Hernan Durango
Luz Múnera Medina, dirigente del Polo Democrático en la capital del departamento de Antioquia, señala frente a las protestas recientes en las comunas que todo obedece a la gran exclusión social reinante. Según el pronunciamiento de Luz Múnera Medina todos los habitantes de Medellín estarán preguntándose sobre el tema del conflicto urbano en nuestra ciudad. Es posible que lo acontecido en El Limonar y en las comunas 8 y 9 despierten mucho interés. Pero, ¿acaso es nuevo el tema para los hombres y mujeres que habitamos la ciudad?
Sosteiene: “Creo que no. Es la ciudad excluyente la que nos enfrenta a estallidos como éste, producidos por problemas estructurales y no por esporádicas maniobras de «combos» delincuenciales. No es tarde para que nos cuestionemos de manera seria y responsable por el modelo de ciudad que se está construyendo. Una ciudad prestadora de servicios donde el sub – empleo y la miseria campean en todos los rincones, con grandes inversiones en proyectos al servicio de un puñado de poderosos en cuyo proyecto de prosperidad no caben los millones de hombres, mujeres y niños que hacen parte de nuestra sociedad. Una ciudad cuyos gobernantes y sus clases dominantes han decidido renunciar incluso a su histórica vocación de centro industrial, una ciudad a la que le imponen el culto a las burbujas especulativas, no puede arrojar frutos diferentes”.
En las 16 comunas y cinco corregimientos de Medellín crece sin descanso la injusticia social, mientras los PUI (Planes Urbanísticos Integrales) y de transporte masivo desplazan ciudadanos sin que se les garantice reubicación en iguales o mejores condiciones. Al mismo tiempo nuestros jóvenes encuentran cada vez menos oportunidades de empleo digno, educación con calidad, para no hablar de la salud.
Frente a una Medellín agobiada por la injusticia social, fenómenos de violencia seguirán presentándose en todos los rincones. Es hora de que hagamos uso de la poca democracia que nos queda e impulsemos la construcción de la ciudad que nos merecemos, incluyente, justa, donde todos tengamos la posibilidad de participar en la aplicación del mandato constitucional de convertir a Colombia en un Estado Social de Derecho y donde el concepto de democracia participativa deje de ser: “yo participo, tú participas y ellos deciden.”
“El único camino duradero y viable hacia la paz es el camino de la inclusión y la justicia social” afirma la dirigente polista.
