Ex periodista del New York Times: Posada Carriles admitió orgulloso ser autor de explosiones en Cuba

El terrorista, agente de la Central de Inteligencia Americana (CIA) de 1964 a 1976, no está acusado por ese caso sino por presuntamente «mentir» en solicitud de asilo político a EEUU

El Paso (EEUU) / Ann Louis Bardach, ex periodista del diario The New York Times, concluyó hoy su testimonio en el juicio contra el terrorista Luis Posada Carriles, y en la jornada se produjo un cruce de acusaciones entre ella y la defensa del exiliado.

Bardach, quien se quejó en varias ocasiones de haber sido llamada a declarar como periodista, bajó del estrado visiblemente afectada, abrazó a su esposo y rompió en llanto.

La reportera fue citada a declarar por orden del tribunal acerca de una entrevista que sostuvo en 1998 con el enemigo acérrimo del ex mandatario de Cuba, Fidel Castro, y que los fiscales federales sostienen que aceptó haber participado en las explosiones ocurridas en diversos destinos turísticos de Cuba en 1997.

Posada Carriles, quien trabajó bajo sueldo para la Central de Inteligencia Americana (CIA) de 1964 a 1976, no está acusado por ese caso, sino por presuntamente «mentir» en solicitud de asilo político cuando aseguró no haber pedido a otra persona trasladar artefactos explosivos a Cuba.

Testimonios que no convienen:

Arturo Hernández, abogado defensor del terrorista, insistió en cuestionar la veracidad de Bardach, quien señaló que «El señor Posada admitió, orgullosamente, haber sido el autor de las explosiones en Cuba el año anterior (en 1997)».

Se refirió a un extracto de la entrevista en la que ella pregunta a Posada si está orgulloso de los resultados y él contesta «sí».

«Usted lo dijo, no él», increpó levantando la voz el abogado.

La periodista sostuvo en todo momento que a través de sus respuestas el cubanovenezolano admitió estar orgulloso del resultado de las explosiones, así como de ser el autor de un fax firmado por «Solo» que hace referencia a la necesidad de publicitar lo ocurrido «en la discoteca» y en el que se habla del envío de fondos desde Nueva Jersey a Guatemala.

Indicó que su entrevistado se veía a sí mismo como un «luchador» por la libertad de Cuba.

Durante el interrogatorio en el juicio, los ánimos se caldearon y se registró un intercambio de acusaciones entre el defensor y la periodista.

«Señor Hernández, usted está seleccionando de aquí y allá palabras y sacándolas de contexto», acusó Bardach cuando el abogado la interrogaba sobre una parte de la entrevista en la que Posada Carriles decía no conocer a Raúl Cruz León, detenido como responsable de algunas de estas explosiones en La Habana.

La periodista insistía en que si bien él dijo no conocerlo y no haber hablado con él, también señaló que alguien más lo había contratado.

«Lo que usted dice es incorrecto, es una desviación de la verdad y es vergonzoso que lo haga», acusó la periodista al abogado, a quien pidió dejara de gritarle.

El abogado dijo que si ella sostenía que los periodistas obtenían información y no la desechaban, entonces dónde estaban las grabaciones originales de la entrevista con su cliente de 1998.

Bardach indicó que Posada Carriles aceptó la entrevista para atraer publicidad a los sucesos.

«Y lo logró, obtuvo portada en una edición de domingo en The New York Times, no podía pedir más», dijo.

La entrevista fue publicada en julio de 1998.

«Está usted hablando de hace 13 años, ¿cuándo me iba a imaginar que mi historia iba a provocar una acusación en tribunales federales, o que se ordenara, a uno de los periódicos más importantes del mundo, entregar los audios?», acotó la reportera.

Posada Carriles afronta solamente cargos de perjurio y fraude por presuntamente mentir en sus solicitudes de asilo político y ciudadanía estadounidense. La justicia norteamericana ha evitado levantarle cargos por terrorismo, así como tampoco ha cumplido con la ley internacional en cuanto a la solicitud de extradición que ha tramitado Venezuela.

(EFE/VTV)