Ramón Martínez
La relación diplomática entre Colombia y Venezuela pasa por muchas vicisitudes, incluso las podemos llamar relaciones de pareja , es eso una relación entre dos hermanos, que coincidencialmente pueden ser armoniosas o de conflicto.
Lo anterior se puede corroborar en el historial, dispuesto a la luz pública, y el cuál no miente frente a situaciones que han sido reales y nos han tenido al borde de la ruptura, e incluso del conflicto armado, en la historia podemos citar el caso del “caldas”, con el famoso canciller colombiano Londoño.
Las situaciones particulares de nuestra relación han pasado por un sin número de circunstancias, que si no entendemos lo que es la diplomacia colombiana, muy quirúrgica por cierto, quizá caigamos en el error de ser subjetivos en el análisis y la comprensión de los hechos, es una diplomacia hecha en base a criterios definidos, elaborados por una clase que defiende sus principios, que son muy definidos: los del gran capital y su metrópoli el imperio.
Hemos venido saliendo de un tiempo en el cuál el conflicto siempre fue cotidiano, perenne y mucho más allá de agresión continúa, eso fue la constante durante los 8 años en los cuáles el presidente Álvaro Uribe, se erigió en el enemigo público número 1 de Venezuela, claro entendible por su relación con grupos paramilitares, del cuál es su fundador, además de su conducta delincuencial, por su relación y participación en el negocio del narcotráfico.
Pero lo anterior tómemelo como pasado reciente, hoy el presidente de los colombianos es el señor Santos, muy diferente a su antecesor, desciende de la oligarquía bogotana, muy conservadora y cerrada por cierto, sabe lo que hace y como lo hace, defiende su criterio de clase, recuperó el poder y viene a realizar sus negocios, no puede seguir perdiendo, su interés es la ganancia.
Es allí en donde el presidente santos actúa, y lo sabe hacer muy bien. Cero conflicto, todo armonía, el dinero es lo que vale y para ello lo eligieron, no le interesa la confrontación, es súbdito de los EE.UU, se entiende bién con sus vecinos y garantiza la aplicación de las políticas de dominación en su país, pronto se aprueba el TLC, con los Estados Unidos.
Logra de cierta manera neutralizar la influencia del presidente Chávez en la región, ya que con su política de diálogo y apertura a Venezuela, se hace un puente en la política internacional, la presencia de lobo en Cartagena nos debe alertar.
No es un santo sin sotana, la tiene y muy bien puesta.
RM
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Hola Ramón, excelente artículo, lo de santos y chávez me recuerda el cuento de la tortuga y el escorpión, – El escorpión estaba en la orilla del río y no podía pasar a la otra orilla porque se podía ahogar, entonces le dijo a la tortuga:
-Señora tortuga me puede pasar al otro lado del río
-Como se te ocurre si me podrías picar y matar
-No señora tortuga, como usted me pasará yo no la picaré
-Muy bien vamos
Al llegar a la otra orilla el escorpión se bajó e inmediatamente picó a la tortuga, esta moribunda le dijo:
-Porqué me has picado si yo te pasé
-Es mi naturaleza, siempre seré un escorpion
Colorín colorado, parece que el cuento se repetirá….
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