Infierno en el infierno

>La venta de prisioneros como esclavos sexuales dentro de las cárceles de EEUU es una de las modalidades a las que están recurriendo las pandillas para incrementar su poder y ganancias

Scott Howard, un ex convicto, sobreviviente del mercado de sexo, todavía bajo continua terapia psicológica, ha sacado a la luz escabrosos episodios del infierno de las cárceles estadounidenses, donde durante dos años fue vendido o alquilado por dominantes miembros de una banda de supremacistas blancos a pandilleros de mafias mexicanas, a cambio de unos pocos dólares y hasta por una caja de galletas.

Cuando denunció los hechos, oficiales del sistema de correccionales lo desestimaron con humillantes burlas, a pesar de que esos abusos se cometen de prisión en prisión, sin que siquiera las autoridades gubernamentales se tomen la molestia de averiguar lo que está ocurriendo con una población penal de 147 mil reos en cárceles federales, estatales y locales, que es la cuarta parte de toda la penitenciaria del mundo.

A Howard le parece irónico que mientras el país gasta miles de dólares en erradicar la esclavitud en el mundo, no aporte los recursos para eliminar el problema de las redes de tráfico sexual que tiene dentro de sus prisiones.

Con cínica doble moral funciona un discurso oficial por los derechos humanos para afuera, mientras se mantienen intactos en casa los infiernos del infierno.

Cubadebate.cu

RM