El Polo tiene que quitarse de encima el piano de los Moreno

El concejal de Roux analiza los alcances de la captura de Iván Moreno, explica por qué retiró su precandidatura a la Alcaldía y concluye con una voz de esperanza.    Carlos Vicente de Roux.

La captura de Iván Moreno ayer 28 de abril, por orden de la Corte Suprema de Justicia, debe mirarse desde varios ángulos.

Lo penal: En términos técnicos la captura es una medida cautelar para garantizar que el investigado comparezca al proceso penal, y no equivale a una sentencia condenatoria. Ésta solo podrá expedirse cuando el senador Moreno sea oído y vencido en juicio.

Con todo, una orden de captura no se emite así como así. Requiere que obren contra el investigado pruebas comprometedoras, aunque no sean suficientes para condenarlo.

Lo ético y lo político: pruebas contra los Moreno en ese plano

Pongamos entre paréntesis, por un momento, el tema penal y situémonos en otro plano, el ético y el político, aquel en el que nos movemos, al evaluar los asuntos públicos, no los jueces sino los ciudadanos. Contra Samuel Moreno y su hermano Iván se acumulan, en ese terreno, los siguientes elementos:

Una percepción ciudadana muy extendida sobre la corrupción en la contratación distrital –Transparencia Internacional le da la mayor importancia a los índices de percepción como factor de alerta–.

La inactividad absoluta del alcalde para enfrentar las denuncias y los indicios de corrupción en la contratación.

El avance inusitado de la concentración contractual en pocas firmas, y de la contratación sin licitación (directa o a dedo).

El darle juego a intermediarios contractuales que tienen mala reputación y conflictos de intereses.

La introducción de cláusulas no razonables, que favorecen a determinados contratistas, en los pliegos de las megalicitaciones.

La adjudicación de paquetes contractuales de centenares de miles de millones de pesos a redes de sociedades controladas por amigos de Iván Moreno, con anticipos, adiciones y prórrogas no justificadas.

Estos elementos fueron recogidos por la Comisión de Seguimiento a la Contratación Distrital dirigida por Petro, Avellaneda y de Roux. Se trata de circunstancias objetivas, con soportes documentales serios. De ellas se colige que ha habido una aguda degradación de la actividad contractual del Distrito, casi imposible de explicar sin haber mediado actos de corrupción del senador Iván Moreno y una actitud omisiva e irresponsable del alcalde.

El Polo se hace el de la vista gorda

Dichas circunstancias ameritaban que el Polo Democrático adoptara medidas en el plano político contra los Moreno, como las de expulsarlos del partido o, como mínimo, quitarles el respaldo político. En vez de eso los sectores que lo controlan se negaron a discutir en el Comité Ejecutivo Nacional la crisis contractual de Bogotá. Producido el informe de la Comisión de Seguimiento emitieron declaraciones de apoyo irrestricto al alcalde y a su hermano. Más tarde, cuando la Comisión de Ética del PDA suspendió la militancia de Iván Moreno, la presidenta del partido, Clara López, la descalificó públicamente.

A poco de presentado el informe de la Comisión de Seguimiento comenzaron a producirse declaraciones y grabaciones de los Nule y el congresista Germán Olano sobre comisiones cobradas por los Moreno Rojas. Como procedían de personajes equívocos, estas declaraciones tenían que tomarse con beneficio de inventario. Sin embargo, las instituciones y la opinión han adquirido experiencias para separar el grano de la paja en las versiones de presuntos o reales delincuentes –en relación con la parapolítica, los sectores democráticos han reclamado que se tengan en cuenta las manifestaciones de ex miembros de los grupos paramilitares–. Conforme a criterios de ese tipo, las declaraciones de los Nule y Olano aportaban material para la evaluación del comportamiento de los Moreno.

Lo que acaba de hacer la Corte es apreciar jurídicamente los aportes probatorios de los Nule y sus colaboradores que incriminan a Iván Moreno, y darles el peso suficiente para sustentar una captura. A los efectos de las valoraciones por hacer desde fuera de los estrados judiciales, la determinación de la Corte refuerza las evidencias que justifican una descalificación ética y política de la conducta de los Moreno Rojas.

Pero ese nuevo elemento, en vez de romper las resistencias de quienes controlan al Polo a encarar la crisis de la contratación, los ha metido más dentro de su concha. Abandonando el terreno que le es propio a las organizaciones partidistas, el de la deliberación y los pronunciamientos políticos, han pasado a fungir como litigantes vergonzantes, para recordarle a la opinión que una orden de captura no equivale a una sentencia condenatoria…

¿En qué consistiría la historia de la izquierda en este país si sus denuncias sobre las violaciones de los derechos humanos o la corrupción de los gobiernos de derecha hubieran estado supeditadas a previas sentencias judiciales condenatorias?

Mi renuncia a la precandidatura

Me esperé hasta el 26 de abril, la fecha límite para inscribir en el Polo mi precandidatura a la Alcaldía de Bogotá, aguardando a que el sector mayoritario del Polo rectificara su posición sobre Samuel e Iván Moreno, quitándoles el respaldo político. No ocurrió nada parecido. Como tengo razones de principio para resistirme a llevar la representación electoral del partido mientras se mantenga vinculado a lo que los Moreno significan, me abstuve de inscribirme.

El desprestigio en que los Moreno han sumido al PDA es tan agudo que haga lo que haga difícilmente dejará de recibir el castigo del electorado en las elecciones de octubre. Actualmente no somos atractivos como aliados ni siquiera para otras fuerzas democráticas. Yo estaba dispuesto a asumir ese costo, a condición de que pudiera competir en las elecciones en nombre de una organización política capaz de reconocer sus errores, y dar un golpe de timón de corrección de su rumbo.

Clara López y la magnificación del gobierno de Samuel

La víspera de la captura de Iván Moreno, la presidenta del Polo se dirigió a la Coordinadora Distrital del partido. Explicó que los alcaldes anteriores le habían traído a Bogotá progresos cuantitativos, incrementales, pero que Samuel había impuesto un nuevo modelo, en torno a la ciudad de derechos, que había representado un salto cualitativo y estructural profundo. Concluyó pidiendo que no se permitiera que nos arrebataran esa conquista porque la lucha por los derechos ha costado mucha sangre. Fue bastante aplaudida.

Pero si la sangre de los mártires de los derechos y la democracia se pone al lado del supuesto salto cualitativo y de las realidades de la degradación contractual, las palabras de la presidenta suenan a broma macabra.

Una voz de esperanza

No hay duda de que los polistas son honrados en su gran mayoría. Que el partido, en promedio, es más sano que los demás –es el único que no se vinculó a la parapolítica–. Que la resistencia a reconocer la corrupción tiene que ver con el temor a hacerle el juego a un complot de la derecha contra el Polo. También es un hecho que el PDA tiene una excelente plataforma programática y plena disposición a trabajar por la democracia social en Bogotá.

Hay, pues, motivos de esperanza, si el Polo encara el tema de la corrupción contractual y se quita de encima el piano de los Moreno Rojas.αΩ