París, 23 mar (PL) Aunque la mayoría considera necesario enfrentar el avance de los ultraconservadores del Frente Nacional (FN), los partidos de oposición y la gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP) de Francia siguen hoy divididos.
De hecho el mayor duelo que se plantea el domingo en la segunda vuelta de las elecciones cantonales es entre el Partido Socialista (PS) y el FN, si bien con favoritismo del primero, pero con un peligro creciente de simpatías hacia la ultraderecha.
La nueva dirigente del FN, Marine Le Pen, aprovechó los titubeos y cortejos de la UMP con ideas contra los inmigrantes y ante tradiciones musulmanas para capitalizar votos en detrimento de la administración del presidente de la República, Nicolás Sarkozy.
Con mensajes confusos, la UMP no salió de sus contradicciones entre las propuestas de Sarkozy de la abstención y de su primer ministro, Francois Fillon, de preferir en el peor de los casos a los socialistas en lugar del FN.
A todas luces el PS (25 por ciento de aceptación) va camino a afianzar una alianza estratégica con Europa Ecología-Los Verdes (8,30 por ciento). Sin embargo, los comunistas se distancian y prefieren seguir con el Partido de Izquierda de Jean Luc Melenchon.
Fueron los resultados de la primera ronda de las cantonales que dieron a la UMP el 16,3 de los sufragios de manera global, por 14,7 del FN, y al frente de izquierda un 9,01 por ciento.
Al interior de los socialistas también hay puntos de vista divergentes. El diputado Julien Dray, antiguo portavoz del PS, sugirió a su organización presentar una verdadera plataforma que convenza al electorado.
No basta con criticar al neonazismo del FN, ni vapulear a Sarkozy y la UMP por sus ambigüedades; de lo que se trata es mostrar solidez, ambiciones y sobre todo, respuestas a la ciudadanía, puntualizó Dray.Ω