no en un canto por la vida y la revolución, en esa legendaria plaza Andrés Eloy Blanco, o mejor dicho en la plaza  de Lina Ron.

El comandante Chávez, acudió a rendir homenaje más no a despedirla, si no a reafirmar que: mujeres como Lina no mueren ni van a morir. Hoy Lina se hizo eterna. ¡Lina , el pueblo te declara eternamente viva, ¡no moriras!. “Si la canalla te ataca, significa que vas por buen camino; que vamos cabalgando, aquí está el pueblo con todo el amor por lo que encarnas y significas”. Acotó el presidente Chavez.

Lina, entre ráfagas al viento y cabalgar de corcel acerado, avanzas hacia la etrnidad. Lina Ron es sabor a revolución.

R.M