Factor Méndez Doninelli
Una nueva masacre de campesinos ha ocurrido en Guatemala, descubierta por las autoridades el domingo 15 de mayo 2011 en la finca los Cocos, municipio de La Libertad, Petén a unos 630 kilómetros de la ciudad de Guatemala. Según el portavoz de la Policía Nacional Civil (PNC) Donald González, se encontraron 27 cuerpos decapitados, 25 hombres algunos menores de edad y 2 mujeres. Por el número de víctimas, esta es la mayor masacre cometida después de concluir en 1996 el conflicto armado interno.
Las primeras hipótesis de las autoridades de la PNC, apuntan a presumir que se trata de una acción perpetrada por el grupo narcotraficante “los zetas”. El Ministro de Gobernación, Carlos Menocal, atribuyó la matanza de estas personas a ese cartel mexicano y dijo que las víctimas eran trabajadores agrícolas, originarios del Departamento de Izabal.
Es bien sabido que el Departamento de Petén, fronterizo con México, es un territorio en donde redes del crimen organizado y del narcotráfico han sentado sus reales, conquistando espacio para sus acciones y creando corredores seguros para el trasiego de armas, drogas, ganado y trata de personas; todo porque, las autoridades responsables de garantizar la seguridad y la vida de las personas, han descuidado sus funciones. Es un secreto a voces, que los criminales y sus secuaces cuentan con la complicidad de agentes y funcionarios de la PNC, de militares y funcionarios municipales, quienes les permiten actuar con toda libertad y en ocasiones hasta les bridan protección para sus operaciones.
Sea quien sea que resulte responsable, esta nueva masacre de campesinos no debe quedar impune como muchas otras ocurridas en el pasado. Ante estos actos brutales cometidos contra seres humanos, no es posible guardar silencio, hacerlo es seguir tolerando la impunidad y la incapacidad de las autoridades.
Hay que recordarle una vez más a los gobernantes, la obligación que tiene el Estado de garantizar la vida, la integridad, la libertad de las personas, así como, respetar y cumplir los derechos humanos de todos, sin distinción de ninguna naturaleza. Recordar también, que el Estado viola los derechos humanos por acción u omisión. En Guatemala la situación de los derechos humanos muestra un retroceso, no hay ningún progreso.
RM
Es terrible comprabar que las masacres de nuestros pueblos sean cosa practicamente diaria. Lo ocurrido en Guatemala, forma parte de la estratégia de EEUU, y su lucha contra el narcotráfico o terrorismo.
Quienes asesinaron a los campesinos responden al lengüaje de Violencia, ya sean o no narcotraficantes. Los gobiernos lacayos siguen manteniendo la impunidad a favor de las transnacionales que vienen a despojarnos de nuestros recursos naturales. Todos somo en parte culpables de estos hechos, no podemos callar, debemos movilizarnos, pedir con toda nuestra fuerza, nuestros recursos, Basta de Impunidad. Ni un muerto más. Exigir el castigo de los culpables y señalar a quienes están detrás.
La Venas Abiertas de América Latina siguen desangrandose.
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