Silvio González
La ciudad de Salinas, en el estado de California, es un lugar conocido por su literatura, movimiento campesino y la pobreza extrema en que vive el 72 por ciento de su población de origen latino.
Sin embargo en el 2010 se confirmó un nivel de criminalidad mayor que en varias de las principales metrópolis estadounidenses, señala Evelyn Gracia, especialista del Programa Educacional para Inmigrantes del condado de Monterrey.
El promedio de asesinatos en Salinas es mayor que en Los Ángeles y duplica el de San Francisco y Nueva York, según la misma fuente.
Salinas surgió en 1847 y primero fue llamada Casa Media, por ser una rustica y apartada parada de las diligencias que cubrían la ruta entre Monterrey y San Juan Bautista.
Sus primeros habitantes fueron pequeñas tribus de indígenas que vivían tranquilamente hasta que esos territorios fueron anexados a la fuerza por Estados Unidos.
Los primeros colonizadores estadounidenses comenzaron a llegar a Salinas después que México obtuviera su independencia de España en 1822.
Durante el siglo XIX, la agricultura fue el rubro principal del área y a finales de la Primera Guerra Mundial, el «oro verde», como se le conocía a la lechuga, convirtió a Salinas en una de las ciudades más ricas de Estados Unidos.
En 1867, una oficina de correos fue establecida en el naciente poblado cuyo nombre está vinculado al curso del cercano río Salinas.
En ese año varios hombres de negocios del lugar diseñaron un plan de la ciudad e incentivaron a la poderosa empresa ferrocarrilera Southern Pacific Railroad a construir sus vías férreas a través de Salinas City.
Hoy «La Ensaladera del Mundo» como también es conocida la zona, es la responsable de producir para una industria agrícola que gana anualmente dos mil millones de dólares y que oferta el 80 por ciento de las verduras y hortalizas de todo el país.
Situación social en Salinas
Según la revista El Andar, el Departamento de Policía local tiene fichados a más de dos mil 500 residentes como pandilleros confirmados y de cada 20 homicidios ocurridos en el año 2005, 17 de ellos estaban vinculados con la actividad delincuencial de estas agrupaciones.
Hace un siglo, la ciudad situada en un valle rodeado de pequeñas colinas fue el escenario donde desarrolló la mayor parte de su reconocida obra el el destacado escritor John Ernst Steinbeck (1902 – 1968), uno de los novelistas estadounidenses más famosos del siglo XX , Premio Nobel de Literatura en 1962.
En su libro Las uvas de la ira (1939 -Grapes of Wrath) narra las tribulaciones de una familia pobre que ansia llegar a California para encontrar empleo.
Nacido en Salinas, su obra literaria describe como nadie a los inmigrantes pobres desplazados durante la Gran Depresión de los años treinta.
De los más de 53 mil trabajadores extranjeros residentes en Salinas la mayoría habita en la parte oriental conocida como «Alisal», donde el español es el principal idioma en el 84 por ciento de los hogares, según el último Censo de Población.
Los padres de familia deben trabajar desde el amanecer al anochecer por lo que sus hijos están obligados a permanecer solos prácticamente todo el tiempo, expuestos a los males de una sociedad que se descompone aceleradamente por la crisis financiera.
Solamente el 30 por ciento de los residentes en los barrios latinos cuentan con un diploma de preuniversitario cuando el promedio nacional es del 80 por ciento, afirma Oriana Zill de Granados, profesora de la Universidad de Berkeley.
El hacinamiento en las viviendas, la insalubridad, además de la pobre calidad de la educación local hace que Salinas sea un formidable caldo de cultivo para el surgimiento de pandillas juveniles hispanas.
Armando Rico Frías, un ex miembro de la pandilla «Norteños», señala que a los 18 años ya era padre y que nunca pensó vivir más allá de los 25.
Esa fuente confesó que aunque quiso ganar un salario decentemente en los campos, resultaba más fácil vender marihuana.
En el pasado eran ocasionales las batallas a puñetazos entre distintas pandillas callejeras pero ahora se libra una infinita guerra entre las principales agrupaciones locales identificadas como «Norteños» y «Sureños».
Estos grupos son controlados por grupos del crimen organizado que operan dentro de las prisiones como «Nuestra Familia» y la «Mafia Mexicana» según el trabajador social Antonio Ávalos.
A finales de los años cincuentas apareció la primera pandilla conocida como los «Fruteros» porque merodeaba en el Mercado de frutas y la componían blancos pobres, filipinos e inmigrantes mexicanos.
Las pandillas «culturales» según el experto Ávalos, son características de regiones muy concretas y están organizadas en base a una historia colectiva, a un mismo idioma y a una experiencia social común.
Las peleas entre este tipo de pandilleros se originan generalmente por temas de respeto y de reputación y sus componentes están unidos por amistad o vecindad y no necesariamente por la complicidad en ejecutar actos violentos o ilegales.
Las pandillas «culturales» se diferencian de las denominadas «industriales» en que estas últimas tienen como objetivo la obtención de dinero sucio a toda costa y la vía para lograrlo es generalmente el trafico de estupefacientes y armamentos. Steinbeck escribió que: «En Salinas hay un crimen que va más allá de cualquier tipo de denuncia. Hay una pena que ningún tipo de llanto puede describir y un fracaso que deshace todos nuestros éxitos». PL
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