Antonio Rondón García
Los ejecutores del atentado en Minsk ya fueron descubiertos, pero queda por ver quienes son los verdaderos autores intelectuales que parecen rondar entre la oposición y factores externos, al menos eso se deriva de los primeros indicios.
De acuerdo con fuentes de seguridad, el posible autor del atentado estuvo varias veces en la estación Oktiaberskaya, donde ocurrió el ataque dinamitero, había aparecido en grabaciones de vídeo de vigilancia y fue visto como colocaba la bomba.
Las cámaras fijaron el momento cuando abandona el banquillo donde depositó el artefacto dinamitero, luego se desplaza por la escalera eléctrica y desde allí manipula algo en el bolsillo, supuestamente el mecanismo detonador a distancia, como afirma la policía.
De acuerdo con las mismas fuentes, el sospechoso confesó, además, haber perpetrado otro atentado, el 3 de julio de 2008, en el Día de la Independencia, con saldo de unos 50 heridos, y en 2005, en la oriental ciudad de Vitebsk.
El presidente Alexander Lukashenko planteó la paradoja de que mientras el país esta de luto por las 12 victimas fatales en el bombazo del pasado lunes, Occidente se concentra en hablar de medidas de Minsk, supuestamente contrarias a los derechos humanos.
Pero supongamos que alguien hubiera acusado a Londres de violar derechos humanos después del triple atentado ocurrido en dos estaciones del metro y en un ómnibus de dos pisos y la redada que hizo entonces de los «similares» a los sospechosos terroristas.
Incluso un brasileño pagó con su vida el hecho de ser demasiado parecido a uno de los ejecutores. Entonces no hubo ceremonias y se disparó a matar. Ni que decir de lo que hizo Estados Unidos en el mundo luego de los atentados suicidas del 11 de septiembre de 2001.
Pero Belarús es diferente, cuando ocurre algo allí, el bombazo casi de inmediato pasa a segundo plano y enseguida surgen las hipótesis de presuntas pugnas internas en Belarús, sin reparar en el dolor que eso causa en la población.
Al respecto, Lukashenko indica que Occidente ya organiza sanciones económicas y de otro tipo por consideraciones políticas, cuando apenas se inicia el entierro de los fallecidos.
Pero el jefe de Estado llamó a las fuerzas de seguridad a extremar las medidas con las personas que posean armas de forma ilegal, a efectuar verificaciones en los almacenes de armamentos y de explosivos.
Se realizarán las detenciones que sean necesarias, sin estimar las molestias que pueda causar ello en Occidente, declaró Lukashenko.
Nos interesa mucho conocer los autores intelectuales del atentado, subrayó el mandatario belaruso, quien llamó a los líderes opositores de lo que calificó como la quinta columna a poner las cartas sobre la mesa y señalar a los posibles organizadores.
Pero según las declaraciones del ejecutor confeso, de unos 25 años de edad, éste actuó todo el tiempo en solitario y en su momento vivió en Vitebsk hasta pasar el servicio en el ejército, tras lo cual se trasladó a Minsk.
El autor directo del atentado indicó en los interrogatorios que después de colocar dos bombas anteriores y pasar inadvertido, decidió fabricar un artefacto más potente, esta vez equivalente a entre cinco y siete kilogramos de trilita.
De acuerdo con el jefe del Comité de Seguridad del Estado (KGB), Vadim Zaitsev, en el atentado se empleó un explosivo similar al de 2008, hasta ese momento desconocido por los servicios de seguridad y cuya fórmula probablemente fue buscada en Internet.
Por su lado, el ministro belaruso del Interior, Anatoli Tuleshko, indicó que tres sospechosos detenidos con anterioridad reconocieron su complicidad con el ataque dinamitero.
De momento, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (integrado por Rusia, Belarús, Kazajstán, Tayikistán, Kirguistán, Armenia y Uzbekistán) emitió una declaración de fuerte condena al atentado y llama a aplicar medidas de conjunto contra el terrorismo.
Sin embargo, las autoridades belarusas ponen énfasis ahora en hallar a los organizadores del bombazo en el metro de Minsk, mientras la oposición desde ahora habla de un supuesto aumento de las acciones contra ellos por parte del Gobierno.
La seguridad del país fue nuevamente puesta en juego y Minsk aplicará las medidas que sean necesarias, consideran analistas belarusos. PL
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