La fuga radioactiva que experimenta la planta nuclear japonesa de Fukushima ha producido una histeria colectiva en todo el mundo, por el miedo a la contaminación radiactiva del ambiente y los alimentos, consideró este jueves el coordinador del departamento de Física Nuclear de la Universidad Simón Bolívar en Venezuela, Laszlo Sajo.
En una entrevista concedida a teleSUR, Sajo indicó que »estamos en una fase de histeria colectiva», en lo que respecta a la crisis que vive actualmente la planta nuclear en Fukushima, en el noreste de Japón, zona que fue afectada el pasado 11 de marzo por un devstador terremoto de magnitud 9,0 en la escala de Richter y posterior tsunami.
El catedrático explicó que, no obstante, pese a que »existe una pequeña fuga (…)estos niveles (radioactivos en Fukushima) son sumamente bajos».
Agregó que, si bien es verdad que »la preocupación es parte de nuestra cultura (…) tenemos que tener una justa medida».
«Es evidente que ha habido un desastre, pero en este momento es preferible consumir estos alimentos que son sensibles a recibir la radioactividad que no consumirlos y crear una angustia», añadió Sajo.
Explicó también que los alimentos que pudieron haber recibido radiación de la central nuclear japonesa tienen »una cantidad despreciable comparable con los alimentos que nosotros digerimos normalmente»
Sin embargo, el experto advirtió que se debe tener cuidado »únicamente en aquellos casos cuando existe un consumo masivo» de alimentos contaminados, »y cuando los alimentos tienen una radiactividad más alta de lo permisible».
»Una pequeña radiación nos hace bien (…) una pequeña dosis (…) todo está en la cuestión de dosis», comentó Sajo.
Por último, el especialista acotó que la restricción para el consumo de alimentos es »hacia una zona bastante cercana a la planta de Fukushima».
Autoridades japonesas revelaron que desde hace unos días se ha detectado un incremento en el nivel de yodo en el agua de Tokio, por lo que elevaron la recomendación de no consumir verduras cultivadas cerca de la planta nuclear Fukushima, ante el temor de contaminación en la población por radiactividad luego del devastador y posterior tsunami.
No obstante, el Gobierno aclaró que no existe ningún riesgo para la salud, mientras extendió la advertencia de no consumir espinacas, col o brócoli de la provincia de Fukushima, donde se encuentra la planta nuclear en la que se mantienen los trabajos para enfriar sus seis reactores.
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LG